lunes, 27 de julio de 2015

EL RETORNO DE HENOCH

Introducción 

al

EL RETORNO DE HENOCH 

Fermin Vale Amesti (Albanashar-Al. Wáli) 

www.ferminvale-jpozarnik.org 


 “Todo reino dividido es desolado; y toda ciudad o 
casa dividida contra sí misma, no permanecerá”₁

 La razón de ser de este libro es difundir la Luz Masónica y reunir lo disperso. Porque todo propósito masónico es constructivo. Aspiramos construir, no destruir; explicar y armonizar; no sólo señalar imperfecciones, sino pregonar las Verdades Tradicionales y alejar de desorientación y la desconfianza. No destruir ni siquiera el error porque nuestros Maestros Pasados nos enseñaron y nos demostraron que nada se destruya, todo se transforma. 

 Para ello, el Masón, como obrero de la inteligencia constructiva universal, recurra a la Regla, que es la imagen misma de la exactitud y también de la verdad. 

 Al oponer “la Verdad al error”, estamos actuando con Sabiduría, la primera Luz de nuestra orden, junto con la Fuerza y la Belleza. De ese modo estamos reconociendo que existe una sola realidad que es el Bien, y que lo que se llama el Mal, es producto de la ignorancia. Vencer la ignorancia por el conocimiento de la Verdad, es vencer el Mal.  

 “Ciertos Masones consideran y enfocan la Masonería”, precisa Aurifer, en un marco banal que demuestra la insuficiente preparación y documentación que poseen sobre los fines y medios verdaderos de la Orden. Para un Masón prisionero del error, toda discriminación se eclipsa y oscurece hasta llegar a perder el sentido de lo verídico y de lo auténtico. Un masón así, extraviado, no está más en capacidad de percibir aquello que le es realmente útil en el dominio Iniciático. Para él, los Símbolos devienen letra muerta, cuando no los invierte a sabiendas. Y una vez que dicho Masón ha llegado tan lejos en el descenso hacia las tinieblas espirituales, difícilmente se pude imaginar una vuelta a subir de nuevo por sus propios medios” 

 El autor se coloca en la línea de la Masonería Tradicional, cuyos fines son la espiritualización de los individuos y de la sociedad en lo inmediato, y en si significación más profunda, la Reintegración de ser en su estado Primordial. Respetamos otras formas de masonería “moderna” porque el espíritu masónico es amplio y abierto a toda actitud de tolerancia y de esfuerzo conciliatorio y fraternal. Con ello, queremos dejar bien entendido que no es nuestro propósito descender al plano de la polémica y controversia, cosa absolutamente estéril y fuera de lugar en el dominio de las ideas Masónicas, pero en cambio, pregonamos y defendemos la función espiritual de la Masonería; espiritualidad que está más allá de las sectas y de las religiones. 

 Nuestros puntos de vista son puramente Doctrinales, por lo cual, estamos muy lejos de cualquier intento de controversia, mucho menos con quienes han perdido por completo los puntos de vista y la actitud Doctrinal propios de todo espíritu Tradicional y cuyas tendencias son, por el contrario, la negación y la total desvinculación con esos principios esenciales. 

 Así pues, nuestra posición es exclusivamente la del dominio de los Principios y de la Tradición. Por ello, este libro, cuya contextura pudiera aparecer a primera vista como de contenido o urdimbre diverso está, en 2 verdad, unido por la fuerte trama de una sola verdad fundamental: el robusto “hilo” de la Tradición Iniciática Occidental. 

 Afirmamos que la Masonería Tradicional no es un simple grupo creado por decisión simplemente “humana”, razón por la cual, sus objetivos buscan algo más que los “fines definidos” e inmediatos que muchos desorientados y desorientadores tratan vanamente de imponerle. Afirmamos igualmente que la Masonería no es un Club, ni un partido político, ni un sindicato. Tampoco es una Religión, ni Ocultismo, ni Misticismo, ni Espiritismo; es pura y simplemente una Escuela Iniciática Regia o Real; es decir, lo que tiempos antiguos se conocía como una “Escuela de Misterios Menores”. 

 Nada de lo que aparece escrito en este libro es invento ni creación del autor. Todo lo que había de inventar y crear ya lo hicieron ab-initio (BRSHT, Apxn), los creadores-fundadores de la Masonería Primigenia. Por ello, nunca mejor que en el presente caso tienen más vigencia y justificación las palabras del Eclesiastés (1:9) “nada hay de nuevo bajo el sol”. Lo único que tiene importancia es la idea que ha de transmitirse y no quién la transmite. 

 Este libro es, simplemente una obre de compilación o recopilación. Es un intento de “recoger los restos del cuerpo de Osiris esparcidos por el suelo”. Y esos restos no son propiedad de ningún individuo en lo particular, son la Heredad de los Iniciados de todos los tiempos. 

 Sin embargo, para adelantarnos a los “opiniones alegres” y no pocas veces prejuiciadas de algunos “eruditos”, orientalistas, críticos, folkloristas y demás “autoridades” que casi sistemáticamente tratan de etiquetas, encasillar y definir a su manera las ideas y opiniones ajenas, deseamos aclarar que dicha compilación no es obra de sincretismo ni eclecticismo; no es una mezcla de elementos disímiles de tradiciones diversas, sino que por el contrario, se trata de un esfuerzo de síntesis de elementos Doctrinales similares y coherentes, que 3 provienen de un Conocimiento Tradicional común, que es la Vía Iniciática de Occidente, con un principio unificante de orden profundo. 

 El tema central de su contenido es como un “hilo de Ariadna” al Teseo de nuestros tiempos, a fin de que, guiándose por entre el laberinto de las innumerables formas bajo las cuales está escondida la Gran Tradición Única, pueda buscas la “Palabra Perdida” salir la Luz de las Tinieblas y restablecer el Orden (Ordo ab chao, lux e tenebris). 

 Es un sincero y ardorosa esfuerzo por intentar que lo disperso retorne a la unidad. Un retorno a la Fuentes Primigenias, con miras a la reorientación y restauración de la Tradición Iniciática de Occidente, conservando con ardiente celo y responsabilidad lo que de buena fuente hemos recibido y prometido mantener, cuidar y transmitir. Y, por otra parte, tratar de evitar y detener la “dispersión” causada por la usurpación que ha venido degenerando la prístina enseñanza, pues evidente que la decadencia que ha sufrido la Masonería moderna, ha preparado el camino franco a la perversión, cuyos “efectos altamente nocivos se advierten claramente en muchos Ritos y, en los cuales, la inversión total del espíritu de la genuina Tradición Masónica, los está convirtiendo, consciente o inconscientemente, por su degradación progresiva, en instrumentos de la contra iniciación. “El que no recoge, derrama”₂. 

 Para señalar como ejemplo solamente una de las diversas tendencias profanas y profanadoras que tienen, desafortunadamente, un predominio cuantitativo en la Masonería Ordinaria de nuestro tiempo, citaremos el tipo de individuo que presume de “científico”, “El cartesiano sin ton ni son”, con si irreductible “orgullo intelectual” (Oh, Hybris…), no tolera otras ideas que no sean las propias; no se deja instruir (masónicamente, desde luego), a menos de que se acepten sus propios dogmas y sus puntos de vista excluyentes y deformantes. Vive en un enceguecimiento voluntario que sólo demuestra un 4 temor a la Verdad. Negarse a conocer es ignorancia, ya que no es falta de conocimiento. Ese tipo de Masón es como un pez que pretende vivir fuera del agua…Es evidente que tiene la pretensión de ser Masón, ya que de otro modo no se explicaría por qué pidió la Iniciación Masónica. Pero una vez dentro de ella, prescinde arrogantemente de esta Tradición y se esfuerza por reemplazarla por lo que él cree, y por lo que más conviene a sus intereses personales. 

Ese tipo de Masón, cuando tiene que enfrentarse al Mutus Liber del Simbolismo y el Esoterismo Masónico, a los métodos Iniciáticos, experimenta un constreñimiento insoportable, el cual no logra aliviar sino con el rechazo, con un desdén o con la actitud de la zorra: “las uvas están verdes…”. Generalmente acostumbra a catalogar y etiquetar con adjetivos no siempre muy fraternales, la posición y la actitud de quienes sí entienden, observan y respetan la genuina Tradición Masónica. Como no puede ascender hasta la altura de los hermanos ejemplares, trata de rebajarlos hasta su propia estatura 

 “Un ojo enfermo no puede sostener su mirada en la luz”; un profano, es decir, un ser no calificado para recibir la iniciación, es repelido por la luz de la verdad… 

 Un intelecto sin espiritualidad es solamente una falsa y prestada luz. El ojo está hecho para la luz y la inteligencia está hecha para la verdad. Si ella la recibe y la expresa, cumple su función, y ese es todo. Pero si está en lo negro y en el error, es que se ciega a sí misma o se deja deslumbrar por falsas luces.

 “Tú buscas la verdad, dices. ¿Cómo? ¿Acumulando nociones, calculando, combinando, esgrimiendo argumentos complicados? Levanta la cabeza y abre el ojo a la evidencia de la Luz”₃. 

 Así como la habilidad de ver estaba innata en los seres vivientes antes de que el órgano que conocemos como el ojo hubiera sido desarrollado, analógicamente, la habilidad para comprender el infinito existe antes de que el 5 organismo que permite a esa habilidad funcionar, existiera. La Doctrina Cabalística nos dice: “Lo inmanifestado concentra dentro de sí mismo un punto o centro”. La Tradición nos enseña que mediante el Conocimiento Directo (Gnosis), el hombre pude encontrar el camino de regreso hacia su propio Centro Intimo. Para ello, es imprescindible estar movido por una receptividad espiritual de fuerza irresistible, una sed de absoluto y un Corazón ardiente. 

 Decía Kong-Tzeu: “no puedo hacer comprender a quien se esfuerza por no comprender. Si le he desvelado la esquina de una cuestión y no ha visto las otras tres, renuncio a enseñarle”. 

 A pesar de que en la inmensa mayoría de los seres humanos existe un comprensible deseo de claridad, que no es sino el resultado de la formación exclusivamente racionalista que le ha sido impuesta desde su infancia, además de lo que en muchos casos es también pereza intelectual, cuando se trata de esoterismo, y muy especialmente, cuando el asunto a tratar se relaciona con el proceso anímico, no es posible expresarse con frases y términos que no se conforman a la realidad de las cosas anímicas que son procesos vivenciales, y que, por lo tanto, jamás pueden ser comprendidos por la reducción simplista de la claridad, pues transmitir o comunicar a otros algo de la experiencia íntima es una tarea prácticamente imposible. Experientia docet (la experiencia enseña). Decía Myers: “ ¿Cómo puedo yo decir, y como puedes tú recibirlo? ¿Cómo, salvo que tú pases por lo que yo he pasado?”. 

 Allen Watts, en su libro Nature, man and woman, señala a este respecto: “nuestra dificultad no es que hayan desarrollado la atención consciente, sino que hemos perdido el más amplio estilo de percepción que debería ser su fondo; la percepción que nos permitiría saber lo que la naturaleza es desde dentro. Tal vez alguna insinuación de percepción sostiene nuestra perenne 6 nostalgia por la “vida natural”, y el mito de una Edad de Oro de la cual hemos caído”. 

 Cuando los seres humanos adquirieron los poderes de atención consciente y pensamiento racional, quedaron tan fascinados con estas herramientas, que olvidaron todo lo demás, como gallinas hipnotizadas con sus picos sobre la línea de tiza. Nuestra sensitividad total llegó a identificarse con estas funciones parciales, de manera que perdimos la habilidad de sentir la naturaleza dentro; aún más, a sentir la unidad inconsútil de nosotros mismos y el mundo. Nuestra filosofía de acción cae en las alternativas de voluntarismo y el determinismo, libertad y destina, porque no tenemos sentido de la integridad del interminable vínculo y de la identidad de sus acciones y las nuestras. 

 Un cabalista de nuestro tiempo dijo: “la diferencia entre los hombres se reduce a la presencia o a la ausencia de una experiencia espiritual”. 

 Buddha dijo: “no creas nada por la sola afirmación de los doctores y de los Sacerdotes. Pero aquello que hayas verificado personalmente y experimentado, y al fin reconocido por verdadero, guárdalo y hazlo tu Doctrina”. 

 El principal objetivo de este libro es un intento de reunir fragmentos de la Gran Sabiduría, esa Antigua Sabiduría que está regresando al mundo, como signo inequívoco del “Retorno de Henoch” anunciado por los Adeptos…El tiempo ha llegado cuando el mundo necesita de la Antigua Sabiduría como nunca antes… 

 Finalmente, aclaramos a quienes pudieran considerar que las repeticiones son muy notorias a lo largo del libro, que es parte del método Iniciático utilizas deliberadamente un gran número de repeticiones con el propósito de estimular la evocación mental de las imágenes contenidas en la idea, sugeridas por las palabras y energizadas por la reiteración. La Imaginación no es meramente una fantasía sino un órgano para la percepción de las cosas reales… 

 Al publicar este libro, nuestro más ferviente anhelo es que, por medio de sus páginas, pueda ofrecer un Camino a los sinceros buscadores de la Verdad Masónica, y que su contenido pueda ayudar a muchos masones a obtener más Luz por medio del maravilloso simbolismo Masónico, especialmente a los pocos de las generaciones jóvenes de hoy, que obedecen al íntimo llamado de la vocación Iniciática. 


Albanasbar Al-Waly 


₁ Mateo, 12, 25. ₂ Mateo, 12, 30. ₃ Lanza del Vasto

Tomado de la pagina: www.ferminvale-jpozarnik.org 

jueves, 19 de marzo de 2015

INICIACION Y CONTRA-INICIACION

Este artículo de René Guénon apareció en la revista Le Voile d'Isis, febrero 1933, y fué retomado en parte en el capítulo XXXVIII de El reino de la cantidad y los signos de los tiempos: "De la anti-tradición a la contra-tradición", así como en otras partes de su obra.


 INICIACION Y CONTRA-INICIACION
RENE GUENON

Hemos dicho, al terminar nuestro artículo precedente, que existe algo que puede llamarse la "contra-iniciación", es decir una cosa que se presenta como iniciación y que puede dar la ilusión de ello, pero que va al revés de la iniciación verdadera. Sin embargo, añadíamos, esta designación exige algunas reservas; en efecto, si se la tomara en sentido estricto, podría hacer creer en una especie de simetría, o por así decir equivalencia (aunque en sentido inverso), que, sin duda, forma parte de las pretensiones de los que se ligan a aquello de lo que se trata, pero que no existe y no puede existir en realidad. Es sobre este punto que conviene insistir especialmente, ya que muchos, dejándose engañar por las apariencias, se imaginan que hay en el mundo dos organizaciones opuestas que se disputan la supremacía, concepción errónea que corresponde a la que, en lenguaje teológico, pone a Satán al mismo nivel que Dios, y que, con razón o sin ella, se atribuye comúnmente a los maniqueos. Esta concepción, señalémoslo enseguida, viene a ser lo mismo que afirmar una dualidad radicalmente irreductible, o en otros términos, negar la Unidad suprema que está más allá de todas las oposiciones y antagonismos; que una negación así sea cosa de los mismos adherentes a la "contra-iniciación", es algo que no debe sorprender; pero eso muestra al mismo tiempo que la verdad metafísica, hasta en sus principios más elementales, les es totalmente extraña, y por ello su pretensión se destruye sola. 

Importa señalar, antes que nada, que, en sus orígenes mismos, la "contra-iniciación" no puede presentarse como algo independiente y autónomo: si se hubiese constituido espontáneamente, no sería nada más que una invención humana, y no se distinguiría así de la pura y simple "pseudo-iniciación". Para que sea más que eso, como en efecto lo es, es necesario que, en cierto modo, proceda de la fuente única con la que se conecta toda iniciación, y, más generalmente, todo lo que manifiesta en nuestro mundo un elemento "no-humano"; procede de ella por una degeneración que llega hasta esa "inversión" que constituye aquello a lo que puede llamarse propiamente "satanismo". Se ve pues que, de hecho, se trata de una iniciación desviada y desnaturalizada, y que, por eso mismo, ya no tiene derecho a ser calificada verdaderamente de iniciación, puesto que no conduce ya al fin esencial de ésta, e incluso aleja al ser de él en lugar de aproximarlo. No basta pues con hablar aquí de una iniciación truncada y reducida a su parte inferior, como puede ocurrir también en ciertos casos; la alteración es mucho más profunda; pero hay en ello, por otra parte, como dos estados diferentes en un mismo proceso de degeneración. El punto de partida es siempre una rebelión contra la autoridad legítima, y la pretensión de una independencia que no podría existir, como hemos tenido oportunidad de explicar en otro lugar;1 de ello resulta inmediatamente la pérdida de contacto efectivo con un centro espiritual verdadero, y así pues la imposibilidad de alcanzar los estados supraindividuales; y, en aquello que todavía subsiste, la desviación no puede más que ir agravándose seguidamente, pasando por grados diversos, para llegar, en los casos extremos, hasta esa "inversión" de la que acabamos de hablar. 

Una primera consecuencia de esto, es que la "contra-iniciación", cualesquiera puedan ser sus pretensiones, no es en verdad más que un callejón sin salida, ya que es incapaz de conducir al ser más allá del estado humano; y, en este estado mismo, por el hecho de la "inversión" que la caracteriza, las modalidades que desarrolla son las del orden más inferior. En el esoterismo islámico, se dice que quien se presenta ante cierta "puerta", sin haber llegado a ella por una vía normal y legítima, ve que esta puerta se cierra ante él y es obligado a volver atrás, sin embargo no como un simple profano, lo que en adelante es imposible, sino comosâher (brujo o hechicero); no podríamos expresar con mayor nitidez aquello de lo que se trata. 

Otra consecuencia en conexión con la anterior, es que, al haberse roto la ligazón con el centro, la "influencia espiritual" se ha perdido; y ya esto bastaría para que no pudiera hablarse realmente de iniciación, puesto que ésta, como hemos explicado anteriormente, está esencialmente constituida por la transmisión de esta influencia. Sin embargo, hay todavía algo que se transmite, sin lo cual nos hallaríamos de nuevo ante el caso de la "pseudo-iniciación", desprovista de toda eficacia; pero ya no se trata más que de una influencia de orden inferior, "psíquica" y no ya "espiritual", y que, abandonada de esa manera a ella misma, sin el control de un elemento trascendente, toma en cierto modo inevitablemente un carácter "diabólico".2 Es fácil de comprender por otra parte que esta influencia psíquica puede imitar a la influencia espiritual en sus manifestaciones exteriores, al punto de que aquéllos que se detienen en las apariencias llegan a equivocarse al respecto, pues la primera pertenece al mismo orden de realidad en el cual se producen estas manifestaciones (¿no se dice proverbialmente, en un sentido comparable a este, que "Satán es el mono de Dios"?); pero la imita, podría decirse, igual que los elementos de ese mismo orden evocados por el nigromante imitan al ser consciente al que han pertenecido.3 Este hecho, digámoslo de paso, es de aquellos que demuestran que unos fenómenos idénticos en ellos mismos pueden diferir completamente en cuanto a sus causas profundas; y ahí se halla una de las razones por las que conviene, desde el punto de vista iniciático, no conceder ninguna importancia a los fenómenos como tales, porque, cualesquiera que fueren, nada podrían probar en relación con la pura espiritualidad. 

Dicho esto, podemos precisar los límites dentro de los que la "contra-iniciación" es susceptible de oponerse a la verdadera iniciación: es evidente que estos límites son los del ser humano con sus múltiples modalidades; dicho de otra manera, la oposición no puede existir sino en el dominio de los "pequeños misterios", mientras que el de los "grandes misterios", que se refiere a los estados supra-humanos, está, por su misma naturaleza, más allá de tal oposición, luego enteramente cerrado a todo lo que no es la verdadera iniciación según la ortodoxia tradicional.4Por lo que se refiere a los "pequeños misterios" mismos, habrá, entre la iniciación y la "contra-iniciación", esta diferencia fundamental: en una, no serán más que una preparación para los "grandes misterios"; en la otra, se tomarán forzosamente como un fin en ellos mismos, al estar prohibido el acceso a los "grandes misterios". Va de suyo que podrán haber muchas otras diferencias de carácter más especial; pero no entraremos aquí en estas consideraciones, de importancia muy secundaria desde el punto de vista en el que nos situamos, y que exigirían un examen detallado de toda la variedad de formas que puede revestir la "contra-iniciación". 

Naturalmente, puede que se constituyan centros a los cuales estarán conectadas las organizaciones que dependen de la "contra-iniciación"; pero se tratará entonces de centros únicamente "psíquicos", y no de centros espirituales, aunque aquéllos puedan, en razón de lo que indicábamos más arriba en cuanto a la acción de las influencias correspondientes, tomar más o menos completamente sus apariencias exteriores. Por otra parte, no habría que sorprenderse de que esos centros mismos, y no solamente algunas de las organizaciones que les están subordinadas, puedan encontrarse, en muchos casos, en lucha unos con los otros, porque el dominio en el que se sitúan es aquél en el que todas las oposiciones se dan libre curso, cuando no son armonizadas y reconducidas a la unidad por la acción directa de un principio de orden superior. De ello resulta a menudo, por lo que concierne a las manifestaciones de esos centros o de lo que de ellos emana, una impresión de confusión e incoherencia que no es ilusoria; no se ponen de acuerdo más que negativamente, si puede decirse, para la lucha contra los verdaderos centros espirituales, en la medida en que éstos se mantengan en un nivel que permita que una lucha así se entable, es decir, según lo que acabamos de explicar, en lo que se refiere al dominio de los "pequeños misterios" exclusivamente. Todo lo que se refiere a los "grandes misterios" está exento de tal oposición; y, con mayor razón, el centro espiritual supremo, fuente y principio de toda iniciación, no podría ser alcanzado o afectado en grado alguno por ninguna lucha que fuere (y por eso se le llama "inasible" o "inaccesible a la violencia"); esto nos lleva a precisar todavía otro punto que es de una importancia muy particular. 
Los representantes de la "contra-iniciación" tienen la ilusión de oponerse a la autoridad espiritual suprema, a la cual nada puede oponerse en realidad, pues es bien evidente que entonces no sería suprema: la supremacía no admite ninguna dualidad, y una suposición así es contradictoria en sí misma; pero la ilusión de ellos viene de que no pueden conocer su verdadera naturaleza. Podemos ir más lejos: a pesar suyo y sin saberlo, están en realidad subordinados a esa autoridad, del mismo modo que, como decíamos precedentemente, todo está, así sea inconsciente e involuntariamente, sometido a la Voluntad divina, a la que nada podría sustraerse. Son pues utilizados, aunque no lo quieran, en la realización del plan divino en el mundo humano; juegan en él, como todos los demás seres, el papel que conviene a su propia naturaleza, pero, en lugar de ser conscientes de este papel como lo son los verdaderos iniciados, se engañan a sí mismos al respecto, y de una manera que es peor para ellos que la simple ignorancia de los profanos, puesto que, en lugar de dejarlos en cierto modo en el mismo punto, esta tiene como resultado el arrojarlos más lejos del centro principial. Pero, si se consideran las cosas, no ya con respecto a estos seres mismos, sino en relación al conjunto del mundo, debe decirse que, al igual que todos los demás, ellos son necesarios en el lugar que ocupan, en tanto que elementos de ese conjunto, y como instrumentos "providenciales", se diría en lenguaje teológico, de la marcha del mundo en su ciclo de manifestación; están pues, en última instancia, dominados por la autoridad que manifiesta la Voluntad divina al dar a este mundo su Ley, y que los hace servir a pesar de ellos para sus fines, debiendo concurrir necesariamente todos los desórdenes parciales al orden total.5  

Mesr, 11 ramadân 1351 H. [1933].

Notas
1Ver Autorité spirituelle et pouvoir temporel.
2Según la doctrina islámica, es por la nefs (el alma) que el Shaytân puede hacer presa en el hombre, mientras que la rûh (el espíritu), cuya esencia es pura luz, está más allá de sus ataques; es además por eso por lo que la "contra-iniciación" en ningún caso podría tocar el dominio metafísico, que le está prohibido por su carácter puramente espiritual.
3Ver a este respecto nuestra obra sobre L'Erreur spirite.
4Se nos ha reprochado no haber tenido en cuenta la distinción entre los "pequeños misterios" y los "grandes misterios" cuando hemos hablado de las condiciones de la iniciación; sucede que esta distinción no tenía que intervenir entonces, ya que considerábamos la iniciación en general, y que por otra parte no hay en ello sino diferentes estados o grados de una sola y misma iniciación.
5Para descartar todo equívoco sobre lo que hemos dicho anteriormente en lo que concierne al estado de las organizaciones iniciáticas y pseudo-iniciáticas en el Occidente actual, nos parece bien precisar que no hemos hecho con ello más que enunciar la constatación de unos hechos con los que nada tenemos que ver, sin ninguna otra intención o preocupación que la de decir la verdad al respecto, del modo más desinteresado posible. Cada cual es libre de sacar de ello las consecuencias que le convengan; en cuanto a nosotros, de ninguna manera estamos encargados de conseguir o quitar adherentes a ninguna organización cualquiera que esta fuere, no animamos a nadie a pedir la iniciación aquí o allá, ni a abstenerse de ello, e incluso estimamos que esto no podría atañernos de ninguna manera. 


 Traducción: J. M. R.
Fuente. http://simbolismoyalquimia.com/miscelanea/guenoncontrainiciacion.htm

sábado, 7 de marzo de 2015

LA MASONERÍA DEGENERADA Y LA MASONERÍA RESTAURADA

Fermín Vale Amesti 

De oído oiréis y no entenderéis; y viendo veréis y no percibiréis porque el corazón de este pueblo está engrosado” Mateo 13, 14-15.


 “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi”Juan 1,48

Cuando el Ojo Interior permanece cerrado a todo lo trascendente, es prueba evidente de que el “hombre viejo” es quien gobierna y que, por lo tanto, el Templo Interior no ha sido constituido, ya que, en caso contrario, el hombre quedaría transformado y “elevado” y no ofrecería resistencia a la atracción del Espíritu. 

Precisamente el Nuevo Nacimiento o “Segundo Nacimiento” es la manifestación de un Principio Espiritual en el Centro de la Individualidad humana, el Centro que suele figurarse por el Corazón. Dicho Centro reside en todo ser humano, pero en el hombre ordinario sólo está de un modo latente. Cuando se habla de “nacimiento” se entiende que es el punto de partida de un desarrollo efectivo hecho posible por la Iniciación que va a convertir en actualidad lo que sólo existe potencialmente. El corazón (Al-Qalb) es el Centro de relación con la Inteligencia universal (Al-Aql). 

Según la Kabbalah, el Sendero 26° (el Sendero Hermético) Hod-Tiphareth es llamado “la Inteligencia Renovadora”, porque “el Santo Dios renueva por ella todas las cosas cambiantes que son renovadas por la creación del Mundo”. 

“¡Profano! ¿Qué veis?”, inquiere el Venerable Maestro “desde el Oriente”, porque está representando a la Eterna Sabiduría, la Gnosis, en su función de Hierofante. Y con esa pregunta le está enseñando al mismo tiempo una gran verdad hermética: “lo que es no es todo lo que hay por conocer”. Cuídate de la imperfecta observación y del razonamiento superficial… “Buen viaje, dijo la zorra. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: solo puede usted ver bien con su Corazón. Lo esencial es invisible con los ojos" (Antoine de Saint-Exupéry: Le Petit, Gallinard, París, 1946).

Hay una correspondencia evidente entre el ojo y la vista como facultad, y el Intelecto (no la Razón…); las relaciones entre el ojo y el Corazón son muy profundas. Como hemos dicho en otro capítulo: “el ojo es el sol del cuerpo, como el Corazón es el Sol del Alma”. Dice Proclo en El himno al Sol: “Ocupando por sobre el éter el Trono del Medio, y teniendo por figura un Círculo Deslumbrante que es el Corazón del Mundo, tú colmas todo de una providencia apta para despetar la Inteligencia”.

Los Mekubalim de nuestros días, como los Antiguos, dicen en su diario “Saludo al Sol”: “te saludo a ti ¡oh! El Gran Sol Eterno Espiritual, cuyo visible símbolo se levanta en este momento en los cielos; te saludo desde las Estancias de la mañana”.

El Iniciado “ve” las cosas con el “Ojo Interior”, pero para el profano, el hombre ordinario, únicamente cuenta aquello que le transmite el ojo físico, concreto y sensible. Cada uno ve lo que uno “es”; y quien “es” conoce. Por ejemplo, tal como en su época los egipcios no Iniciados afirmaban que los Sabios Hierofantes y Sacerdotes adoraban al Sol (Sol físico), también hoy, la gran mayoría de los historiadores, eruditos, egiptólogos y demás especialistas, aseveran con la misma desenvoltura y ligereza de opinión que aquellos antiguos Sabios eran “adoradores del sol”. Eso es perfectamente comprensible, porque no se le puede exigir a un profano que carece del Conocimiento Iniciático que entienda lo que está más allá de sus posibilidades. Pero lo paradójico e incongruente es que, precisamente, un número muy importante de personas que se consideran a sí mismos Masones, y que, por lo tanto, pretenden ser iniciados, continúen siendo tan ciegos para ver la Verdadera Luz Masónica, como cuando eran simples profanos; es decir, antes de haber sido Iniciados en los Augustos Misterios. Aunque resulte difícil aceptar esta triste realidad, es realmente cierto el hecho paradójico de que la inmensa mayoría de los Masones de las obediencias convencionales ordinarias, prefieren ignorar los Misterios Iniciáticos que tratar de “penetrarlos”; por eso le vuelven la espalda. De tal actitud deriva la ignorancia generalizada que gravita sobre casi todos los componentes de Logias, Capítulos, Areópagos y Consejos, donde todo lo Esotérico, lo Arcano y lo Trascendente es contrario a la insita naturaleza de cada uno de sus componentes individuales. Una Masonería sin el esoterismo y la Gnosis, es como una circunferencia sin un Centro. El Esoterismo incluye al exoterismo, pero jamás lo contrario… 

A todo Masón sincero perteneciente a la Masonería ordinaria, que reflexione con profundidad, no se le escapará un sinnúmero de observaciones que habrían de surgir en su mente, al ponderar las obvias deficiencias en el dominio del Conocimiento de la Verdadera y Real naturaleza de la Orden a la cual se ha vinculado por si Iniciación virtual. Y cuanto más profundice en sus esfuerzos por encontrarle una explicación válida y razonable a tales deficiencias, más desorientado quedará por las inevitables contradicciones e incongruencias que le saldrán al paso… 

Por ejemplo, la gran mayoría de las Obediencias Masónicas ordinarias, en su respectiva “Declaración de Principios”, define a la Masonería como: “un sistema de moralidad, velado en Alegorías e ilustrada por Símbolos”. En primer lugar, si la Masonería es una institución de carácter eminente y específicamente Iniciático, lo cual no significa que sea una sociedad Secreta a pesar de la natural “reserva” con que guarda sus Enseñanzas, ¿cuál es el objeto entonces de la consabida y “clásica” Declaración de Principios? La única posible explicación es que va dirigida al público profano. ¿Pero es que acaso una Organización Iniciática que sea fiel a sus principios, puede formular “declaraciones” que son explicaciones públicas de lo que debe permanecer siendo la “reserva” obligada que caracteriza a una Organización semejante? Esto sólo demuestra que los declarantes son los primeros en ignorar la naturaleza esencial de la Masonería.

En segundo lugar, ¿es acaso la Masonería únicamente un sistema de pura y simple moralidad? La moral aplicada es una serie de modos de “proceder” que regulan la conducta del hombre en sociedad; o lo que es lo mismo, la conformidad de las acciones del hombre a su naturaleza. El acto moral es esencialmente racional. Entonces, ¿para qué velar en “Alegorías” y Símbolos lo que se quiere enseñar, si cuanto más clara, lógica, racional y directa sea la enseñanza, más fácil y comprensible será para quien la recibe? Después de todo, para enseñar “moralidad” no es preciso recurrir al Esoterismo, como tampoco para aprender “moralidad” se requiere recibir una Iniciación Ritualístico-Simbólica. La incongruencia se hace evidente al analizar la frase: “ilustrada por símbolos”, pues el Simbolismo es, en su esencia y por su propia naturaleza, el “Lenguaje de los Misterios”, ya que el Símbolo no es precisamente el medio de transmitir asuntos que pertenecen específicamente al orden puramente racional, sino todo lo contrario, el medio ideal para despertar en el Iniciado la íntima percepción que es de orden intuitivo o supra-racional. Vemos, pues, que quienes han elaborado tales “Declaraciones de Principios” anclaban muy lejos de estos últimos y, por ello, confundieron las perspectivas.

Otras obediencias, por su parte, compendian lo que demuestran “entender” por Masonería en las tres palabras de la “divisa” francesa de Libertad, Igualdad y Fraternidad, que apareció por vez primera en un escrito anti-masónico titulado Los Franc-Masones aplastados, publicado en 1747, y que fue luego adoptada e impuesta por la convención del Gran Oriente en 1877. Tales palabras no pasan de ser unos falsos principios e ideas quiméricas inventadas por mentes políticas de la época, con la deliberada intención de provocar reacciones sentimentales, porque son el medio más eficaz y más cómodo de actuar sobre las masas ignaras, que se movilizan con puro “verbalismo demagógico” y vacua sonoridad de palabras… Aquí estamos de nuevo ante la poderosa influencia profana externa, exotérica y ajena al genuino espíritu Iniciático, derivada de la Revolución Francesa y, por lo tanto, una actitud y actividad específicamente política en el más estricto y bajo sentido del término; error muy propio de una gran número de Masones (?) que confunden la vida exterior, profana y común del hombre de mundo, con el de la Vida Iniciática.

Resulta absurdo pensar que una antiquísima, Sabia y genuina Organización Iniciática como la Masonería, únicamente tuviese por mero objetivo enseñar a hombres ya “hechos y derechos”, todo un Simbolismo relacionado con el Arte de la Construcción, simplemente para inculcarle enseñanzas y “virtudes morales”, como las que se enseñan a los niños en las escuelas de primaria elemental y en las clases de Catecismo de las Iglesias Parroquiales, como bien lo señala el Q ؞H؞W.L. Wilmshurst, en su magnífico libro TheMeaning of Masonry4 . O convertir a los miembros de un Consejo de Alto Grado, por obra y gracia de la puerilidad simplista y sensiblería desbordante, en algo así como un grupo de “boy scouts” rindiéndole “honores a la bandera”… ¿Qué pensaría el Dante o Martínez de Pasquually de comprobar en lo que ha venido a parar el concepto trascendente y sublime del “Vengador de Adán”…?

Según René Guenon, el “moralismo” se vuelve extrañamente invasor en la época actual, pero sobre todo esta vez, por una degeneración del pensamiento religioso, como lo demuestra el caso del protestantismo; es natural por otra parte, que pueblos de mentalidad puramente práctica, cuya civilización es del todo material, traten de satisfacer sus aspiraciones sentimentales con este falso misticismo que encuentra sus expresiones en la moral filosófica5

En cuanto se refiere a las “actividades benéficas”, tampoco es necesario Iniciarse en la Masonería para llevarlas a cabo. Existen excelentes Organizaciones mundiales muy importantes que están ejerciendo desde hace mucho tiempo este tipo de actividades con muchísima más efectividad y éxito y hasta en una más amplia escala de proyección, como son, por ejemplo, la Cruz Roja Internacional, el Rotary Club, el Club de Leones y muchos otros que sería largo enumerar. La razón de ser del “ritualístico” Tronco de la Viuda está muy lejos del espíritu de la “limosna” que humilla a quien la recibe; tiene otro fin que va más allá de la simple ayuda cuantitativa.

Es justo señalar que las incongruencias señaladas, únicamente se advierten en la Masonería Ordinaria, pues en el más reducido y selecto ámbito de la Verdadera Masonería, se ha mantenido incólume la fiel observancia de la genuina Tradición Iniciática. No obstante, a pesar de las deviaciones y de la degeneración que experimentó ya desde sus mismos orígenes, en 1717, la Masonería ordinaria ha quedado reducida, a pesar de todo, al rol de conservadora latente de la Tradición Iniciática occidental en su aspecto básico de Misterios Menores, lo cual permite, a quienes son capaces de reencontrar su sentido profundo y trascendente, reorientar sus pasos en la búsqueda de lo que aún subyace en medio de las ruinas. Quien es capaz de “percibir” el esbozo de Síntesis llevado a cabo por los creadores de la Logia de Londres (1717), es decir, el Masón realmente despierto, comprende el verdadero papel de la Masonería Simbólica (Azul) o de San Juan, que así como su “Santo Patrón” que anuncia La Luz y habla de la Luz, pero él no es la Luz, ella también guía hacia la Luz pero no da La Luz.

La falta de conocimiento de los Reales Principios de la Verdadera Masonería no le permite al Masón ordinario considerar nada, más allá de un simple conocimiento racional y discursivo que, si bien le sirve para los fines prácticos de orden profano, es totalmente, inútil y estéril para elevarlo hacia la espiritualidad pura y hacia los Principios Universales de real trascendencia. Muchos son los que llegan hasta vanagloriarse de esa carencia de conocimientos, y lo que es peor, hasta intentan prohibir a los demás las consideración o la búsqueda de ese Conocimiento que ellos ignoran. Porque a los ojos del hombre ordinario o de quien, a pesar de haber recibido una Iniciación Virtual, no ha logrado alcanzar los niveles correspondientes a los Misterios Menores, toda trascendencia está mucho más allá de sus capacidades de captación y comprensión. La esencia profunda de la Tradición se le escapa porque está fuera de sus posibilidades. Por ello, la verdadera razón del “disentimiento” surge debido a la ignorancia, la incomprensión o la estrechez de conceptos.

Más de treinta y cinco años de continua actividad Masónica, buena parte de ellos ejerciendo la función de Instructor o Monitor en diversas Logias y Capítulos de la Masonería ordinaria, nos ha permitido observar y comprobar la razón de ser de la Masonería Moderna. Se ha llegado al punto crítico del descenso cualitativo: un verdadero “atolladero”. No puede lograrse la correcta formación de Masones integrales porque las Logias están en manos de “profanos totales”, y nadie puede dar de lo que no posee… 

Quien, desde sus comienzos en la Orden no sólo no recibe la genuina Enseñanza, sino el mal ejemplo o instrucción deformante, difícilmente podrá enderezar sus pasos en el futuro, salvo el caso de las excepciones, muy señaladas por cierto, pero que sin embargo, no dejan de manifestarse de vez en cuando. “Árbol que crece torcido, nunca su tronco endereza, pues se hace naturaleza el vicio con que ha crecido”. 

Muchas veces fuimos invitados por algunas Logias cuyos Venerables Maestros intentaban al menos motivar a sus miembros con charlas y coloquios, y se nos pidió que diéramos Instrucción Masónica. Debo confesar, con pena, que los resultados en general fueron decepcionantes y hasta ingratos en algunos casos, porque un número mayoritario de “masones” no tiene el menor deseo de ser instruido Masónicamente. Una impresión que invariablemente obtuvimos, salvo contadísimas excepciones, fue la de un embozado pero beligerante rechazo. Pocas veces, quien recibe lo que no merece, agradece lo que recibe… 

Las causas que originan esta situación, son de diversa índole, pero en la mayoría de los casos pudimos advertir que el motivo se originó en la persona que “catequizó” al candidato y lo “convenció” para que pidiera su entrada en la Orden. Casi siempre se trató de amigos, de colegas o de compañeros de trabajo, de partido o de sindicato. Le “vendieron” una idea muy “folklórica” de lo que según ellos es la Masonería. Unos cuantos se hicieron Masones “porque los Hermanos se ayudan mutuamente entre sí”. Otros, porque sólo deseaban disponer de un lugar donde reunirse “en camaradería” con un grupo afín y poder hablar de asuntos relacionados con sus propios intereses, gustos e inclinaciones, tal como podría hacerse en un Club Social. Había también quienes se Iniciaron en procura de “protección”, bien porque quien los “motivó” les hizo demasiado énfasis en el aspecto simplista y utilitario de la “Fraternidad”, como las asociaciones de mutuo auxilio, o porque esperaban que la Orden les sirviera de escudo protector contra quienes pudiesen intentar algo contra ellos. Otros, finalmente, aquellos que se dan por satisfechos con ser “masones” de nombre únicamente; es decir, de “jugar a los Masones”. Estos generalmente suelen disfrutar grandemente de lucir vistosos Collarines, Bandas e Insignias, sin que les falte el consabido anillo con la Escuadra y el Compás y hasta la calcomanía en el vehículo que conducen. Este tipo de Masones, que podríamos llamar “de utilería”, va pregonando por doquier su condición de “Masón” sin darse cuenta de que su actitud, además de ridícula es totalmente anti-masónica. Si hay algo que distingue al verdadero Masón del hombre común es, precisamente, su conducta y su modo de ser; por sus obras se conoce al Verdadero Constructor…

Son muy pocos, poquísimos, los que entraron a la Orden buscando “algo más” que toda esa sarta de nimiedades pueriles porque intuyen que la Orden fue proyectada, constituida y establecida para fines superiores, realmente nobles y trascendentes. Es en este último grupo de individuos donde se encuentra una ínfima minoría que constituye la esperanza de la reconstrucción posible, la materia prima apropiada para la formación Masónica. Desafortunadamente, “su número no es legión”

El efecto deformante ya señalado, también lo hemos podido comprobar en los pocos casos cuando aceptamos vincular a una Orden Masónica Interior (Operativa) a un reducido número proveniente de Logias Ordinarias quienes, además de haber dado muestras de interés en buscar “más luz”, aparecían como anhelantes de comenzar el Método Operativo encontrándose como decían, totalmente insatisfechos por la falta absoluta de la transmisión de una Enseñanza Tradicional en su Rito u Obediencia originario. Ocurrió que, casi todos ellos, una vez en posesión del modus operandi y plenamente asistidos de la Iniciación correspondiente, comenzaron por esgrimir una aparente “falta de tiempo” para llevar a cabo la Ascesis o Trabajo Interior, pero pretendiendo invariablemente suplantar con ávidas y desordenadas lecturas de libros y meras especulaciones mentales lo que únicamente puede lograrse mediante la realización efectiva del V.I.T.R.I.O.L. Alquímico… Este es el tipo indeciso y “tibio” que se queda en el camino porque el Hombre Viejo no le permite decidirse de una vez por todas a darle el frente al “enemigo” para derrotarlo. Estos difícilmente podrán llegar a “destronar al Bafometo”… pues, el Bafometo los mantiene destronados…

Los viejos Masones ingleses solían referirse a la Iniciación masónica como Riding the Goat (Montar el Chivo), evidente referencia al Bafometo, ya que uno de los fines esenciales de las Escuelas Iniciáticas es el de “echar del Trono al Bafometo”, porque el Trono pertenece al Hombre. El Iniciado tiene que ocupar el lugar del Bafometo y obligarlo a servirle… 

Serge Marcotoune, en su libro La Science secrete des initiés, dice: “recuerda que el Bafometo no es sino un usurpador de tu lugar, y que mañana, cuando tú te levantes, él será tu esclavo. Pero no te olvides que el Bafometo una vez vencido, no se duerme, y que sin cesar espera su revancha, y que en la primera oportunidad se esforzará por volver a meter a su domador en las redes de las pasiones desencadenadas… Sólo la segunda muerte o reintegración parcial hace que el Iniciado sea inaccesible a la acción de la fuerza animal del Bafometo. Si estás caído, si Bafometo te domina hoy, no desesperes: recuérdate que Bafometo no es sino un usurpador de tu puesto, y que mañana, cuando tú te levantes, él será tu esclavo. Por eso es por lo que cualquiera que sea el grado de tu caída, no estás perdido, todo permanece en tus manos, en el esfuerzo de tu voluntad, de tu obra por levantarte” 6 .

Derriba al Bafometo de su trono y conviértelo en tu perro fiel”, ordena el Arcano XV. Tal es la Obra de Reparación que el Iniciado ejecuta en su dominio íntimo. En cambio, la obra nefasta de la contra-Iniciación es el culto de los “adoradores de Bafometo”, el Satanismo que corrompe todo cuanto toca, sin distinguir entre sus víctimas a personas inocentes y hasta bien intencionadas… El Iniciado, el hombre que “ya ha puesto su mano sobre el arado”, no debe permitir jamás que su consciencia humana se bestialice, pues no hay bestia más terrible que el hombre cuando actúa como una bestia… Quien aplica la práctica del conocimiento, comienza a ganar su propia liberación… 

EL COMIENZO DE LA DESVIACIÓN PROFANADORA 

René Guenon había podido darse cuenta directa y personalmente del verdadero carácter de la Masonería, que es, según autorizada opinión, “la más importante supervivencia de las antiguas organizaciones Iniciáticas del mundo occidental”. El señaló que la Masonería había “degenerado” al convertirse simplemente en Masonería Especulativa; es decir, el cambio acarreó una capiti deminutio. Disminución en la calidad del Conocimiento y la acción Iniciática que conduce a la Realización Espiritual. Y aunque como él mismo lo aclara “no se puede hablar aquí de “discontinuidad”, aún si hubiese habido un “cisma”, la filiación no se interrumpe por ello y permanece a pesar de todo; la incomprensión de sus adherentes, señala, no altera en nada el valor propio de los Ritos y de los Símbolos de los que ella permanece siendo depositaria”7 . El mismo autor escribió: “la Masonería “especulativa” que ha tomado nacimiento cuando las Corporaciones Constructoras estaban en plena decadencia, por su mismo nombre indica muy claramente que estaba confinada a la “especulación” pura y simple, es decir, en una teoría sin realización; evidentemente sería equivocarse de la manera más extraña considerar eso como un “progreso”. Entre la verdadera o Antigua Masonería y la Masonería Moderna sólo queda un punto común fundamental: el Simbolismo. Pero como el Simbolismo es el que permite al Masón acceder a un modo de conocimiento que está más allá de la expresión racional, si el Masón no sabe cómo utilizar los “útiles” que ese Simbolismo pone en sus manos, permanecerá siendo un “profano” a pesar de haber recibido la Iniciación Virtual, pues, quien además de recibir la Iniciación Ritualistico-Simbólica, no recibe simultáneamente el esoterismo que “pone en acción” la operatividad del Conocimiento Iniciático, jamás logrará entrar al Verdadero Templo, el Templo Interior, el “Templo de Henoch”, ya que a ese Templo no puede entrar nadie que no haya “conocido la letra “G”, la Gnosis Masónica…

Esa grave deficiencia en la calidad del Conocimiento Masónico, fue y continuará siendo la causa principal de la degeneración y de la desviación profanadora que se acentuó sensiblemente, cuando una rama de la Masonería cayó en manos de una mayoría de sus miembros que, totalmente ignorantes de la Genuina Tradición, pero embelesados en cambio por el Enciclopedismo que estaba “de moda” en su época, reaccionaron como niños en un gran circo: se quedaron fascinados por la corriente de pensamiento profano que inundó las Logias, haciéndolas caer en el bajo terreno de las luchas políticas, con sus influencias anarquizantes y sus tendencias abiertamente racionalistas, que terminaron por convertirlas en organismos con simples objetivos sociales y políticos, al mismo tiempo que se reducía cada vez más el amplio horizonte espiritual de antaño, a una huera actitud moralista y a una “fraternidad de Montepío”. Las Logias llegan prontamente a convertirse en simples lugares de reuniones “profanas”, como podía hacerse en un sindicato o en un partido político; todo ello bajo una radical actitud de combate disolvente y extremista, donde el abuso de la palabra y el cultivo de la verborrea estéril y chabacana convertían a los Templos masónicos en verdaderos centros activos de la contra-Iniciación. Como bien lo señaló J. Corneloup: “La Franc-Masonería “organizó” tan poco la Revolución, que la Revolución, en seguida, desorganizó a la Franc-Masonería”.

De ese modo, la Orden que debía transformar al hombre “profano” en un Iniciado es, por el contrario profanada y transformada ella misma por la invasión avasallante del hombre común, y reducida a los más banales fines y propósitos. Las aparentes conquistas del mundo exterior la desvían de los intereses de la Vida Interior que constituye la razón de ser de la Verdadera Masonería. Las ideas de “progreso” y de “humanismo” la coloca a las antípodas de todo Esoterismo verdadero. Por su parte, los verdaderos Iniciados y Adeptos de la Antigua Masonería siguen funcionando separadamente para evitar que la ola degeneradora pudiera barrer con todo y se limitan a actuar en sus Círculos Internos, aunque siempre atentos al despertar de los pocos Masones de las Logias ordinarias, para orientarlos y transmitirles el Verdadero Conocimiento.

Por la carencia absoluta del fundamento Tradicional Operativo de la Masonería Moderna o Especulativa, fue cayendo dentro del remolino de la corriente “a la mode” y, a falta de la auténtica Tradición Iniciática orientadora y equilibrante, conductora e iluminadora, las Logias se tornan en simples “frentes de lucha” contra determinadas corrientes políticas y sociales pregonando la resistencia a toda autoridad, a la ortodoxia y a la Tradición, dándole en cambio, franco paso a la tesis racionalista y “revolucionaria”. En semejante ambiente, el recién llegado que ignora absolutamente todo cuanto representa la Genuina Tradición Iniciática, por carecer de Instructores y de Maestros Hábiles que pudieran conducirlos hacia una Realización Masónica, se limita a “seguir la corriente del sistema” que allí encuentra firmemente enraizado y, por su parte trata de aparecer “contestatario”, “racionalista” y “crítico anticonformista” de muchas cosas que hasta ignora, pero que no obstante estará siempre dispuesto a combatir. En fin, una verdadera y auténtica “escuela para la inflación del ego”, una escuela del desorden, “invirtiendo” de ese modo la razón de ser de toda Escuela Iniciática, que sólo busca la muerte del hombre profano, “cortándole la cabeza” or medio del abandono de todos los prejuicios y malformaciones adquiridas en el mundo profano y “poniendo orden en su caos interior”… Fue de ese modo, como la Masonería Moderna, con honrosísimas excepciones, pretendiendo liberarse de “dogmatismos”, se empantanó en otro que resultó aún peor. Le ocurrió como el que arrojó el “agua sucia con el niño adentro”.

Por haberse rebajado y reducido a ese solo y único aspecto externo y exotérico, la Masonería Moderna, desde hace más de dos siglos se quedó “huérfana de la Palabra”. Le ocurrió algo semejante a lo que experimentó la Iglesia Romana cuando pretendió convertirse en detentora del poder temporal, no solamente dándole la espalda al Esoterismo y a la Gnosis, sino que los combatió a sangre y fuego, como también lo haría hoy mismo si pudiera, pero no le alcanza el tiempo para luchar a brazo partido contra el Marxismo que la está invadiendo a toda velocidad. Cuando pudo haber sido el mejor “catalizador” de la genuina Tradición, se infló de orgullo y pretendió imponer dogmas autoritarios, para tratar de opacar y desfigurar las Grandes Verdades Eternas. De allí sólo había un paso a la rapacidad humana, fuente de los peores despotismos, abusos y excesos que han sido una de las principales causas del cataclismo social que hoy vive y sufre el Mundo Occidental. Como consecuencia de esos errores, hoy vemos cómo los demoledores efectos de la “socialización” de las normas religiosas, poderosamente enquistadas en la realidad eclesial, vienen ocasionándole una insurrección que brotó desde su interior. Podríamos decir que las famosas palabras “Mane, Thecel, Phares”, ya han aparecido sobre los muros agrietados del Templo de San Pedro. Especialmente desde que “los Antiguos Documentos fueron reemplazados por el Nuevo Rito” (Et antiquum Documentum Novo cedat ritui).

LA POSIBLE REGENERACIÓN DE LA MASONERÍA ORDINARIA 

“El verdadero remedio contra la degeneración actual de la Masonería, y sin duda el único, suponiendo que la cosa sea todavía posible, sería, cambiar la mentalidad de los Masones, por lo menos de aquellos que sean capaces de comprender su propia Iniciación, pero a quienes (es necesario decirlo) no se les ha brindado hasta ahora la ocasión, su número importaría poco, porque en presencia de un trabajo seria y realmente Iniciático, los elementos “no calificados” se eliminarían pronto por sí mismos; y con ellos desaparecerían también, por la fuerza misma de las cosas, esos agentes de la contrainiciación, ya que nada podría darles motivo para su acción. Para operar un “enderezamiento” de la Masonería, en el sentido Tradicional, no se trata de “apuntar a la luna”, ni de construir en las nubes; se trataría, para comenzar, de utilizar solamente las posibilidades de las cuales dispone, por reducidas que ellas sean, pero en una época como la nuestra, ¿quién osará emprender semejante obra?8.

LA OBRA DEL MAESTRO MARTÍNEZ DE PASQUALLY

Una obra semejante, como la que señala René Guenon en el párrafo anterior, obra de reconstrucción y reformación Masónica, la comenzó a ejecutar Martínez de Pasqually al fundar, en 1754, en Montpellier (Francia), el capítulo de los “Jueces Escoceses”, con la Patente Masónica recibida por su padre el 20 de mayo de 1783, del Gran Maestro de la Logia de los Stuart, Charles Edward Stuart, nieto de James II, quien había sido solemnemente proclamado Gran Maestro de la Masonería escocesa, el 24 de septiembre de 1745.

Para el año de 1758 ya L’Ordre des Chevaliers Maçons Elu-Cohen de l’Univers es un hechoque da comienzo a la obra y al apostolado de Martínez de Pasqually. Robert Ambelain en su libro Le Martinisme, dice respecto al soberano Gran Maestro de los Elegidos-Cohen, lo siguiente: 

“Martínez de Pasqually pasa su vida enseñando a los Masones franceses de las obediencias ordinarias (y que erraban de sistema filosófico en sistema filosófico), y esto bajo el aspecto exterior de un Rito Masónico ordinario, una verdadera Enseñanza Iniciática, susceptible de revestir el aspecto de una Theodicea, de una Cosmogonía, de una Gnosis y de una Filosofía. A fin de tener elementos ya semiformados en una cierta disciplina intelectual y material, no acepta en su Orden sino a Masones regulares, titulares del Grado de Maestro (Tercer Grado). Por otra parte, como sucede que elementos de gran interés le llegan por el canal de la vía “profana”, establece, a la base de sus sistema una transmisión previa suficientemente rápida de los tres Grados de la Masonería ordinaria (Masonería Azul o de San Juan)”. “De hecho, se comprenderá más tarde, la razón secreta de esta afiliación previa a la Maestría Masónica reside en el hecho de que su escuela descansa sobre la misma Leyenda, o el mismo Mito de la Masonería, la Leyenda de Hiram, presentado sin comentarios, sin ninguna alusión a su Esoterismo, Martínez de Pasqually de una explicación trascendente, osatura de su Sistema Teogónico. Pero la da en las Clases Superiores de la Orden bajo este segundo aspecto, dejando a los tres Grados inferiores ordinarios la presentación legendaria, común a todas las Obediencias. Martínez de Pasqually recorrió misteriosamente una parte de Francia, el Sureste y el Mediodía, principalmente. Saliendo de una ciudad sin decir a dónde iba, llegaba del mismo modo, sin dejar entrever de dónde venía. Comienza muy probablemente su misión en 1758, porque en su carta del 2 de septiembre de 1768 declara que los hermanos Aubenton, comisarios de la Marina Real, son sus adeptos desde hace diez años. Propagando su Doctrina reúne adherentes en las Logias de Marsella, Avignon, Montpellier, Narvona, Foix y Toulouse. Se establece finalmente en Bordeaux, donde llega el 28 de abril de 1762. Mas, antes de comenzar su Apostolado Inicíático, él había tenido previamente una actividad Masónica cierta”9 .

En el prefacio del libro Tratado de la reintegración de los seres, el “Caballero de la Rosa Creciente”, dice, hablando de Martínez de Pasqually: “este hombre de un desinterés y de una sinceridad por encima de toda sospecha, se esfuerza por volver a traer a los principios esenciales de la Franc-Masonería, ciertas Logias que muy sensiblemente se habían desviado en esa época (segunda mitad del siglo dieciocho), como consecuencia de una serie de acontecimientos que es inútil exponer aquí. La tarea de Martínez era difícil: recorriendo sucesivamente de 1760 a 1772 las principales ciudades de Francia, selecciona en el seno de los Talleres Masónicos lo que él juzga que puede servir para construir un núcleo, un Centro para sus operaciones ulteriores. Entregando Patentes Constitutivas a nombre de su Tribunal Soberano, establecido en París desde 1767, Logias clandestinas de provincia, no duda en reclutar afuera hombres que le parecen dignos del Ministerio que deberían ejercer. Se trataba, en la mente del fundador, de un verdadero Ministerio Sacerdotal porque la palabra Cohen, en hebreo, significa Sacerdote; esto sería, pues, de alguna manera, un ensayo de restauración del Sacerdocio Judío en la Masonería Interior. Es así como se forma bajo el Rito de los Elegidos-Cohen, que no es otra cosa que una Rama muy ortodoxa de la Verdadera Masonería, injertada sobre el Antiguo Tronco y basada en un conjunto de Enseñanzas Tradicionales muy precisas transmitidas siguiendo exactamente el poder receptivo adquirido por sus miembros por medio de un trabajo enteramente personal. La teoría y la práctica van estrechamente unidas”10 .

El maestro Martínez de Pasqually, al intervenir con su Reconstrucción en la Masonería ordinaria, lo hace entre otras razones, para evitar que se perdiera el doble aspecto de la tradición Iniciática: La Caballería y el Sacerdocio (Iniciación Real o Arte Real, e Iniciación Sacerdotal o Arte Sagrado). En la Orden que él fundó, los Grados, tanto en la Orden o Templo Exterior, como en el Templo Interior, establecen una escala que va desde los tres primeros Grados de la Masonería Azul o de San Juan (Iniciación Artesanal), continuando con los Grados Intermedios de la Caballería (Eques o Miles: Iniciación Real), hasta los Grados Superiores Sacerdotales; desde Levita hasta Gran Sacerdote (Cohen-haGadol): Arte Sagrado con sus respectivas Técnicas para la puesta en obra de los Conocimientos transmitidos con la Iniciación correspondiente a sus respectivos dominios. El Rito Cohen jerarquizado bajo la forma que tenía en el siglo XVIII, es como sigue: 

  • Clase del Atrio: Aprendiz, Compañero y Maestro Masón: Masonería Azul (Filosófica). 


  • Clase del Pórtico: Aprendiz, Compañero y Maestro Cohen: Masonería Verde (Cabalística). 


  • Clase del Templo: M. El. Cohen, Gr. M. Cohen o Gr. Arquitecto y Gr. El de Zorobabel: Masonería Negra (Teúrgica). 


  • Clase secreta: Réaux-Croix y Gr. M. Réaux-Croix: Masonería Roja (Sacerdotal).
Réau o Roux, según R. Le Forestier, son términos que significan: “Hombre-dios muy fuerte en Sabiduría, virtud y poder”. No confundir con Rosa Cruz. Dicho término de “Reau” significa “poderoso sacerdote”. “Con los Elegidos-Cohen, multiplicados y organizados, la Tradición Occidental poseía en ella su Milicia Sagrada, tal como lo había poseído antes el Templo de Jerusalén con sus Caballeros Levitas o el Cristianismo Medieval, con sus Templarios a la vez Sacerdotes y Soldados”11 .

Como resultado de la resurgencia de la Orden de los Elegidos-Cohen en 1943, además de volver a tomar el Rito Cohenoriginario del siglo XVIII, el Il ؞ y PH Aurifer, quien junto con sus Altos Grados Masónicos, también es poseedor del Episcopado Cátaro, inició su valiosísima obra de Reconstrucción, estableciendo una Síntesis del pensamiento Gnóstico, y en virtud de sus poderes sucesionales (154° grado, según Evode, primer Patriarca de Antioquía), integró en la Filiación Sacerdotal de los Elegidos-Cohen (Sucesión según Levi y Aarón) la Sucesión de Melkisedec, uniendo así la Antigua y la Nueva Alianza, por la cual la Orden de los Caballeros Masones Elegidos-Cohen, es detentora de una Triple Sucesión o Cadena Sacerdotal (Shelsheleth): la de Levi y sus hijos (Guardianes del Tabernáculo), la de Aarón, primer Sumo Sacerdote de la Antigua Ley, hermano de Moisés, y la de Melkisedec (Génesis 14,18-19), que es la gran Tradición Primordial (Hebreos 5,6 y 7,1-28).

En lo que respecta a la Filiación Caballeresca, la Sucesión Apostólica le concede un carácter de regularidad absoluta, por cuanto el Obispo es, por función, el único y legítimo dispensador del Miles XP (Caballero). 

J.H. Probst-Biraben, Caballero Bienhechos de la Ciudad Santa (C.B.C.S.), en su libro Les Mystères des Templiers, dice: “ni entre los Cristianos ni entre los Musulmanes, una Orden sabría fundarse sin la “consagración” por parte de un personaje cualificado, consagrado por transmisión de poderes de los Apóstoles o los Profetas. Hugues de Payns y Geoffroy de Saint-Omer la recibieron del Patriarca Theocletes, originario, por Sucesión Apostólica, de san Juan el Evangelista. Esto explica, en parte, su culto a san Juan y a la Doctrina del Johanismo que tiene la reputación de haber profesado”12 . Como ya lo hemos dicho, nuestra Tradición Masónica Moderna, fue el resultado de una Síntesis establecida por los verdaderos “Superiores Incógnitos” o Guardianes Desconocidos, sus fundadores: los Rosa-Cruces, entre 1614 y 1717, quienes a su vez se originaron entre las castas sacerdotales de la Antigüedad. Bien señalaba el Gran Maestro Constant Chevillon: “el alma verdadera de la FrancMasonería se debe describir, no por los hombres enrolados bajo su estandarte, sino más bien según la Tradición de la cual ella pretende prevalerse”. 

LA INICIACIÓN SACERDOTAL: SU FUNCION ESPECÍFICA

A fin de poner las cosas en su justo lugar y evitar malentendidos, consideramos conveniente aclara el concepto Tradicional de Sacerdote, porque entre la inmensa mayoría de los Masones de las Obediencias ordinarias y, especialmente, aquellas que se jactan o presumen de anticlericales, prevalece un concepto erróneo, posiblemente derivado de la encarnizada persecución y lucha que la Iglesia católica romana organizó contra la Masonería, desde la bula In Eminenti, el 4 de mayo de 1738, cuando el Papa Clemente XII condenó por primera vez a la Masonería. Golpes bajos, que ya habían comenzado el 14 de marzo de 1645 con la requisitoria dirigida contra las corporaciones, por la facultad de teología de París: la Bula Providas Romanorum Pontificum del Papa Benito XIV, el 15 de junio de 1751; la Constitution Ecclessianm Christi, de Pío VII, el 13 de septiembre de 1821; la Bula quo Glaviora, de León XII; la Encíclica Traditi, de Pío VIII, el 21 de mayo de 1829, la Mirare Vos, de Gregorio XVI; la Qui Pluribus, promulgada por Pío IX, el 9 de noviembre de 1846; la alocución Multiplices Inter del 25 de septiembre de 1865; la encíclica Humanun Genus del papa León XIII, el 20 de abril de 1884, y tantas otras acciones que hicieron correr mucha tinta y no poca sangre…


Recurrimos a la más grande autoridad que ha tenido Occidente en el ámbito de la Tradición Iniciática, desde el punto de vista Doctrinal, René Guenon, para que con su inestimable opinión nos oriente respecto a la verdadera Función del Sacerdocio:

“La Función del Sacerdocio no es precisamente aquella que los conceptos occidentales de hoy día le atribuyen, de “clérigos” o “padres”. Clérigo no  significa otra cosa que “sabio”, erudito, docto, y se opone al “laico” que designa al hombre del pueblo, es decir, del “vulgo”, asimilado al ignorante o al “profano”, a quien no se le puede pedir sino “creer” aquello que no es capaz de comprender. En la Edad Media se llamaba Clérigo al “hombre letrado” y de Estudios Escolásticos, aunque no tuviese Orden alguno. En cuanto al Sacerdocio, su función esencial es la conservación y la transmisión de la Doctrina Tradicional. La verdadera función del Sacerdocio es, por lo tanto, y por encima de todo, una función de “Conocimiento y Enseñanza”, y es por ello por lo que su atributo propio es la Sabiduría. Indudablemente, otras ciertas “funciones” más exteriores como la celebración o ejecución de Ritos les pertenece igualmente, ya que requieren el conocimiento de la Doctrina y participan del carácter “sagrado” que está inherente en éstos; mas, estas funciones no son sino secundarias, contingentes y en cierto modo accidentales. Si alguna cosa posee el carácter “Sagrado” y “Religioso” no son de ninguna manera equivalentes, y el primero de estos términos es mucho más extenso que el segundo, si la Religión forma parte del dominio “Sagrado”, éste en cambio comprende elementos y modalidades que no tienen absolutamente nada de Religioso; y el Sacerdocio, como su nombre lo indica, se relaciona sin ninguna restricción a todo cuanto pueda ser considerado verdaderamente “Sagrado”. Si el Sacerdocio es por esencia el depositario del Conocimiento Tradicional, no significa que posee el monopolio, puesto que su misión es, no solamente conservarlo integralmente, sino también “comunicarlo” a todos aquellos que son aptos para recibirlo y de distribuirlo en alguna forma jerárquicamente según la capacidad intelectual de cada uno. Todo conocimiento de este orden tiene pues su fuente en la enseñanza sacerdotal, que es el órgano de su transmisión regular, y lo que aparece como más particularmente reservado al sacerdocio, en razón de su carácter de “pura intelectualidad” (la Inteligencia pura y el Conocimiento Supra-racional), es la parte superior de la Doctrina, es decir, el conocimiento de los principios mismo, mientras que el desarrollo de ciertas aplicaciones conviene mejor a las “aptitudes” de otros hombres, que sus funciones propias ponen en contacto directo y constante con el mundo manifestado; es decir, con el dominio al cual se relacionan estas aplicaciones. Es por lo que vemos por ejemplo en la India, que ciertas ramas secundarias de la Doctrina han sido estudiadas más especialmente por los Kshatriyas, mientras que los Brahmanes no le adjudican sino una importancia relativa, ya que su atención está sin cesar fijada en el orden de los Principios Trascendentes e inmutables, de lo cual todo el resto no es sino consecuencia accidental, o si tomamos las cosas en sentido inverso sobre el objetivo supremo en relación al cual todo el resto no son sino medios contingentes y subordinados. Existen inclusive libros tradicionales que son particularmente destinados al uso de los Kshatriyas, porque presentan aspectos doctrinales adaptados a su propia naturaleza (como en el caso de los Itihasas y los Puranas, mientras que el estudio del veda concierne propiamente a los Brahmanes, porque en él está el principio de todo Conocimiento Sagrado). Hay “Ciencias Tradicionales” que convienen sobre todo a los Kshatriyas, mientras que la Metafísica pura es patrimonio de los Brahmanes. De esta distinción en el Conocimiento Sagrado o Tradicional, de dos órdenes, que se pueden, de una manera general, designar como el de los Principios y el de las aplicaciones, o según lo que acabamos de decir, como el orden “metafísico” y el orden “físico”, han derivado, en los Misterios Antiguos en Occidente como en Oriente, la distinción de lo que se llama los “Grandes Misterios” y los “Misterios Menores”, estos últimos comportan esencialmente el conocimiento de la Naturaleza y aquellos otros el Conocimiento de lo que está más allá de la Naturaleza.

Desde un punto de vista un tanto diferente, pero no por ello menos estrechamente ligado a esto, se puede decir que a los “Misterios Menores” conciernen solamente las posibilidades del estado humano, mientras que los “Grandes Misterios” concierne los “estados supra-humanos”, por la realización de estas posibilidades o de estos estados, ellos conducen respectivamente al “Paraíso Terrestre” y al “Paraíso Celeste”; u no hay que olvidar que, como lo indica Dante muy claramente en la “Divina Comedia”, el “Paraíso Terrestre” no debe ser considerado en realidad sino como una etapa en la vía que conduce al “Paraíso Celeste”. Es, por lo tanto, el Sacerdocio, en virtud de su función de enseñanza, el que confiere igualmente las dos Iniciaciones (la “Iniciación Real” y la “Iniciación Sacerdotal”), y que asegura así la legitimidad efectiva, no solamente de sus propios miembros sino también de la casta a la cual pertenece el Poder Temporal”13 

Vemos pues, que el Sacerdote de las Escuelas Iniciáticas Tradicionales, por razón de su doble investidura recibida a través de su paso por los Misterios Menores (Vía Real) y por los Misterios Mayores (Vía Sacerdotal), está capacitado para ejercer las tres grandes funciones originales: la Función Iniciática, la Función Sacrificial (del latín sacrum facere: hacer sagrados los seres y los objetos de la naturaleza) y la Función Real consistente en mantener a la comunidad humana en armonía con el Universo dinámico, y al utilizar éste par gobernar los mecanismos espacio-temporales. Tal es el orden (RTA) de la Teocracia primitiva, y a través de cuya Cadena el Sacerdocio se vincula con la Tradición Primordial y la “presencia de Tsedech”14 .

El Pontífice-Rey de la Antigüedad es el prototipo de la doble función de la Autoridad Espiritual y el Poder Temporal en un solo y mismo individuo, que era constituido como el dispensador de la Función Sacerdotal y de la Función Real, cabeza de la Teocracia pura, ejemplo del régimen gubernamental perfecto. Tales fueron los dioses-héroes de la comunidad, como Marduk en Babilonia, Anu y Enlil en Sumeria, Sin en Ur, Nemrod “el vigoroso cazador delante de Jehová”, en Babel, Erek y Accad; y algunos de los Faraones considerados como “hermanos de los dioses”, “señores de los hombres”e intermediarios (Pontifex) entre unos y otros. 

Finalmente, para tranquilidad de los anti-clericales a ultranza, les podemos afirmar que la verdadera razón de ser de los Sacerdotes Iniciados no es precisamente para “jugar al cura”15, como lo diría un francés, ni para constituirse en lo que la sabiduría popular venezolana define como “cura de misa y olla”; muchísimo menos para el contrahecho rol de enlace guerrillero o de “líder de barrio”, que muchísimos Sacerdotes desempeñan en nuestros mal-hadados tiempos de total inversión de funciones y valores. Pero, ése es el “fruto” de haberle dado la espalda a los Misterios; y lo que es aún peor, de haber perseguido y atacado por todos los medios a la Tradición Iniciática. A ese vestigio del Sacerdocio no es posible concederle siquiera, en descargo de tan evidente como lamentable desviación, las famosas palabras de Bruno Cornachiola: “ellos han abandonado el Misterio por el Ministerio”, porque lo que en verdad están ministrando es el activismo político, que es de orden eminentemente temporal, en abierta contradicción con su específica función espiritual (Ministerium), o lo que es lo mismo, una “perversión” de la función que deberían ejercer legítimamente. “Hay que saber poner cada cosa en el rango que le corresponde”. “La benevolencia del rey es para con el ministro entendido: mas su enojo contra el que lo avergüenza”16.

“Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas”17.

EL OFICIO (CRAFT) Y LA DESTREZA BASE DEL ARTE

De acuerdo con el origen sajón de la Masonería Moderna, la palabra Craft (originariamente croeft) significa skill (habilidad, destreza, pericia, maña), por eso al Masón se le denominaba craftman, es decir, alguien diestro, hábil, experto o ducho en su arte (skillfull). Posteriormente, con el desarrollo de la Masonería Especulativa, la palabra Craft pasó a significar el cuerpo entero de Franc-Masones disperso por el mundo. El gremio (Craft) representa el primer estadio jerárquico de la Verdadera Masonería, basada en la función que ejercen sus componentes. El “operario” corresponde al Esquire (Don, Hidalgo), el Knight: Caballero, Eques y el Priesthood (Sacerdocio) a la Autoridad Superior (Sovereign Commander o Inspector) el que supervisa (Epíscopos).

Tenemos entonces los tres niveles operativos del picapedrero (el que debasta la Piedra Bruta); el Caballero, el máximo nivel de Conocimientos Cosmológicos, propios de los “Misterios Menores”; y el Sacerdote, el Metafísico, Pontífice y Transmisor del Conocimiento tanto a nivel Cosmológico, como en su propio nivel (Misterios Mayores). 

“Todo lo que subsiste aún en las organizaciones auténticamente Iniciáticas de Occidente, en cualquier estado de decadencia que ellas estén actualmente, no tiene otro origen que el ligado a los Oficios, tomados éstos como “base” o “soporte”; oficios que son susceptibles de una significación superior y más profunda, para poder efectivamente servir de vía de acceso al dominio Iniciático. Aunque en la concepción profana y moderna un hombre puede adoptar una “profesión” cualquiera y cambiarla a voluntad como si esa profesión es algo puramente exterior a él, sin ningún nexo real con lo que él es verdaderamente, con lo que hace que él sea él mismo y no otro; en la concepción Tradicional, al contrario, cada uno debe normalmente desempeñar la “función” a la cual está destinado por su misma naturaleza, con las aptitudes determinadas que son esenciales; no pudiendo desempeñar otra profesión sin que constituyese un grave desorden que tendría su repercusión sobre toda la organización social de la cual forma parte; mucho más, si un tal desorden se llega a generalizar, produciendo efectos sobre el medio Cósmico mismo, ya que todas las cosas están ligadas entre sí y por rigurosas correspondencias. Así pues, en la concepción Tradicional, son las cualidades esenciales de los seres las que determinan su actividad. Si el oficio (la función o Ministerium) es algo del hombre mismo, y como una manifestación o una expansión de su propia naturaleza, es fácil comprender que puede servir de base a una Iniciación, y hasta que sea, en la generalidad de los casos, lo que él tiene mejor adaptado a ese fin. En efecto, si la Iniciación tiene esencialmente por fin sobrepasar las posibilidades del individuo humano, no es menos cierto que ella no puede tomar por punto de partida sino al individuo tal como es, mas bien entendido, tomándolo de alguna manera por su lado superior; es decir, apoyándose sobre lo que él tiene en sí de más propiamente cualitativo. Se comprenderá por lo tanto que dos medios puestos en acción como “soportes” no pueden tener eficacia sino corresponden realmente con la naturaleza misma de los seres a los cuales se aplican. Esto es una verdadera cuestión de “cualificación” en el sentido Iniciático del término”18 .

Decía el Buddha: “yo considero el nacimiento y la decadencia de las creencias como simples rastros dejados por las cuatro Estaciones”. El Retorno de Henoch es portador de un fluido animador que restituirá las fuerzas gastadas, que actuará como un agente reparador y reconstituyente de lo que se usó y declinó. Traerá la Regeneración, la revisión y la puesta a punto de todo lo Tradicional, para un Nuevo Ciclo que va a comenzar con la estabilización, la armonía y la justicia, para asegurar la renovación (NSHR) y conservación de los valores perennes de la Tradición; porque no hay ningún bien que en esta vida no se torne hacia lo peor, y la corrupción de lo mejor es la peor de todas: corruptio optimi pessima. Ese Agente Reparador ayudará en la tarea de la transmutación de lo vil y de lo corrompido en lo noble y lo íntegro dirigido hacia el bien. Tal es el “espíritu” de la Masonería invisible y triunfante, la Masonería de siempre, la Masonería que retorna. 

“Es por la acción inteligente, tradicional y perseverante de sus afiliados, que la Masonería reencontrará al fin su “verdadero rostro”, aquel que habían deseado sus promotores verdaderos: los Rosa-Cruces del siglo XVIII”19 . Esos Sabios promotores fueron los Guardianes de la Tradición Esotérica. Su rápido paso fue como ese esplendor meteórico que contemplamos a veces en el espacio; como la breve antesis de una bella Rosa, pero cuyo perfume continúa esparciendo aromas en los aires y el dorado germen de su polen va activando nuevas Rosas que se abren a su fértil impregnación como cráteras sedientas del rocío del Cielo. Yvon Le Loup, mejor conocido por el seudónimo de Sedir, nos dice en su libro Les Rose-Croix: “un mismo principio rige el Cosmos y los individuos y las colectividades. Dios ha dado al Gran Todo reglas y leyes, y a los seres que pueblan el Universo, él les ha dado el Libre Albedrío. Cuando una de esas leyes es quebrantada, un regulador viene entonces portador, no de un juicio sino de una esperanza; su función es de restablecer el equilibrio. Tal es el rol de los Cometas. Estos siguen en el espacio un circuito determinado. Jamás regresan por el mismo camino. Cuando uno de ellos ha cumplido su misión, viene otro, que retoma el camino en el punto donde el primero lo había dejado. La humanidad desde el día lejano en el tiempo, cuando Dios la envió al mundo, marcha de tanteo en tanteo hacia La Casa del Padre. Individual y colectivamente los hombres han recibido en su pasado milenario un rayo de la verdadera Luz, pero la Tierra es constitucionalmente incapaz de conservar mucho tiempo sin deformar el Don que Dios le ha otorgado; el hombre tiene el poder de apartarse del Camino que ha sido trazado. Entonces la Misericordia envía seres que aportan una esperanza o un ejemplo que vienen a representar el rol que desempeñan los comentas en el Cosmos”.

“Tal es la función de las sociedades secretas; tal fue la visión de los Rosa-Cruces de antaño, manifestaciones en principio momentáneas de los Grandes Desconocidos de la Tradición Primordial. Según Wronski en su “Mesianismo”, “ellas son creadas a medida que son necesarias, luego separadas por bandos distintos y hasta opuestos en apariencia, profesando respectivamente y a su turno, las opiniones más contrarias de momento”. Hoy, las Sociedades Secretas están, digan lo que digan sus jefes, en su período de vejez. Queda bien entendido que cuanto acabamos de decir se aplica a las verdaderas Sociedades Secretas, aquellas cuyo reclutamiento no se efectúa por la propaganda o por incentivos materiales, sino al contrario, aquellas cuyos miembros responden y se enrolan al llamado de un poder invisible”20
 
EL DESPERTAR DEL OJO INTERIOR

Únicamente cuando lo corruptible es consumido y transmutado en nosotros por la regeneración que renueva todo nuestro ser, el sensorium interior, el “ojo de Horus”, se abre y nos religa con el Mundo Espiritual: entonces, la venda de la ignorancia cae el Ojo del Corazón y volvemos a tomar posesión de nuestro estad primigenio. 

“Yo he visto a mi Señor con el Ojo de mi Corazón; y yo dije: 

¿Quién eres tú? El me dijo: tú”21 . 

“Decía el profeta Mahoma que Dios se esconde por setenta mil velos de luz y tinieblas. Los sufíes llaman “velado” (mahjub) a aquel cuya consciencia está determinada por la pasión, sensual o mental, y que por consecuencia no percibe la Luz Divina en el Corazón; según esta expresión, es el hombre quien está cubierto de un velo o de una cortina y no Dios”22 . 

“Tus saetas agudas con que caerán pueblos debajo de ti, penetrarán en el corazón de los enemigos del rey”23 . 

“Mas Dios los herirá con seta; de repente será heridos”24 . 

La Leyenda Bíblica de Balaam, hijo de Beor, nos describe esa “ceguera” que “vela el entendimiento” del hombre común. No pocas veces el hombre recibe enseñanzas de algunos animales que ven más que él, como el caso de la burra (asna) de Balaam (Números 22; 22-28). “Palabras del hombre que tiene el ojo abierto”. 

“La vista, dice René Guenon, es el símbolo del Conocimiento, del cual es el instrumento principal en el orden de lo sensible y el simbolismo es transpuesto hacia el orden Intelectual Puro, donde el Conocimiento es comparado a una Vista Interior”. La raíz indo-europea vid, que significa Conocer o Conocimiento Divino y “ver”, da origen a las palabras sánscritas veda y vidya: Saber, Conocimiento, y vidyut: relámpago. 

Este último se relaciona con el Tercer Ojo de Shiva, el “destructor de las formas materiales”. La flecha, arma de Apolo y de Diana, simboliza el rayo solar, la luz del supremo poder, un rayo del Ser que mora en el Íntimo. En la Oración de Habcue leemos: el Sol (la Personalidad) y la Luna (La Individualidad) se pararon en su estancia, a la luz de tus saetas anduvieron y al resplandor de tu efulgente lanza (3,11). Cuando el espíritu interno emana su luminosa efusión, disipa la ilusión con sus divinos rayos. Por eso el jeroglífico egipcio representado por una flecha que traspasa una piel de animal simboliza el poder de la visión que penetra a través de la túnica de piel para alcanzar la visión que se nos escapa por nuestra limitación física; el ojo interior es el órgano de la Visión Trascendente. Visión más allá de la dualidad; ojo de la Visión Trina (Traylochana), de triple percepción, derivado de la raíz lok-loka (el ojo); trilokya, trailokya o lokatraya: la totalidad, el triple mundo, la tríada complementaria del cuaternario brahmánico denominado Bhuvanatraya. La Piedra de Esmeralda que ornaba la frente de Lucifer y de Adán, es la misma Piedra con la que se logra la Obra al Rojo (veram medicinam), y con la cual el hombre “entra en la Eternidad” y se convierte en “Hombre Verdadero”.

Esta maravillosa Realidad, únicamente alcanzable a través del proceso Iniciático, no tiene nada que ver con las especulaciones fantasiosas de un periodista inglés que presume de “Lama”, porque afirma que “un verdadero Lama habita en su cuerpo” y porque usa un seudónimo tibetano con el que ha escrito una serie de libros muy comerciales por el contenido de ciencia-ficción, ocultisoide y fantasioso que los caracteriza, pero totalmente carentes de seriedad y de valor trascendental.

En el maravilloso libro de Henri Khunrath, Amphitheatrum Sapientiae Aeternae25 , vemos que la más pequeña de sus ilustraciones, muestra una lechuza o búho con anteojos, un par de antorchas encendidas cruzadas sobre el pecho y sostenidas por sus garras y, a ambos lados, sendos cirios encendidos; debajo aparece una leyenda en un alemán dudoso que dice: “Was helffen fakeln licht oder briln so die levt nicht sebhen wollen”, cuya traducción podría ser más o menos: “¿de qué sirven antorchas, luz o anteojos a quienes cierran los ojos para no ver?”.

Esa es precisamente la actitud del hombre profano y también la de muchos “Masones” que, ante el Arca de Luz que se conserva y guarda en el maravilloso Simbolismo Masónico, sólo pueden reaccionar atribuyéndole un “sentido ridículo y vano” (sic), a sus Iniciados (omnia inmunda inmundis), suprimiendo los Símbolos o aplicándoles interpretaciones puramente racionales, casi siempre de un contenido moralista simplón, cuando no son usados con fines definidos e intenciones políticas o sociales; o lo que es lo mismo: convierten a una grande y noble institución en un tallo bastardo y mal injertado sobre la antigua cepa, habiendo perdido por completo la más simple noción de sus Antiguos Misterios. En esa clase de Masonería todo se ha convertido en letra muerta y nadie sabe ya de dónde viene ni hacia dónde va, como lo señalaba con profundo dolor Stanislas de Guaita y Oswald Wirth.

La deslumbrante luz enceguece los ojos débiles, y a la vista de la Sabiduría, las mentes ignaras reaccionan con la misma necedad y estupidez del vulgo. Como dijo Synesius: “la verdad les resulta funesta a los ojos demasiado débiles para soportar su resplandor”. Por lo demás, la Sabiduría no se manifiesta a quienes le dan la espalda por no estar dispuestos a recibirla. “Los tontos se mofan, los sabios investigan”.

“La Sabiduría se encuentra entre los humildes. Así lo dice Salomón en Proverbios 11,2. La humildad alumbra las luces del entendimiento, lo mismo que la sinceridad y la rectitud. La preparación necesaria para recibir la sabiduría es la purificación del Corazón. La verdad no está sino en lo interior. Todos los errores, todas las divisiones, todos los malentendidos, todo eso que en las religiones y las asociaciones secretas da lugar a tantos yerros, no toca sino a la letra; el espíritu permanece intacto y santo. Todo no se relaciona sino con el velo exterior sobre el cual los jeroglíficos, las ceremonias y los ritos están escritos; nada toca lo interior. Hasta ahora, el Santuario más íntimo ha estado separado del Templo y el Templo asediado por quienes están en el atrio. El tiempo viene cuando el Santuario más íntimo se debe reunir con el Templo, para que los que están en el Templo puedan actuar sobre aquellos que están en el atrio, hasta que el atrio sea echado fuera”26 .

QQ؞HH؞, eliminemos para siempre los obstáculos que se oponen a la visión plena. Sin conceptualismos estériles y sin confundirlo con la materialidad de los símbolos, abramos el Ojo del Corazón (Ayn-al-Qalb, Oculus Cordis) a fin de que podamos aprender su Ciencia ontológica. Para que el G؞A؞D؞U؞, nos dé Espíritu de Sabiduría, alumbrando los ojos de nuestro entendimiento (Iluminatos oculos Cordis vestri), y seamos “reformados por la renovación (nshr) de nuestro entendimiento”. Entonces veremos a la Estrella iluminarse en el Oriente.

De acuerdo con la Chokmah Nesthorah, la Sabiduría Secreta (Markhaeb=60): “Entonces la Visión de tu Señor te será otorgada y viéndole a Él contemplarás “El Brillante”, quien es tu propio Ser. En la plenitud de esa bendita visión (=60) serás restablecido y así conquistarás todos los fantasmas de ilusión y engaño”27 . 

“Los ojos del Señor están en todo lugar mirando a los malos y a los buenos”28 . 

“Porque los ojos del Señor contemplan toda la tierra, para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con él”29 . 

“Los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos”30 

“Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro. Mi socorro viene del Señor que hizo los cielos la tierra. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”31 

¡Emite tu propio esplendor! ¡Busca tu propia verdad y brillarás con luz propia! ¡Candsha Om Pacsha! “Y cuando nuestro Padre Abraham llegó, miró esto, lo consideró en su mente, lo concibió perfectamente, hizo cuidadosas investigaciones y profundas indagaciones, ponderó acerca de ello, y cuando tuvo éxito en sus contemplaciones, el Señor del Universo apareció ante él”32 .

HIMNO DE IZDU-BAH, SACERDOTE DE AMÓN-RA (FRAGMENTO) 

“¡Oh! ¡Ra! ¡Oh! ¡Sol creador! Padre celeste de toda la Naturaleza; hacia Ti sube la adoración de tu servidor Izdu-Bah. Dígnate acordarle la Felicidad Suprema: el Conocimiento de lo Eterno en Ti. Dígnate esclarecer y avivar la fe de tu sacerdote. Disco Misterioso, símbolo del Ser Infinito, Tú, de quien todo procede en lo visible como en lo invisible, oh, mi Señor Amón-Ra, dígnate recibir en ofrenda la flor abierta de la adoración de toda mi Consciencia. Dígnate abismar en ti todo mi ser. Ojo del Cielo, Udja Sagrado, eterno testimonio de lo Invisible como de lo visible, que se desarrollan en cadena sin fin de Eterna Evolución, o canto el gozo de conocerte. Resplandeciente luminaria de los mundos que iluminas todo, el Universo no es sino la sombra y la penumbra de Tu Esplendor. ¡Oh! Tu Divina Chispa indivisa que es el único Yo de todos y de cada uno, tu Udja radiante es el Ojo, Unico de la Consciencia de todos los hombres”33 .

Cuando la Luz imperecedera que subsiste en el “núcleo de inmortalidad” es atraída hacia arriba con la ayuda del “Rocío del Cielo” y alcanza la región correspondiente al Tercer Ojo, el Iniciado logra el estado conocido como “la Restitución al Estado Primordial”; es decir sobrepasa los límites de la condición individual. Tal es la Meta en el Camino de los Misterios Menores que concluye al volver a conducir al hombre al “Estado Primordial”, o “Estado de Hombre Verdadero” (al-Insan al-gadim), al desarrollo pleno de las posibilidades del estado humano contempladas en su integralidad.

Este es “el Nacimiento desde arriba”; es alcanzar un estado de evolución que permite hacer lo recto por amor a la rectitud, porque amar a Dios es obedecer a Sus Leyes. Horus fue el justificador de lo recto; él fue su paradigma, y sus seguidores deben seguir su ejemplo. Deben hacer el mismo persistente esfuerzo personal que él hizo para poder ganar la inmortalidad, y porque el conocimiento tiene su base en la experiencia. La mente en el hombre común está controlada por las emociones y los deseos, a menos que desarrolle un poder de voluntad que los controle y dirija. Cuando la voluntad así desarrollada empieza a regir y a dirigir se dice que uno es “nacido desde arriba”. Es el nacimiento del “Cuerpo Sideral” o “Cuerpo Glorioso”. Cuando el hombre alcanza este impulso evolucionario, sus acciones son justas y éticas, porque entonces todo es hecho de acuerdo con una innata voluntad y deseo; por lo tanto, los actos son impelidos, no compelidos, porque “se ha abierto el Ojo de Horus”, y aunque la Luz en las tinieblas resplandece, la naturaleza interior está iluminada. El Ojo de Horus es el último miembro de las quince partes del cuerpo de Osiris que debía ser hallado. Es el Ojo de la Mente o la despierta Inteligencia Individual del Alma.

Los Velos han sido levantados (at-Tajalli) y la Luz que habita en él, le permite ver la Ciencia Secreta K(‘ihm-Maknum), aquella que había recibido en la preeternidad y que aporta grabada y subyacente en El Ser. Por la capacidad de Visualización el Iniciado “penetra en el Templo vivo y transparente”, el cual ha visto de pronto convertirse, de Templo de piedra en Ser viviente, y reconoce a su Alter-ego Divino, su Confidente fiel, su “muy noble Amigo”. El “repatriado” ha vuelto. Ahora, el Iniciado puede exclamar revestido de Luz: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” 34 . “¡Dios mío! Ciego está el ojo que no te ve… Tú que vigilas sobre todos ser”35 . “Una cose sé: que habiendo sido ciego, ahora veo…”36 . “Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es. Y yo, Juan, vi la Santa Ciudad de Jerusalén Nueva, que descendía del Cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: he aquí el Tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos…”37 . Y el iniciado, con profunda emoción y reverencia, repetirá con Isaías: “¡Kadosh, Kadosh, Kadosh, Adonai Elohim Sabaoth! ¡Toda la tierra está llena de tu gloria! ¡Te buscaba por fuera y tú estabas dentro! ¡Han visto mis ojos al rey! ¡Con el ojo del corazón lo he Visto!”. Y el “prodigioso fundidor del Dios fuerte” tenía un cordel de lino en sumano y una “caña de medir”38, “y se me dijo: Levántate y mide el Templo de Dios”39 (La Ciudad Cúbica: To Soma Heliakon). “Y el que hablaba conmigo, tenía una medida de una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro”40 (He-Doxa). “Y la ciudad no tenía necesidad del Sol ni de la Luna, para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero era su Lumbrera”41. “Y verán su cara, y su Nombre estará en sus frentes. Y allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni lumbre del sol: porque el Señor Dios los alumbrará: y reinará para siempre Jamás”42 . El que tenga ojos para Ver, que “vea”… 

1 Mateo 13, 14-15. 
2 Juan 1,48. 
3 Antoine de Saint-Exupéry: Le Petit, Gallinard, París, 1946.
4 Edit. John M. Watkins, Londres, 1951. 
5 Introducción general al estudio de las doctrinas hindúes, capítulo 8: “pensamiento metafísico y pensamiento filosófico”, p. 123, Edit. Losada, Buenos Aires, 1945.
6 Op. cit., volumen I, p. 134. 
7 Etudes traditionnelles, junio 1937, p. 234.
8 René Guenon: Eudes sur la F.M. et la compagnonnage, pp, 246-247.
9 Op. cit., pp. 19-20, Niclaus, París, 1946.
10 10. Op cit., Etudes Tradiotiorinelles, París, 1974. 
11 Aurifer.
12 Op. cit., Edit. des Cahiers Astrologiques, Nice, France, 1947.
13 Autorité spirituelle et pourvoir temporal, cap. II, Vega, París, 1947. 
14 Pierre Gordon: Le Sacerdoce à travers les âges, pp. 11-12, La Colombe, París, 1950. 
15 En francés: “Jouer su curé”.
16 Proverbios 14,35. 
17 Nehemías 13,29.
18 René Guenon: Le Règne de la quantité et les signes des temps, p.61. 
19 Aurifer, Eques a Reconciliatione
20 Op. cit., Edit. Bibliothèque des Amitiés Spirituelles, París, 1953. 
21 Husain Ibn-Mansur Al-Hallaj. 
22 Titus Burckhardt: Introduction aux doctrines ésotériques de L Islam, p. 120. 
23 Salmo 45,5, 
24 Salmo 64,7.
25 Según la edición de Paul Derain, Lyon, 1957.
26 Carlos de Eckartshausen. 
27 Paul Foster Case: The Book of Tokens, Op. cit. 
28 Proverbios 15,3. 
29 II Crónicas 16,9. 
30 Salmos 34,15. 
31 Salmos 121, 2-4. 
32 Sepher Yetzirah.
33 Hymno de Izdu-Bah, sacerdote de Ammón-Ra (fragmento).
34 Job 42,5. 
35 Ibn-Ata. 
36 Juan 9,25. 
37 Apocalipsis 21,1-3. 
38 Ezequiel 40,3. 
39 Apocalipsis 11,1. 
40 Id., 21,15. 
41 Id., 21,23. 
42 Id., 22,4-5

Tomado de la pagina: http://bibliotecamasonicavirtual.blogspot.com/p/fermin-vale-amesti.html