jueves, 3 de diciembre de 2009

El Arbol de la Vida


El árbol de la vida

Manuel Núñez Nava

En la milenaria tradición cabalística, el Árbol de la Vida es un símbolo, una enseñanza, una imagen del mundo, una transformación espiritual, una comprensión de todo lo viviente. Pero no es la imagen que se ve, sino el orden que brota de ella. Los colores no son las fronteras de sus mundos, sino la luz de la que provienen y a la que aspiran. Sus caminos no suben ni bajan, no unen ni separan, no están arriba ni abajo, pero sin recorrerlos nadie llegará a sí mismo para entender en un instante la luz de la unidad de todo lo que Es, y que ahí desciende y asciende sin parar.
Carlos Montemayor

Los orígenes de la Cabalá se remontan en el tiempo más allá de los Rollos del Mar Muerto. Por sus complejas profundidades y su rica historia, su cuerpo de escrituras y creencias ha llegado a ser cada vez más reconocido, no sólo como uno de los aspectos más enigmáticos del judaísmo, sino también como parte importante de una tradición mística más amplia. Siglos de esfuerzo tomó a los cabalistas descubrir los secretos de Dios, del hombre y del universo a través de los símbolos del mundo físico y los misterios del lenguaje; investigación monumental que tiene como escenario la vida judía en España, Polonia, Alemania y el resto de Europa.

Las enseñanzas esotéricas del misticismo judío se designan con el término hlbq (cabalá)1 -"tradición" o "recepción"- del verbo hebreo lbq (kibel), "recibir"2 , especialmente las formas que asumieron en la Edad Media. En su sentido más amplio, "cabalá" significa todos los sucesivos movimientos esotéricos que se desarrollaron en el judaísmo a finales del periodo del Segundo Templo y se convirtieron en factores activos en la historia judía.3

El término ha sido empleado en la literatura talmúdica, por un lado, para subrayar el fundamento de ciertas interpretaciones tradicionales de la Escritura y de ciertas costumbres religiosas; y, por otro, para testimoniar la continuidad espiritual de la historia judía. La elección de este término indica claramente el carácter legalista e histórico de la mística judía.4

Según Scholem, la Cabalá es un fenómeno único, y no se le debe considerar como idéntico a lo que se conoce como "misticismo" en la historia de la religión. De hecho, se trata de un misticismo, pero al mismo tiempo es esoterismo y teosofía. ¿En qué sentido se le puede llamar misticismo? Ello depende de la definición del término, un asunto de controversia entre eruditos. Si el término se limita al profundo anhelo de comunicación humana directa con Dios a través de la aniquilación de la individualidad, entonces solamente unas cuantas manifestaciones de la Cabalá pueden ser designadas como tales, pues pocos cabalistas buscaron esta meta, y mucho menos la formularon abiertamente como su objetivo final. No obstante, se puede considerar que la Cabalá es un misticismo en tanto que busca una comprensión de Dios y la creación, cuyos elementos intrínsecos están más allá del alcance del intelecto, aunque los cabalistas rara vez subestiman o rechazan esto de manera explícita. Esencialmente, estos elementos fueron percibidos a través de la contemplación y la iluminación, que a menudo se presentan en la Cabalá como la transmisión de una revelación primordial relacionada con la naturaleza de la Torá y otros asuntos religiosos. Sin embargo, la Cabalá está muy lejos del enfoque racional e intelectual de la religión. Este fue el caso incluso entre aquellos cabalistas que pensaron que básicamente la religión estaba sujeta a la indagación racional, o que, al menos, había algún acuerdo entre el sendero de la percepción intelectual y el desarrollo de la aproximación mística al tema de la creación. Para algunos cabalistas el intelecto en sí mismo se convirtió en un fenómeno místico. Así encontramos en la Cabalá un énfasis paradójico en la congruencia entre intuición y tradición. Es este énfasis, junto con la asociación histórica que sugiere de suyo el término "cabalá" (algo que ha sido transmitido por tradición), lo que indica las diferencias básicas entre la Cabalá y otras clases de misticismo religioso que se identifican menos estrechamente con la historia de un pueblo. No obstante, hay elementos comunes a la Cabalá y al misticismo griego y cristiano, e incluso vínculos históricos entre ellos.

Como otras clases de misticismo, la Cabalá también se ocupa de la percepción del místico tanto de la trascendencia de Dios como de su inmanencia en la vida verdaderamente religiosa, cada una de cuyas facetas es una revelación de Dios, aunque a éste el ser humano lo percibe más claramente a través de la introspección. Esta experiencia dual y aparentemente contradictroria del auto-ocultamiento y la auto-revelación de Dios determina la esfera esencial del misticismo, y al mismo tiempo obstruye otras concepciones religiosas. El segundo elemento en la Cabalá es la teosofía, que busca revelar los misterios de la vida oculta de Dios y las relaciones entre la vida divina, por una parte, y la vida del hombre y la creación por la otra.

Especulaciones de este tipo ocupan un área extensa y conspicua en la enseñanza cabalística. Algunas veces su conexión con el plano místico se vuelve más bien tenue y es reemplazada por una vena interpretativa y homilética que ocasionalmente resulta incluso en una clase de casuística cabalística.

La mística no judía -tanto oriental como occidental- aspira a superar el plano de la acción, a "perderse" en las esferas contemplativas; se sitúa fuera del tiempo histórico.

La Cabalá va más allá, por supuesto, del ámbito material y temporal de la historia, pero no por ello deja de identificarse con ésta, y sobre todo con la del pueblo hebreo. La historia judía tiene orígenes metafísicos y se centra en la práctica religiosa. Esta práctica, individual en principio, adquiere un carácter social.

El pensamiento de la Cabalá es algo más que un sistema filosófico. Su práctica no proporciona el sentimiento de la unión total con la divinidad ni se limita a la realización de un cierto número de ritos. Es una mística en virtud de su búsqueda de lo absoluto y de su persecución del contacto divino; pero, más allá de eso, es una manifestación creadora del espíritu judío.5

Alexandre Safran afirma que en la Cabalá hay una revelación primordial que cada generación, cada ser humano, debe renovar. Esta empresa -que de suyo involucra a la divinidad- adquiere dimensiones cósmicas, pues su realización determina la relación de Dios con el mundo y con el hombre. La Cabalá rebasa los límites de una mística religiosa y es infinitamente más amplia que una tradición esotérica. Tanto en Oriente como en Occidente, el místico es un hombre liberado. Así lo presentan, por un lado, Karl Jaspers, que ve en Plotino al "mayor filósofo místico de Occidente"6 y, por otro, Roger Godel, ferviente admirador del jivan mukta (emancipado en vida) oriental.7El místico no judío aspira a su liberación, a su salvación, y la consigue. Por el contrario, el cabalista nunca llegará a la "aniquilación" total y definitiva, porque siempre permanece atado a la cadena divina. Aunque se "aniquile" por un instante, las oscilaciones de esta cadena le devuelven a sí mismo, le llaman a su orden terrestre.

Ciertamente, la Cabalá pertenece al universo místico. Sin embargo, no se reduce a una ciencia mística especulativa ni a una técnica mística. El misticismo es "un método cuya finalidad es la comprensión experimental de lo divino".8 Pero el cabalista -el hombre "tradicional"- no trata de alcanzar lo divino: se conforma con aproximarse a Dios. No se pierde en Él, sino que acepta el yugo que Él le impone. Y el peso de ese yugo le da una sensación de delicia. El sometimiento se convierte en júbilo. Ese yugo es el mismo para todos, pero su peso se adapta a las fuerzas del ser humano que lo lleva. La revelación es la misma para todos, pero cada quien la interpreta a su modo, según sus capacidades intelectuales y espirituales. Es decir, la Ley es rigurosa, formal y general; pero los preceptos tienen un alcance individual, una resonancia personal.

El cabalista no realiza la experiencia de Dios, no se embriaga con su Substancia, que envuelve y desconcierta al místico. La salvación que espera no debe desligarle de su condición humana, sino que habrá de permitirle su plena consumación.

La cadena de la Cabalá no se halla al margen de la naturaleza; muy por el contrario, representa la naturaleza espiritualizada y el espíritu concretizado. Dios penetra la realidad inferior, se realiza. Por su parte, el ser humano puede contemplarse en el "espejo" celeste sin necesidad de abandonar la tierra. La realidad divina y la realidad humana son interdependientes. En la medida en que el hombre lo acepta, Dios es la realidad de este mundo.

Sin embargo, Dios no ha suprimido la distancia que lo separa del hombre. Es verdad que éste puede trepar por la escala que conduce hasta los cielos, pero necesariamente habrá de descender de nuevo a la Tierra. El cabalista no se une a Dios, no realiza aquello que los místicos no judíos llaman unio mystica, perdiéndose en el Absoluto. El cabalista aspira a realizar su condición activa de "hombre de Dios" mediante la devekút, el "encadenamiento". El cabalista se encadena a su creador, establece una relación activa con Él; no se abisma en Él para despersonalizarse. Así, la devekút no es un método, ni una técnica, sino un modo de vida.

En la perspectiva bíblica, la devekút, esta relación entre Dios y el hombre, es eminentemente dinámica, pero no desordenada. Así la presenta toda la literatura religiosa de Israel: el Talmúd, El Zóhar y la filosofía racionalista, y también todo el pensamiento místico. La devekút se anuda en el amor del hombre por Dios; y ese amor se hace total en virtud de la aplicación de la ley divina; es profundo sin ser exuberante. La devekút, modo de vida, condición vital, se transforma en un acto de vida, en el proceso de su realización.

La finalidad suprema de todo místico que cree en un dios personal es el amor total a ese dios. Dios es amor y es objeto de amor,9 en una apología de la religión del místico. Pero el amor de Dios marca el desembocar de toda creencia religiosa en un dios personal y, en definitiva, toda religión tiene un fundamento místico incuestionable, porque presupone la fe en el Absoluto y, además, una relación entre el hombre y la divinidad.

Pero si el amor puramente "místico", unitivo, suprime toda autonomía de la persona humana, el amor "religioso", en cambio, no hace sino establecer una relación con Dios. En la Cabalá, el amor de Dios no es ni verdaderamente místico, ni simplemente religioso. Se presenta sumergido en un resplandor místico, se funda en una reciprocidad, pero adquiere el sentido de un amor inteligente. Tanto en el primero como en el segundo tipo de relación hay dos personalidades que actúan una en la otra, dos personalidades que se influencian mutuamente, sin que cada una de ellas abandone -sin embargo- su propia estructura ni renuncie a su autonomía. Pero cada uno de los dos partícipes debe comprender al otro. Yadoa, conocer, indica una comprensión seguida de una voluntad activa, es decir, de una devekút.

Esta unión creadora implica igualmente un acto de voluntad: el hombre debe plegarse a la voluntad de Dios. Por su parte, Dios respeta la voluntad de su criatura. Ésta, sin embargo, no debe abandonarse al "nada desear", no debe seguir la concepción mística para aniquilarse, perderse y transformarse en el objeto amado.10 Muy al contrario, la voluntad humana se reafirma al confundirse con la de Dios. Es decir, la devekút se manifiesta en la acción humana.

El cabalista no practica únicamente un misticismo interior. Se dedica al estudio y penetra en los secretos de la Enseñanza, no para quedarse ahí sino para salir renovado. Es el hombre del deber, no del sentimiento; se orienta hacia la acción. Ocuparse del estudio significa instrucción y aplicación. La erudición sólo se justifica por la acción que de ella se deriva.11El cabalista no hace suyo el ideal de "no conocimiento" que los otros místicos -e incluso algunos no místicos- consideran tan elevado.

Como el jasid -el "devoto" de todas las épocas-, el cabalista sigue el ejemplo del salmista y respeta la fe del hombre simple e íntegro, pero no por ello menosprecia el consejo de Yehudá ha-Leví12 y Bajiá ibn Pakuda13: estudiar. Los estudios no conducen al saber, sino a la conciencia de la propia ignorancia. Lo que está a la vista llama a los ojos, lo que está oculto atrae al saber. Pero el saber que El Zóhar recomienda no es más que la introducción al no-saber. A través de la búsqueda intelectual, el cabalista llega al grado que la supera, al cual sigue el descubrimiento de los secretos: el grado de la simplicidad. Porque lo que es verdadero es simple.

La investigación racional no le permite alcanzar la verdad absoluta. La verdad adquiere un valor moral: se adquiere con arduo trabajo y por ello invita a la humildad. El valor moral no es perfecto, pero es perfectible. La simplicidad de la ciencia trae consigo la simplicidad del comportamiento. Y esta virtud -la virtud del ÷y_ (Aín), el "Absoluto"- es la misma del hombre que ha adquirido la ciencia, la "sabiduría", la hmkj (Jojmá).

La Cabalá -Jojmá ha-emet, "ciencia de la verdad"- tiende a conocer la verdad divina y se interroga acerca del origen del mundo, sobre su organización y su fin; acerca de las relaciones entre Dios, el mundo y el hombre; sobre el lugar que el hombre ocupa en el universo. No obstante -a diferencia del místico hindú, que alardea de llegar a la omnisciencia, no en virtud de un esfuerzo intelectual sino por abstracción de todo saber-, la plena posesión de la verdad le sigue siendo inalcanzable.

Para el cabalista, la omnisciencia es irrealizable, pero la ausencia de saber es imperdonable. El buscador despierto quiere conocer lo máximo posible. No limita su conocimiento a una ciencia fragmentaria y exterior a las cosas; no se conforma con alcanzar desde el exterior una serie de puntos de vista acerca de las cosas, sino que desea penetrar en su esencia; quiere llegar hasta su vida interior.

El cabalista no afirma, como Pascal, que nada hay tan conforme a la razón como la sinrazón, ni comparte la idea de que ser místico es pretender conocer a través de algo que no sea la inteligencia.14Sabe que la inteligencia sola no comprende nada de la vida, pero le parece excesivo sostener, como Valéry, que lo real le está prohibido al pensamiento. No se deja aprisionar por la razón, ni fascinar por la intuición. Se sirve de ambas como instrumentos complementarios de investigación.

La religiosidad del cabalista no se debe a la debilidad psíquica que origina el miedo a la acción, ni a estados neuróticos -teopáticos-, ni a la alucinación, al delirio, al éxtasis, con los que se pretende identificar el impulso religioso; corresponde a la intensa vida del espíritu que sabios eminentes tratan de explicar como la superación de un estado puramente afectivo, psicofisiológico. El cabalista es un ser normal, despierto, que posee la intuición de lo divino y que, para perfeccionarla, se supera por su propia acción.

Como la describen los maestros del movimiento jasídico Jabad, nacido en Rusia en el siglo XVIII, la religión del cabalista es la de la audacia prudente, la del riesgo calculado.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Trabajo con la Llama Violeta

PARTE I: Cómo Trabaja la Llama Violeta
El espectro electromagnético está compuesto de varias frecuencias o longitudes de onda que incluyen ondas de radio, radiación infrarroja, rayos ultravioletas, rayos X, rayos gama, rayos cósmicos, como se estudia en el teclado cósmico Rosacruz. La luz solar visible no es sino una pequeñísima porción de este espectro electromagnético. De esta luz visible la violeta es la de más alta frecuencia y de más corta longitud de onda y está al límite o punto de transición al otro espectro "invisible" de luz divina espiritual interna y como tal transciende a un fenómeno espiritual más bien que físico. En las enseñanzas Rosacruces la manifestación de esta luz violeta en el aura es considerada como resultado de un alto avance del estudiante del Sendero(1) Al igual que la luz física, esta luz divina es también descompuesta o refractada en siete rayos, cada uno con sus propias y específicas cualidades y servido por un Maestro Ascendido. Esta luz divina, descompuesta en siete rayos, es descrita por la investigadora esotérica Helena Petrovna Blavatsky.
La Llama Violeta cuando invocada es capaz de limpiar el cuerpo físico y el aura de toxinas y químicos, virus físicos, drogas y polución. Problemas emocionales y experiencias angustiosas de temprana edad o de pasadas vidas, cicatrices de pasados perjuicios, miedo y ansiedad, karma, odio y otras emociones negativas pueden transmutarse usando correctamente esta técnica. Esta llama trabaja incrementando la rata vibratoria a la cual los electrones se mueven en el átomo. Como se afirma en las enseñanzas Rosacruces todo es vibración o frecuencia y cada persona (o ser viviente) puede definirse como un número que representa su rata de vibración. Mediante el cambio de la rata de vibración de los cuerpos emocional o físico los otros cuerpos por acción simpática siguen esta misma acción. Y así las vibraciones del individuo como un todo son "elevadas" o transmutadas a un estado más elevado. Esta técnica guarda un cercana similitud con las visualizaciones Rosacruces para curar a otros o al planeta que se practican regularmente en logias y capítulos y como tal puede ser valorada como una variación de estas prácticas con un foco o forma diferente pero con el mismo objetivo final.
Los átomos tienen en su mayor parte espacios "vacíos" o "huecos" entre los electrones y el núcleo. Este espacio está lleno con la energía pulsante del Espíritu Santo que está siendo calificada y estampada con las impresiones de nuestros corazones y mentes así creando una densificación de esta energía. Las bajas emociones negativas y el bajo pensamiento crean una sustancia de mas baja rata vibratoria entre el núcleo y los electrones que aminora el movimiento libre de los electrones. Odio y otros pensamientos y sentimientos negativos en realidad crean ácidos (excesiva cantidad de gases de ácido fosfórico, ácido úrico y ácido carbónico) que el cuerpo no puede asimilar. Por consiguiente la densidad de la enfermedad persiste dentro de la órbita atómica. La humanidad ha estado haciendo esto por cientos de miles de años. Con la práctica de visualización con la Llama Violeta, por transmutación de energía, las vibraciones de este espacio hueco se incrementan de manera que los electrones se pueden mover más rápido. Este incremento de velocidad a nivel atómico está en proporción directa al incremento del intercambio de energía entre la Fuente y el individuo y de regreso a la Fuente, el "dar" y el "recibir".
Durante la meditación y visualización la llama del (de la) Todopoderoso (a) Madre/Padre Dios Presencia del YO SOY envuelve cada átomo individualmente. Instantáneamente se establece una polaridad entre el núcleo de fuego blanco del átomo —que, siendo materia, asume el polo negativo— y el núcleo del fuego blanco de la llama —que, siendo Espíritu, asume el polo positivo. La acción dual del fuego sagrado en el centro del átomo y en la llama violeta exterior establece un campo de fuerza que hace que las densidades no transmutadas desalojen el lugar entre los electrones. A medida que esta sustancia se suelta, los electrones empiezan a rotar más rápidamente en sus órbitas y por fuerza centrífuga la materia de escoria es lanzada a la llama violeta. En contacto con esta esencia ígnea, la energía descalificada es transmutada en su pureza nativa, su patrón original arquetípico.
La meditación con la Llama Violeta fue conocida por las escuelas Egipcias de misterio y por los Neoplatonistas predecesores de la Alquimia Medieval. De acuerdo con los Neoplatonistas, "la Piedra Filosofal era un fuego auto-transformante que dirigiría sus almas hacia arriba, mediante el acercamiento hacia el Espíritu de todas las cualidades que hunden y se oponen a la esencia espiritual" (2). Esta era la búsqueda de los Alquimistas del Espíritu, no solamente la transmutación de los metales básicos en oro, sino la elevación del alma a un estado prístino de comunión con la Divinidad, un estado de Unidad e inmortalidad, el oro de la Conciencia Crística.

Ahora tendremos una meditación curativa usando la Llama Violeta:

PARTE II: Una Visualización Curativa con la Llama Violeta
Preparación para Recibir, el "Tomar"


Siéntate relajado (a) sin cruzar piernas ni brazos con pies planos sobre el piso. Cierra los ojos y toma tres respiraciones profundas. Por favor, sé de mente abierta, honesto (a) y dispuesto (a) a recibir los beneficios de esta llama divina. Haz tu propia oración interna a Lo Más Alto para invitar y mostrar el poder de esta llama en tu vida para curarte y satisfacer tus propias necesidades o la de los tuyos. Haz también tu propia llamada al bienamado San Germán y los ángeles del séptimo rayo para asistencia. (pausa).
"Elementales de la tierra —gnomos—, aire —silfos—, fuego —salamandras—, y agua —ondinas—, yo os invoco para que vengáis y uséis esta energía para la curación del planeta!"

Sella tu aura con un tubo de tres metros (aprox. nueve pies) en diámetro por tres metros (aprox. nueve pies) de alto hecho de luz blanca azulada (pausa). Invoquemos la protección del Arcángel Miguel:

"Arcángel Miguel, Ayúdanos, ayúdanos, ayúdanos! [o ayúdame]"

Repítela suavemente tres veces].
Ahora, haz esta simple afirmación, o decreto nueve veces (en tus visualizaciones privadas puedes decir el decreto en voz alta y rítmicamente por más veces, digamos 36, 72 o aún 144 repeticiones, incrementándolas en velocidad y altura. Si esta noche sientes el impulso de decirlas en voz alta conmigo, tú puedes, sólo sigue tu Espíritu). A medida que se dice el mantra, céntralo en tu corazón con devoción y sentimiento. Repite mentalmente después de mí (tú puedes continuar repitiendo mentalmente el decreto a lo largo de la meditación):

"YO SOY un ser del fuego violeta, YO SOY la pureza que Dios desea"


[Dilo lenta y rítmicamente. Para esta presentación se repetirá solamente en alta voz nueve veces].
YO SOY es una afirmación del verdadero ser, tu Maestro Interno. Se refiere al nombre del Cósmico, YO SOY QUIEN YO SOY. YO SOY es una fórmula que revela tu autoridad interna para crear en amor.
Concéntrate en visualizar la llama violeta. Vete adentro de una hoguera de tres metros (aprox. nueve pies) de alto y dos metros (aprox. seis pies) de ancho. Ve este fuego de color violeta. Ve llamas pulsantes ondulando en interminables tonos de violeta con gradaciones de púrpura y rosa. Tu cuerpo ahora se ha vuelto transparente, las llamas en espiral suben por tu cuerpo desde los pies a la corona. Siente la vibración y vitalidad de la llama. Visualiza mientras concentras tu visión espiritual en tu tercer ojo entre las cejas.

Limpieza del Cuerpo Físico
Ve ahora que esta llama se ha transformado en una esfera, como una esfera rotativa en un espectáculo y que empieza a girar cada vez más rápido. Nota también que su color se ha transformado en un púrpura profundo de limpieza y protección. Empieza a penetrar cada célula de tu cuerpo. Ve pequeñas esferas de llama violeta sobre cada uno de tus órganos, removiendo negatividad mientras que acarician los átomos. Concéntrate ahora en la parte de tu cuerpo que te duele. Enfoca tu visión interna a nivel atómico. Tú estás parado (a) sobre un núcleo. Ve la inmensa expansión de un oscuro cielo estrellado escasamente iluminado por brillantes electrones lejanos pasando rápidamente en veloz movimiento elíptico. Contempla una Luz Violeta penetrando este espacio y trayendo nueva vitalidad y salud! Mira cómo esta materia oscura de energía negativa está siendo sistemáticamente transmutada en una luz dorada al contacto con la llama. Esta es tu propia energía en la que tú haz invertido hace mucho tiempo, regresando. Ve los electrones rotando más rápido, más vibrantemente, con fuerza más poderosa ... (pausa). Muévete ahora a una visión más macrocósmica. Imagina salud e integridad en tu cuerpo, rechaza cualquier enfermedad y dolor y elimina cualquier químico y polución de drogas ... (pausa). Ve cómo este órgano o sección de tu cuerpo está siendo restaurado y perfeccionado. Ve cómo otros órganos están más sanos y vibrantes ... (pausa). Repite mentalmente después de mí:

"Providencia Divina, hágase tu voluntad."


Limpieza Mental y Emocional
Con el poder de tu imaginación transforma el color de tu Llama Violeta en un rosado orquídea de compasión y perdón mientras que la esfera en donde tú estás aun se mantiene girando cada vez más rápido. La llama rosa suavemente estrecha todo tu ser. Si desearas no haber hecho algo, piensa en esto ahora, vívidamente recrea estos recuerdos ... (pausa). Entrega estos indeseables recuerdos a la llama rosa, deja que su asociado reproche, culpa y vergüenza caigan en la llama. Hazlo con el deseo más ferviente por compasión y perdón. Exprésale al Cósmico tu profundo deseo de nunca hacerlo de nuevo y, si éste es el caso, de que tú ya has aprendido su lección, de que en tu limitado entendimiento no ves razón alguna para mantener esta carga por más tiempo ... (pausa). Sufrimiento infantil, otras deudas de pasadas reencarnaciones, cualquier polución mental, dalas a la llama, hoy tú eres una persona diferente, tú no necesitas estas pruebas por más tiempo. Reza para obtener compasión, con la mayor sinceridad, al Dios de tu corazón:

"Divino Dios, Tú dijiste en Isaías 1:18: 'Si vuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.' Así que, por favor, manifiesta ésta, tu voluntad, en mí."

Perdona a cualquiera que te ha hecho daño, sin ningunos sentimientos negativos de ira, odio o aun ligeras antipatías hacia ellos ... (pausa).
Haz ahora que tu Llama Violeta se torne en una llama índigo con matices de azul para purificación y transformación finales. Siente el amor de Dios en tu entero ser. Siéntete protegido, no más miedos ni fobias, no más la impresión de abandono y soledad. Suelta esa cólera e inquietudes. Aquí tú has encontrado todo tu ser en el lugar y momento oportunos ... (pausa).
Disuelve la esfera y observa un pilar de luz blanca y dorada de arriba entrando en el tubo de luz que formaste al comienzo y entrando a tu chakra de la corona. En ondas esta luz suavemente desciende por tu cabeza ... baja a tu garganta ... baja a tu pecho ... y adentro de tu estómago. Continúa descendiendo hasta llenar todas tus extremidades. Ahora se dispara hacia afuera a través del plexo solar y te envuelve en una burbuja de protección —al llegar a este punto algunos de vosotros podréis sentir la presencia de una paloma blanca pura, extendida, con pico hacia vuestras cabezas, a varios pies por encima. Se posa apacible, sublime, matemática, silenciosa, sabedora de todo (pausa).

Curación del Planeta y sus Habitantes, el "Dar"
Con la ayuda de los Elementales previamente invocados irradia la energía que tú has concentrado durante la visualización para curar la Tierra, tu segunda más preciada posesión en el plano físico después de tu propio cuerpo físico. Envía también esta energía a los seres queridos con tanta necesidad de ayuda física, mental o emocional ... (pausa). Da al planeta y sus habitantes algunas de las bendiciones que tú haz recibido esta noche ... (pausa). Di entonces mentalmente después de mí:
"En el nombre del Cristo dentro de mí, pido que esta Llama Violeta sea multiplicada y usada para asistir todas las almas en este planeta que están en necesidad. Yo te lo agradezco y lo acepto hecho en esta hora en pleno poder, de acuerdo con la voluntad de Dios.(4)." QUE ASÍ SEA.
Los miembros pueden ahora regresar al templo físico.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Meditación

La meditación es un alimento para el espiritu, con unos sencillos ejercicios podemos mejorar nuestra respiración y contribuir en buena manera a lograr mejores resultados en nuestro diario vivir, adjunto unos consejos utiles para arrancar con esta milenaria practica.



1- Calma. El estado mental de la mañana es ideal para meditar. Lo mismo sucede al atardecer. La temperatura ambiental y la energía a esas horas es ideal para sumergirse en el estado de serenidad y contemplación que requiere la meditación. La hora de la meditación debe ser seleccionada con cuidado, debes seleccionar una hora en la que tengas tiempo para hacerlo, recuerda la meditación requiere que estemos tranquilas.


2- Rutina. Es importante establecer una rutina de meditación. Para esto hay que seleccionar un lugar especial (un sofá, la cama o cualquier otro lugar) y una determinada hora. Se debe meditar siempre a la misma hora y en el mismo lugar. De esa manera estamos aprendiendo a que a esa hora vamos a entrar en un periodo de calma para nosotras mismas. Recuerda el habito hace al monje.

3- Concentración. Antes de comenzar un periodo de meditación es importante mentalmente decirle a nuestro cuerpo y nuestro ser: calma, olvida el pasado, olvida el presente, olvida el futuro. Esto hace que nos condicionemos para concentrarnos. No es fácil al principio pero con un poquito de practica se logra.

4- Posición. Si te sientas para meditar trata de sentarte con la cara al norte o al este. Esta es una practica yoga para beneficiarse de la energía en esas direcciones. Siéntate cómoda en una posición en la estés relajada.

5- Espacio. Si te es posible debes tener un cuarto especial para meditar. De esta manera puedes usar ese espacio para crear un ambiento bonito, lleno de calma y tranquilidad, poner flores frescas, incienso y mantenerlo fresco y ordenado. Este será tu refugio.

6- Respiración. La primera actividad a la hora de meditar es respirar profundo, debes estar conciente de tu respiración. La respiración puede ser rítmica: primero inhalas, luego sostienes el aire y finalmente exhalas, trata de mantener en mismo tiempo en cada actividad. Recuerda la respiración mantiene el flujo de prana (energía vital).

7- Despacio. No es fuerces la mente a pensar en algo rígidamente, respira y trata de concentrarte en la respiración deja que la mente se tranquilice poco a poco.

8- Enfoque. Selecciona un punto focal en el cual concentrarte, puede ser el punto medio entre tus cejas o el corazón. El punto focal debe siempre ser el mismo. Este punto tiene la función de hacer que tu mente se concentre sin esforzarte. Trata de enfocar tus pensamientos en ese punto, imaginariamente visualízalo.

9- Mantras. Si deseas puedes usar un mantra (la palabra que se repite constantemente) si tienes un mantra personal úsalo de lo contrario puedes usar cualquier mantra. Uno de los mantras más usados es OM.

10- Constancia. La practica perfecciona, si practicas estos pasos u otras técnicas de meditación veras como esto brinda tranquilidad a tu vida. No esperes resultados inmediatos, la meditación toma tiempo. Empieza con unos minutos e incrementa el tiempo paulatinamente.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Las siete leyes espirituales del éxito

La búsqueda de la felicidad sin duda alguna que es el santo grial de muchos desde hace mucho tiempo, pero como lograrla, como medir esa cantidad de bienestar que necesitamos para ser felices.

Cuantificar la felicidad parece una tarea prácticamente imposible por que depende mucho de la óptica con la que se mire, por ejemplo si le preguntamos a un materialista sobre como podría medir su felicidad claramente nos diría que mientras mas bienes materiales mas felices somos y si le preguntamos a un monje budista o una persona totalmente entregada a un crecimiento espiritual nos podría decir que la felicidad la podemos medir cuanto mas desarrollado en nuestro interior nos encontremos….Pues yo soy partidario que los extremos se tocan y la línea de la vida tiene que ir una hacia el cielo y otra hacia la tierra, debemos cosechar éxitos en este plano de la mano con el crecimiento espiritual.

Con lo agitado de nuestra vida diaria, con lo convulsionado de nuestro país, una economía que asfixia es claramente difícil mentalizar un cambio verdadero en armonía con lo que queremos, pero ese es el punto de vista de los que prefieren quedarse atascados en un remolino de problemas que muchas veces no dependen de nosotros, por supuesto la idea no es aislarse de la realidad pero utilizar la propia situación adversa al beneficio de nosotros y de nuestro crecimiento tanto material como espiritual.

En pocas palabras si nos alineamos internamente y afrontamos la vida mas integrados con nuestro ser lo demos vendrá por añadidura por que existen leyes naturales como la ley de afinidad, la ley de atracción que generaran por si solas lo que nosotros pidamos, cuantas obras no existen al respecto sobre esto; el secreto, el resecreto el código del secreto pare usted de contar pues el asunto no es tan secreto esta allí y es simplemente un cambio de conducta, por que para cambiar, la ciudad donde vivimos, el estado donde habitamos, el país donde estamos y el mundo en general tenemos que efectuar los cambios primero en nosotros mismos.

Existe un escritor por demás de famoso Deepak Chopra el cual respeto y acepto ciertas cosas de su literatura como buen libre pensador que soy, la obra en cuestión es Las Sietes Leyes Espirituales del Éxito, las cuales me permito resumir y recomiendo la lectura del libro para ahondar mas en este tema .

Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad son tus actos.
Tal como son tus actos es tu destino
- Brihadaranyaka Upanishad IV.4.5.

LA LEY DE LA POTENCIALIDAD PURA
La fuente de toda creación es la conciencia pura... la potencialidad pura que busca expresarse para pasarde lo inmanifiesto a lo manifiesto.
Y cuando nos damos cuenta de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo expresa todo en el universo.

En el principio no había existencia ni inexistencia; todo este mundo era energía sin manifestarse...
El Ser único respiraba, sin respiración, por su propio poder. Nada más existía...
- Himno de la Creación, Rig Veda


LA LEY DEL DAR
El universo opera por medio de un intercambio dinámico... Dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida.

Este frágil recipiente lo has vaciado una y otra vez para llenarlo eternamente de vida nueva. Esta pequeña flauta de caña la has llevado por valles y montañas, soplando a través de ella melodías siempre nuevas...
Tus dones infinitos vienen a mí solamente en mis pequeñas manos. Pasan los siglos, y tú continúas vertiendo, y todavía hay espacio para llenar.
- RABINDRANATH TAGORE, Gitanjali

LA LEY DEL "KARMA" O DE CAUSA Y EFECTO
Cada acción genera una fuerza de energía que regresa a nosotros de igual manera...Cosechamos lo que sembramos. Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito.
El karma es la afirmación eterna del libre albedrío... Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor.
SWAMI VIVEKANANDA

LA LEY DEL MENOR ESFUERZO
La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad... con despreocupación, con armonía y con amor.
Y cuando aprovechamos las fuerzas de la armonía, la alegría y el amor, creamos éxito y buena fortuna con gran facilidad.
Un ser integral conoce sin viajar, ve sin mirar, y realiza sin hacer.
Lao-TSE

LA LEY DE LA INTENCIÓN Y EL DESEO
Inmanente en toda intención y en todo deseo está el mecanismo para su realización... la intención y el deseo en el campo de la potencialidad pura tienen un infinito poder organizador.
Y cuando introducimos una intención en el suelo fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros ese infinito poder organizador.
En el principio era el deseo, primera semilla de la mente; los sabios, habiendo meditado en su corazón, descubrieron por su sabiduría la conexión entre lo existente y lo inexistente.
- Himno de la Creación, Rig Veda

LA LEY DEL DESAPEGO
La sabiduría de la incertidumbre reside en el desapego... en la sabiduría de la incertidumbre reside la liberación del pasado, de lo conocido, que es la prisión del condicionamiento anterior.
Y en nuestro deseo de ir hacia lo desconocido, el campo de todas las posibilidades, nos entregamos a la mente creativa, que orquesta la danza del universo.
Como dos aves doradas posadas en el mismo árbol, el ego y el yo, íntimos amigos, viven en el mismo cuerpo. El primero come los frutos dulces y amargos del árbol de la vida., mientras que el segundo observa con indiferencia.
- Upanishad Mundana


LA LEY DEL "DHARMA" O PROPÓSITO EN LA VIDA
Todo el mundo tiene un propósito en la vida... un don único o talento especial para ofrecer a los demás. Y cuando combinamos ese talento único con el servicio a los demás, experimentamos el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu, que es la meta última de todas las metas.
Cuando trabajas, eres como una flauta a través de cuyo corazón el susurro de las horas se convierte en música...
¿Y qué es trabajar con amor? Es tejer una tela con hilos sacados de tu corazón, como si tu amado fuese a vestirse con esa tela...
- KHALIL GIBRAN, El profeta

domingo, 6 de septiembre de 2009

El Camino Espiritual

El Camino Espiritual

En estos tiempos tan difíciles, de duras pruebas, se acentúa, más aun el deseo de superar las barreras de lo material y lo espiritual.

El camino iniciatico en este planeta requiere de una obra titánica de mucho valor y esfuerzo por integrarse con el trabajo espiritual que verdaderamente se refleje en la conducta del que pretende llevar una senda enfocada en el desarrollo de las facultades internas mas allá de este plano material.

A través de los tiempos han existido infinidades de escuelas filosóficas, esotéricas e iniciaticas y hoy a través de un neo esoterismo han redimensionado las bases y preceptos de muchas de ellas y otras mas ortodoxas siguen manteniendo su perfil original desde sus inicios muchos años atrás.

Las nuevas escuelas en su mayoría son mas de lo mismo y no pretendo descalificar el trabajo ajeno ya que esa tarea no me compete, pero al pasar por algunas de estas en mi incesante camino de búsqueda me he sorprendido cuan fácil se desvirtúa el conocimiento y se coloca a favor de un grupo y lo mas peligroso como se utiliza esas luces para crear focos de fanatismo seudo religioso que mansilla lo que verdaderamente es una escuela de luz y terminan convirtiéndose en sectas que manipulan la sed de conocimiento y paz que requieren los espíritus que encarnan en este plano, causando mucho daño a quienes tocan sus puertas.

Las escuelas antiguas en su mayoría sumergidas en presectos ortodoxos y de un mar de conocimiento ancestral brindan mucha teoría y poca practica, terminando convertidas en clubes de lectura y debates mediocres sobre temas distantes de lo que originalmente es la esencia del estudio iniciatico.

Ante estas adversidades se enfrenta el iniciado, dura lucha que debe tener pues quien se perfile a emprender la marcha por el camino espiritual, en donde la mayoría que logra triunfar y reunir un modesto nivel de conocimiento y sobre todo practicar lo que aprende y logra dominar los vicios terrenos y eleva templos a las virtudes, lo hace como autodidacta cuando comprende una máxima del camino iniciatico que es “El trabajo espiritual es individual”.

Una vez que el iniciado toma por si mismo las herramientas y logra emprender la lucha interna contra quienes lo han dominado recibe mucha ayuda y siente la necesidad de seguir adelante con ese deber de crecer y adquirir mas grados en el camino espiritual.

Cuando este comprende que los meritos y los grados son internos podemos llamarlo maestro, no por una jerarquía material o espiritual, sino que con su mismo ejemplo se convierte en faro dador de luz y recibe a otros que muchas veces sin saberlo se convierten en sus discípulos con solo seguir su ejemplo.

La lección mas importante en el estudio iniciatico es primero que nada encarnar la humildad vivir con rectitud y practicar la verdadera religión que es el amor al prójimo y para con nosotros mismos.

El tiempo en cada existencia es efímero comparado con los años del universo, así que esta tarea debe empezar de una vez mas cuando el mundo como lo conocemos ha empezado a cambiar, y debemos convertirnos en misioneros de luz para lograr recorrer el camino por el cual decidimos encarnar en este planeta.

Luz y progreso, paz y amor.

Josher González

jueves, 27 de agosto de 2009

EL CRISMÓN Y EL CORAZÓN EN LAS ANTIGUAS MARCAS CORPORATIVAS.

ABD AL- WAHID YAHIA (RENÉ GUÉNON).

Publicado originalmente en "Regnabit", noviembre de 1925. Retomado en "Etudes Traditionnelles", enero-febrero de 1951. Recopilado posteriormente en Etudes sur la Franc-Maçonnerie, vol. II, París, 1964.

En un artículo, de un carácter por lo demás puramente documental, dedicado al estudio de "Blasones con motivos astrológicos y talismánicos" y publicado en la "Revue de l'Histoire des Réligions" (julio-octubre 1924), W. Deonna, de Ginebra, al comparar los signos que aparecen en estos blasones con otros símbolos más o menos similares, se refiere más ampliamente al "quatre de chiffre" que fue "común en los siglos XVI y XVII (1), como marca de familia y de casa para los particulares, quienes lo incluían en sus lápidas sobre sus blasones". Él señala que este signo "se presta a todo tipo de combinaciones, con la cruz, el globo, el corazón, asociado a monogramas de propietarios, se complica con barras asociadas", y reproduce unos cuantos ejemplos. Nosotros pensamos que dicho signo fue esencialmente una "marca de maestría", común a muchas corporaciones diferentes, con las cuales los particulares y las familias que se sirvieron de este signo estaban sin duda unidas por algunos vínculos frecuentemente hereditarios.

Deonna habla a continuación, bastante someramente, del origen y del significado de esta marca: "Jusselin, dice él, la deriva del monograma constantiniano, ya interpretado libremente y deformado en los documentos merovingios y carolingios (2), pero esta hipótesis aparece como totalmente arbitraria, y ninguna analogía la sostiene". No compartimos tal opinión, e incluso consideramos que tal asimilación debe ser por el contrario muy natural, pues, por nuestra parte, la habíamos hecho siempre sin tener conocimiento de los trabajos específicos que podían existir sobre el asunto, e incluso no habríamos creído que pudiera ser contestada, de evidente que nos parecía. Pero sigamos y veamos cuales son las otras explicaciones propuestas: "¿Será quizá el 4 de las cifras árabes, sustitutas de las cifras romanas en los manuscritos europeos anteriores al siglo XI?...,¿Hay que suponer que representa el valor místico de la cifra 4, que se remonta a la Antigüedad y que los modernos han conservado?". Deonna no rechaza esta interpretación pero prefiere otra: él supone "que se trata de un signo astrológico", el de Júpiter.

A decir verdad, esas diversas hipótesis no son necesariamente excluyentes unas de otras: puede muy bien haber habido, tanto en este caso como en muchos otros, superposición e incluso fusión de varios símbolos en uno sólo, de muchos símbolos, al cual aparecen vinculados, por ello mismo, múltiples significados; no hay nada ahí que deba sorprender, pues como antes dijimos esta multiplicidad de sentidos es como inherente al simbolismo, del que constituye asimismo una de sus mayores ventajas como medio de expresión. Ahora bien, es necesario, naturalmente, el llegar a reconocer el sentido primero y principal del símbolo; y en este caso persistimos en considerar que dicho sentido viene dado por la identificación con el Monograma de Cristo, mientras que los demás le están asociados secundariamente.

Es cierto que el signo astrológico de Júpiter, cuyas dos formas principales (fig. 1), presentan en su aspecto general un parecido con la cifra 4 (fig. 2); y también es cierto que su uso está relacionado con la idea de "maestría", sobre lo que volveremos más adelante. Sin embargo, para nosotros, este elemento, en el simbolismo de la marca en cuestión, podría solamente ubicarse en tercer lugar. Destaquemos por lo demás que el origen mismo del signo de Júpiter es muy incierto, pues unos quieren ver en él la representación del rayo, mientras otros es simplemente la inicial del nombre de Zeus.

Por otra parte, nos parece innegable que lo que Deonna denomina el "valor místico"del número 4 ha desempeñado también aquí un papel, e incluso un papel más importante, pues nosotros le asignaríamos el segundo lugar en este complejo simbolismo. Puede destacarse, a este respecto, que la cifra 4, en todas las marcas donde figura, tiene una forma que es exactamente la de una cruz cuyas dos extremidades están unidas por una línea oblicua; ahora bien, la cruz era en la Antigüedad, y especialmente entre los Pitagóricos, el símbolo del cuaternario (o más exactamente uno de los símbolos, pues había otro que era el cuadrado); y, además, la asociación de la cruz con el Crismón ha debido establecerse de la manera más natural.

Por consiguiente, esta observación nos lleva de nuevo al Crismón; y, primero, debemos decir que conviene hacer una distinción entre el Crismón constantiniano propiamente dicho, el signo del Lábaro, y lo que se llama el Crismón simple. Este (fig. 3), nos aparece como el símbolo fundamental del que otros muchos derivaron más o menos directamente. Se le considera formado por la unión de las letras I y X, es decir de las iniciales griegas de las dos palabras Iesous Christós y es éste uno de los sentidos que tuvo desde los primeros tiempos del Cristianismo; pero este símbolo, en sí mismo, es muy antiguo, y es uno de aquellos que están difundidos por doquier y en todas las épocas. Este es un ejemplo de la adaptación cristiana de los signos y de las narraciones simbólicas precristianas como ya hemos

Figuras 1 y 2

señalado respecto a la leyenda del Santo Grial; y tal adaptación debe considerarse, no sólo comolegítima sino en cierto modo como necesaria, para quienes como nosotros ven en esos símbolos unos vestigios de la tradición primordial. La leyenda del Grial es de origen celta; por una coincidencia digna de ser destacada, el símbolo del que hablamos se encuentra también entre los Celtas, entre los cuales constituye un elemento esencial de la "rodela" (fig. 4). Por lo demás, la rodela se perpetuó a través de toda la Edad Media, y no es inverosímil admitir que se pueda vincular con ella incluso el rosetón de las catedrales (3). Existe, en efecto, una conexión segura entre la figura de la rueda y los símbolos florales de significados múltiples, tales como la rosa y el loto, a los cuales hemos aludido en precedentes artículos; pero esto nos llevaría demasiado lejos lejos de nuestro tema. En cuanto al significado general de la rueda, en la que los modernos en general quieren ver un símbolo exclusivamente "solar", de acuerdo a la explicación de la que usan y abusan en toda circunstancia, diremos solamente, sin poder insistir todo lo que haría falta, que en realidad es por el contrario y antes que nada un símbolo del Mundo, como se puede determinar particularmente por el estudio de la iconografía hindú. Para ceñirnos a la "rodela" céltica (fig. 5) (4), señalaremos todavía que muy probablemente hay que atribuir igual origen y significado al emblema que figura en el ángulo superior de la bandera británica (fig. 6), que no difiere en suma más que por estar inscrito en un rectángulo en vez de en una circunferencia, y en el cual algunos ingleses quieren ver el signo de la supremacía marítima de su patria (5).

Figuras 3, 4, 5 y 6 respectivamente, comenzando por la izquierda

Formulemos ahora una observación sumamente importante respecto del simbolismo heráldico: la forma del Crismón simple es una especie de esquema general según el cual se dispusieron en el blasón las figuras más diversas. Obsérvese por ejemplo un águila o cualquier otra ave heráldica, y no será difícil descubrir la citada disposición (la cabeza, la cola, las extremidades de las alas y de las patas corresponden a las seis puntas de la fig. 3); obsérvese luego el emblema de la flor de lis, y nuevamente podrá comprobarse lo mismo. Poco importa por lo demás cual es el origen real del emblema de la flor de lis, que ha dado lugar a tan variadas hipótesis: que sea verdaderamente una flor, lo que nos llevaría de nuevo a los símbolos florales recordados anteriormente (el lirio natural tiene efectivamente seis pétalos), o que en cambio se haya tratado primitivamente de la punta de una lanza, o de un ave, o de una abeja, o del antiguo símbolo caldeo de la realeza (jeroglífico sâr), o incluso de de un sapo (6), o aún como es mucho más probable que resulte de la síntesis de varias de estas figuras siempre permanece estrictamente conforme con el esquema del que hablamos.

Una de las razones de esta particularidad hay que encontrarla en la importancia de las significaciones vinculadas con el número seis, ya que la figura que estamos considerando no es, en el fondo, sino uno de los símbolos geométricos que corresponden a dicho número. Si unimos sus extremidades de dos en dos (fig. 7), se obtiene otro símbolo senario muy conocido, el doble triángulo (fig. 8), conocido más comúnmente por el nombre de "sello de Salomón" (7). Es una figura usada muy frecuentemente entre los Judíos y entre los Árabes, pero es también un emblema cristiano; fue incluso, como nos ha señalado L. Charbonneau-Lassay, uno de los antiguos símbolos de Cristo, como lo fue también otra figura equivalente, la estrella de seis puntas (fig. 9), que no es en suma más que una variante, y como lo es también, por supuesto, el Crismón mismo, lo que es una razón más para establecer entre todos estos signos un estrecho vínculo. El hermetismo cristiano del Medioevo veía en los dos triángulos opuestos y entrelazados, donde uno es como reflejo o la imagen invertida del otro, una representación de la unión de las dos naturalezas, divina y humana, en la persona de Cristo; y el número seis incluye entre sus significados los de unión y de mediación, que convienen perfectamente al Verbo encarnado. Por otra parte, el mismo número seis, según la Kábala hebrea, es el número de la creación (la obra de los seis días), y, bajo este aspecto, atribuir del símbolo al Verbo no deja de tener justificación, pues es como una especie de traducción gráfica del "per quem omnia facta sunt" del Credo (8).

Figuras 7, 8 y 9 respectivamente, comenzando por la izquierda

Ahora bien lo que es especialmente interesante desde el punto de vista donde nos situamos en este estudio, es que el doble triángulo fue escogido en el siglo XVI, y posiblemente antes aún, como emblema y como contraseña de ciertas corporaciones. Igualmente, sobre todo en Alemania, se convirtió en la divisa habitual de las tabernas o cervecerías donde dichas corporaciones mantenían sus reuniones (9). Era en cierto modo una marca general común, en tanto que las figuras más o menos complejas en las que se encontraba el "cuatro de cifra" eran marcas personales, particulares de cada maestro; y ¿no es lógico suponer que entre estas últimas y la anterior, debió de haber cierto parentesco, el mismo parentesco existente entre el Crismón y el doble triángulo cuya realidad acabamos de demostrar?

Figuras 10, 11 y 12 respectivamente

El Crismón constantiniano (fig. 10), que se compone de dos letras griegas reunidas, la X y la P, las dos primeras de "Christos", parece a primera vista como derivado inmediatamente del Crismón simple, del que conserva exactamente la disposición fundamental, y del cual no se distingue más que por el agregado de un lazo, en la parte superior, que transforma la I en P. Ahora bien, si se considera al "cuatro de cifra" en sus formas más simples y corrientes, la similitud, podríamos inclusive decir la identidad, con el Crismón constantiniano es innegable; y es especialmente sorprendente cuando la cifra 4, o el signo que imita su forma y que al mismo tiempo puede ser una deformación de la P, está vuelta hacia la derecha (fig. 11), en lugar de estarlo hacia la izquierda (fig. 12), pues se encuentran ejemplos indistintamente de las dos orientaciones (10). Además aparece aquí un segundo elemento simbólico que no estaba en el Crismón constantiniano: nos referimos a un signo en forma de cruz que se introduce muy naturalmente por la transformación de la P en 4. Frecuentemente, este signo está como subrayado por el agregado de una línea suplementaria, sea horizontal (fig 13) sea vertical (fig. 14), que constituye como una especie de duplicación de la cruz (11).

Se observará que en la segunda de estas figuras, falta toda la parte inferior del Crismón y la substituye un monograma personal, así como diversos símbolos en otros casos. Tal vez de aquí surgieron ciertas dudas sobre la identidad del signo que se conserva constantemente el mismo bajo todos estos cambios: pero pensamos que las marcas que contienen el Crismón completo son las que representan la forma primitiva, en tanto que las otras son modificaciones posteriores las cuales tuvieron como consecuencia que la parte conservada fuera tomada por el todo, probablemente sin perder de vista jamás el sentido.

Figuras 13 y 14

Sin embargo nos parece que en ciertos casos el elemento de cruz del símbolo llegó a ocupar el primer plano; al menos así nos parece desprenderse de la asociación del "cuatro de cifra" con determinados signos, y este es el punto que nos queda por examinar.

Entre los signos en cuestión hay uno que figura en la marca de una tapicería del siglo XVI que se conserva en el museo de Chartres y cuya naturaleza no presenta duda alguna: se trata evidentemente, en una forma apenas modificada, del "globo del Mundo" (fig. 16), símbolo constituido por el signo hermético del reino mineral coronado por una cruz; aquí el "cuatro de cifra" pura y simplemente ha tomado el lugar de la cruz (12).

Tal "globo del Mundo" es esencialmente un signo de potencia, y al mismo tiempo signo del poder temporal y del poder espiritual, ya que si bien es verdad que es una de las insignias de la dignidad imperial, también se la encuentra constantemente en la mano de Cristo, y no sólo en aquellas representaciones que evocan más particularmente la Majestad divina, como las del Juicio final, sino incluso en las representaciones del Cristo niño. Así, cuando este signo substituye al Crismón, (y aquí hay que recordar el vínculo que originariamente une a dicho signo con la "rodela", otro símbolo del Mundo), puede decirse que en suma es inclusive un atributo de Cristo que ha substituido a otro; igualmente la idea de "maestría" está ligada directamente a este nuevo atributo, como en el caso del signo de Júpiter, en el cual nos puede hacer pensar especialmente la parte superior del símbolo, pero sin que por ello pierda su valor de cruz, respecto de lo cual no queda la menor duda cuando se comparan las dos figuras.

Figuras 15y 16

Llegamos así hasta un grupo de marcas que son el motivo directo de este estudio: la diferencia esencialmente estas marcas y aquellas de que hablábamos en último término es la substitución del globo por un corazón. Curiosamente ambos tipos de símbolos están estrechamente ligados entre sí, (figuras 17 y 18), pues en algunos el corazón está dividido por líneas que siguen exactamente la misma pauta que caracteriza al "globo del Mundo" (13), lo cual ¿no está indicando una como equivalencia, por lo menos bajo un cierto aspecto, y no sería ya suficiente como para sugerir que se trata del "Corazón del Mundo"? En otros ejemplos, las líneas rectas trazadas en el interior del corazón están substituidas por líneas curvas que parecen dibujar las aurículas del mismo y donde están inscritas las iniciales (figuras 19 y 20); pero dichas marcas parecen más recientes que las anteriores (14), de modo que con toda verosimilitud se trata de una modificación bastante tardía, y posiblemente destinada simplemente a dotar la figura con un aspecto más o menos geométrico y ornamental.

Finalmente hay variantes más complejas en las que el símbolo principal está acompañado de signos secundarios, los cuales manifiestamente no cambian en nada su significado e incluso en la que reproducimos (fig. 21), nos permite pensar que las estrellas no están sino para destacar más decididamente el carácter celeste que hay que reconocerle (15). Con esto queremos decir que en nuestra opinión, en todas esta figuras debe verse el Corazón de Cristo, y que no es posible ver otra cosa, puesto que tal corazón está coronado por una cruz, e incluso, en lo que respecta a todas las que tenemos a la vista, por una cruz duplicada con el agregado de una línea horizontal a la cifra 4.

Figuras 19, 20, 21, 22 y 23 respectivamente

Abramos ahora un paréntesis para señalar otra curiosa aproximación: esquematizando estas figuras se obtiene un símbolo hermético conocido (figura 22), que no es sino la posición invertida del símbolo del azufre alquímico (fig. 23). Reencontramos así el triángulo invertido cuya equivalencia con el corazón y la copa ya hemos indicado en nuestro precedente artículo. Aislado, este triángulo sólo es el signo alquímico del agua, mientras que el triángulo con el vértice hacia arriba, lo es del fuego. Ahora bien, entre los diversos significados constantes del agua , en las más antiguas tradiciones, hay uno que es más particularmente interesante destacar aquí: se trata del símbolo de la Gracia, y de la regeneración que provoca en el ser que la recibe. Recordemos el agua bautismal, las cuatro fuentes de agua viva del Paraíso terrenal, así como el agua vertida por el Corazón de Cristo, manantial inagotable de la Gracia. Finalmente y como refuerzo de la explicación, el símbolo invertido del azufre significa el descenso de las influencias espirituales en el "mundo de aquí abajo", vale decir, en el mundo terrestre y humano; en otras palabras, se trata del "rocío celeste" del cual ya hemos hablado (16). Estos son los símbolos herméticos antes aludidos, y se convendrá que su verdadero significado ¡está muy alejado de aquellas interpretaciones falsificadas que pretenden asignarle ciertas sectas contemporáneas!.

Figuras 24 y 25

Dicho esto, retornemos a nuestras marcas corporativas para formular en pocas palabras las conclusiones que nos parecen desprenderse de lo que venimos de exponer.

En primer lugar, creemos haber establecido de manera suficiente que el Crismón es el tipo fundamental del que derivan todas estas marcas, y de donde, en consecuencia, extraen su principal significado. En segundo lugar, cuando en ciertas marcas se ve al Corazón tomar el lugar del Crismón y de otros símbolos que, de manera inequívoca, se refieren directamente a Cristo, ¿no se tendría acaso el derecho de afirmar decididamente que dicho corazón es efectivamente el Corazón de Cristo? Agreguemos que, como ya fue señalado, el hecho de que el corazón esté coronado por una cruz, o por un signo seguramente equivalente, o también y mejor aún por uno y otro juntos, apoya lo dicho de la mejor manera posible, ya que en cualquier otra hipótesis no vemos cómo podría ofrecerse una explicación plausible.

Finalmente la idea de inscribir el propio nombre, con iniciales o en monograma, en el mismo Corazón de Cristo, ¿no es acaso muy propio de la piedad de nuestros ancestros? (17).

Con esta última reflexión, damos por terminado este estudio contentándonos por esta vez con haber aportado, con datos precisos sobre algunos puntos interesantes del simbolismo religioso en general, a la antigua iconografía del Sagrado Corazón una contribución que nos viene de una fuente un poco imprevista, y auspiciando solamente que entre nuestros lectores haya alguno que pueda completarlos con aportes documentales del mismo tipo, pues pensamos que puedan ciertamente existir en número considerable aquí y allá, y bastaría con recogerlos y reunirlos en un conjunto de testimonios verdaderamente impresionante (18).

NOTAS:

(1). El mismo signo ha sido muy usado en el siglo XV al menos en Francia, y especialmente en las marcas de impresores. Hemos recogido los siguientes ejemplos: Wolf (Georges), impresor-librero de París, 1489; Syber(Jean), impresor de Lyon, 1478; Remboldt (Bertholde), impresor de Paris, 1489.

(2). "Origine de monogramme des tapissiers" en el "Bulletin monumental" 1922, págs. 433-435.

(3). En un artículo precedente, Deonna reconocía por su cuenta propia la existencia de una relación entre la "rodela" y el Monograma de Cristo ("Quelques reflexions sur le Symbolisme, en particulier dans l’art préhistorique", en la "Revue de l’Histoire des Religions", enero-abril 1924); por tanto, nos sorprende más verle negar a continuación la relación, sin embargo más visible, entre el Crismón y el "cuatro de cifra". (N.d.T.: El significado es también evidente en la iconografía de los discos de la tradición de los mapuches, donde la rueda y su cruz simbolizan el mundo) .

(4). Hay dos tipos de "rodela", uno de seis radios (fig.4) y otro de ocho (fig.5), y cada uno de los números tiene naturalmente su razón de ser y su significado. El Crismón corresponde al primer tipo; en cuanto al segundo es interesante notar la similitud sorprendente que tiene con el loto hindú de ocho pétalos.

(5). La forma misma de la "rodela" se encuentra de nuevo más claramente aún cuando el mismo emblema está trazado sobre el escudo que lleva la figura alegórica de Albión.

(6). Por más extraño que resulte, esta opinión ha debido ser admitido muy antiguamente, porque en las tapicerías del siglo XV de la Catedral de Reims, el estandarte de Clodoveo tiene tres sapos. Es muy posible además que primitivamente este sapo fuera en realidad una rana, antiguo símbolo de resurrección.

(7). A veces esta figura se la llama también "escudo de David" o también "escudo de Miguel", esta última designación podría llevar a consideraciones muy interesantes.

(8). (N.del T. = "por quien fueron hechas todas las cosas"). En China seis trazos dispuestos de otra forma son también símbolo del Verbo; asimismo representan el término medio de la Gran Tríada, es decir el Mediador entre el Cielo y la Tierra, el que reúne en sí mismos las dos naturalezas, celeste y terrestre.

(9). A este propósito señalemos de paso un hecho curioso y muy poco conocido: la leyenda de Fausto, proveniente más o menos de la misma época, era parte constitutiva del ritual de iniciación de los impresores.

(10). La fig.12 reproducida por Deonna incluye la siguiente mención: "Marca de Zacarias Palthenio, impresor, Francfurt, 1599".

(11). Fig.13: "Marca de fecha 1540, Ginebra; atribuida a Jacques Bernard, primer pastor ‘reformado’ de Satigny". Fig.14: "Marca del impresor Carolus Marellus, Paris, 1631".

(12). Hemos visto igualmente el signo del "globo del Mundo" en numerosas marcas de comienzos del siglo XVI.

(13). Fig. 17: "Marca de tapicería del siglo XVI, Museo de Chartres". Fig.18: "Marca de Maestro Samuel de Tournes, en vaso de peltre de Pierre Rayaume, Ginebra, 1609".

(14). Fig. 19: "Marca de Jacques Eynard, mercader genovés, sobre un vitral del siglo XVII". Fig. 20: "Marca de Maestría, sobre un plato de estaño de Jacques Morel, Ginebra, 1719".

(15). Fig. 21: "Marca de Maestría sobre un plato de estaño de Pierre Royaume, Ginebra, 1-09".

(16). La figura 24, que es el mismo símbolo hermético, acompañado de iniciales, proviene de una losa funeraria de Ginebra (colecciones lapidarias, nº 573). La fig. 25, que es una modificación suya, es mencionada en estos términos por M. Deonna: "Clave de bóveda de una casa en Molard, ginebra, demolida en 1889, marca de Jean de Villard, con la fecha 1576 D.

(17). Es de destacar que la mayor parte de las marcas que hemos reproducido, estando tomadas de la documentación de Deonna, son de procedencia ginebrina y han debido de pertenecer ; pero no ha lugar quizás a sorprenderse demasiado, si se piensa además que el capellán de Cromwell, Thomas Goodwin, dedicó un libro a la devoción al Corazón de Jesús. Hay que felicitarse, pensamos, de ver a los protestantes mismos aportar así su testimonio a favor del culto del Sagrado Corazón.

(18). Sería particularmente interesante el investigar si el corazón se encuentra a veces en las marcas de maestros constructores y tallistas de piedra, surgidas en la catedral de San Pedro de Ginebra, entre las cuales se encuentran triángulos invertidos; algunas acompañadas por una cruz emplazada debajo o en el interior; no es por tanto improbable que el corazón haya también figurado entre los emblemas usados en esta corporación.

jueves, 30 de julio de 2009

LA INICIACION Y LOS OFICIOS

RENE GUENON
Cap. I, Parte II, de Mélanges, Gallimard, París, 1976.

Hemos afirmado a menudo que la concepción "profana" de las ciencias y de las artes, acreditada hoy en Occidente, es una idea muy moderna y supone la degeneración de un estado previo en el que unas y otras tenían un carácter del todo distinto. Lo mismo se puede decir de los oficios; y, por otra parte, la distinción entre las artes y los oficios, o entre el "artista" y el "artesano", es también típicamente moderna, como si hubiera derivado de esta desviación profana y sólo por ella tuviera sentido. Para los antiguos, el artifex es, sin distinción alguna, tanto el hombre que ejerce un arte como el que ejerce un oficio; pero, realmente, no es ni el artista ni el artesano en el sentido que estas palabras tienen hoy; es algo más que uno y otro porque, originalmente al menos, su actividad está vinculada con principios que pertenecen a un orden mucho más profundo.

En toda civilización tradicional, en efecto, toda actividad del hombre, cualquiera que ésta sea, siempre se considera como derivada esencialmente de los principios; por esta razón se podría decir que la actividad es de alguna forma "transformada", y en lugar de reducirse a lo que es desde el punto de vista de la simple manifestación exterior (lo cual es en definitiva la concepción profana), está integrada a la tradición y constituye, para quien la realiza, un medio de participar efectivamente de ésta. Lo mismo ocurre desde un punto de vista exotérico puro y simple: si se considera, por ejemplo, una civilización como la civilización islámica o la civilización cristiana de la Edad Media, no hay nada tan sencillo como darse cuenta del carácter "religioso" que revisten los actos más ordinarios de la existencia. Es que la religión, en ellas, no es algo que ocupa un lugar aparte, sin relación alguna con todo lo demás, como sucede con los occidentales modernos (al menos con los que convienen todavía en admitir una religión); al contrario, toca profundamente toda la existencia del ser humano, o mejor dicho, todo lo que constituye esta existencia y, en particular, la vida social se encuentra como englobada en su dominio de manera que, en tales condiciones, no puede existir en realidad nada que sea "profano", excepto para los que, por uno u otro motivo, se encuentran fuera de la tradición y cuyo caso representa entonces una simple anomalía. Además, donde no existe nada a que aplicar propiamente el nombre de "religión", menos habrá 'una legislación tradicional y "sagrada" que, aún teniendo caracteres diferentes, tenga exactamente la misma función; por lo tanto, estas consideraciones pueden aplicarse a toda civilización tradicional sin reserva. Pero hay todavía algo más: si pasamos del exoterismo al esoterismo (utilizamos aquí estas palabras para mayor facilidad aunque no convengan con igual rigor en todos los casos), comprobamos, de forma muy general, la existencia de una iniciación que está ligada a los oficios y que los toma como base; es así como estos oficios son todavía susceptibles de un significado superior y más profundo; y quisiéramos indicar cómo pueden proporcionar efectivamente una vía de acceso al dominio iniciático.

Lo que permite comprender lo anterior de la mejor forma posible, es la noción de lo que la doctrina hindú llama swadharma, es decir, el cumplimiento por parte de cada ser de una actividad conforme a su propia naturaleza; y es también por medio de esta noción, o mejor dicho, por su ausencia, como se muestra con más claridad el defecto de la concepción profana. Según ésta, en realidad, un hombre puede escoger una profesión cualquiera, y puede incluso cambiarla a su voluntad, como si esta profesión fuera algo únicamente exterior, sin ningún vinculo real con lo que él es verdaderamente y con lo que hace que sea él mismo y no otro. En la concepción tradicional, al contrario, cada cual debe desempeñar la función a la que está destinado por su propia naturaleza; y no puede desempeñar otra sin que ocurra por eso un gran desorden, que tendrá consecuencias en toda la organización social de la cual el individuo forma parte; además, si semejante desorden se generalizara, llegaría a tener efectos sobre el mismo medio cósmico porque todas las cosas están ligadas entre si según correspondencias rigurosas. Sin insistir más sobre este último punto que, sin embargo, podría aplicarse muy fácilmente a las condiciones de la época actual, haremos notar que la oposición de las dos concepciones puede, por lo menos en cierto aspecto, reducirse a la oposición entre un punto de vista "cualitativo" y un punto de vista "cuantitativo": en la concepción tradicional son las cualidades esenciales de los seres las que determinan su actividad; en la concepción profana, los individuos son considerados solamente como "unidades" intercambiables, como si estuvieran desprovistos, en sí mismos, de toda cualidad propia. Esta última concepción que sin duda depende estrechamente de las ideas modernas de "igualdad" y de "uniformidad" (siendo ésta, literalmente, lo contrarío de la unidad verdadera porque implica la multiplicidad pura e "inorgánica" de una especie de "atomismo" social), lógicamente sólo puede acabar en el ejercicio de una actividad únicamente «mecánica", en la cual ya no subsiste nada que sea propiamente humano; y esto es, en efecto, lo que podemos constatar en la actualidad. Por lo tanto, debe quedar muy claro que los oficios "mecánicos" de los modernos, siendo sólo un producto de la desviación profana, de ninguna manera podrían ofrecer las posibilidades de las cuales queremos hablar aquí; en verdad, tampoco pueden, ser considerados como oficios si se quiere conservar el sentido tradicional de esta palabra, el único que nos interesa en este momento. Si el oficio es algo del hombre mismo y, de alguna manera, una manifestación o una expansión de su propia naturaleza, es fácil comprender, como decíamos hace poco, que pueda servir de base para una iniciación, e incluso que sea, en la generalidad de los casos, lo más idóneo que exista para este fin. En efecto, si la iniciación tiene esencialmente el objetivo de superar las posibilidades del individuo humano, no es menos cierto que como punto de partida sólo puede tomar a este individuo tal como es; de ahí la diversidad de las vías iniciáticas, es decir, en pocas palabras, de los medios utilizados como "soportes", de acuerdo con las diferencias de las naturalezas individuales; más tarde, por otra parte, estas diferencias intervienen cada vez menos a medida que el ser avanza en su camino. Los medios así utilizados sólo pueden tener eficacia cuando corresponden a la naturaleza misma de los seres para los cuales resultan adecuados; y, puesto que se debe proceder necesariamente desde lo más accesible a lo menos accesible, desde lo exterior a lo interior, es normal adquirirlos de la actividad por medio de la cual esta naturaleza se manifiesta exteriormente. Sin embargo, es obvio que esta actividad sólo puede desempeñar semejante papel en la medida en que traduce realmente la naturaleza interior. Por lo tanto, existe en esto una verdadera cuestión de "cualificación" en el sentido iniciático de este término; y, en condiciones normales, esta "cualificación" debería ser necesaria para la práctica misma del oficio. Lo que acabamos de decir expresa al mismo tiempo la diferencia fundamental que separa la enseñanza iniciática de la enseñanza profana: lo que es simplemente "aprendido" de lo exterior no tiene aquí ninguna importancia; la cuestión que aquí se plantea es "despertar" las posibilidades latentes que el ser lleva en sí mismo (y en el fondo, es este el verdadero sentido de la "reminiscencia" platónica).

Por medio de estas últimas consideraciones, se puede comprender, además, cómo la iniciación, al tomar el oficio de "soporte", tendrá al mismo tiempo y a la inversa, por decirlo así, una repercusión en la práctica de este oficio. El ser, en efecto, habiendo realizado plenamente las posibilidades de las que su actividad profesional es sólo una expresión exterior, y teniendo así el conocimiento efectivo de lo que es el principio mismo de esta actividad, desde este momento realizará conscientemente lo que al inicio sólo era una consecuencia muy "instintiva" de su naturaleza; y así, si el conocimiento iniciático, para él, ha nacido del oficio, éste último, a su vez, se volverá el campo de aplicación de aquel conocimiento del cual ya no podrá ser separado. Habrá entonces una correspondencia perfecta entre lo interior y lo exterior, y la obra producida podrá ser, ya no solamente la expresión en un grado cualquiera y de forma más o menos superficial, sino la expresión realmente adecuada de quien la habrá concebido y ejecutado, lo cual constituirá la "obra maestra" en el verdadero sentido de esta palabra.

Es evidente que lo anterior está muy lejos de la pretendida "inspiración" inconsciente, o subconsciente, si así se desea, en la que los modernos quieren ver el sello del verdadero artista, considerándolo superior al artesano, según la distinción más que criticable que tienen la costumbre de hacer, Artista o artesano, el que actúa bajo semejante " inspiración" , en todo caso, no es más que un profano; muestra sin duda con esto que lleva en sí algunas posibilidades; sin embargo, mientras no haya tomado efectivamente conciencia de ellas, aún cuando alcance lo que se ha convenido en llamar el "genio", esto no cambiará nada en él; y por no poder ejercer un control sobre estas posibilidades, sus logros sólo serán, por decirlo así, accidentales, lo que por otra parte se reconoce corrientemente diciendo que la "inspiración" a veces falta. Todo lo que se puede conceder, para comparar el caso que tratamos con aquél donde interviene un conocimiento verdadero, es que la obra que, consciente o inconscientemente tiene de verdad su origen en la naturaleza de quién la ejecuta, no dará jamás la impresión de un esfuerzo más o menos penoso que acarrea siempre alguna imperfección, porque es algo anormal; al contrario, obtendrá su misma perfección de su conformidad con la naturaleza, lo que implicará por otra parte, de forma inmediata y por decirlo así necesaria, su exacta adaptación al fin al que está destinada.

Si ahora queremos definir con más rigor el dominio de lo que se puede llamar las iniciaciones de oficio, diremos que éstas pertenecen al orden de los "misterios menores", puesto que están vinculadas con el desarrollo de las posibilidades que le corresponden específicamente al estado humano; lo anterior no es el fin último de la iniciación, no obstante constituya obligatoriamente su primera fase. En efecto, es necesario que este desarrollo al inicio se realice en su integridad, para permitir luego superar este estado humano; sin embargo, es evidente que, más allá de este último, las diferencias individuales en las que se apoyan las iniciaciones de oficio, desaparecen por completo y ya no podrían desempeñar ninguna función. Como hemos explicado en otras ocasiones, los "misterios menores" conducen a la restauración de lo que las doctrinas tradicionales designan como el "estado primordial"; pero, tan pronto como el ser alcanza este estado, que todavía pertenece al dominio de la individualidad humana (y que es el punto de comunicación de éste con los estados superiores), desaparecen las diferencias que dan origen a las diversas funciones "especializadas", aunque todas estas funciones tengan igualmente su origen en él o, más bien, por eso mismo; y en realidad es a este origen común que es indiscutiblemente necesario remontarse para poseer en su plenitud todo lo que supone el ejercicio de una función cualquiera.

Si examinamos la historia de la humanidad tal y como la enseñan las doctrinas tradicionales, de acuerdo con las leyes cíclicas, debemos decir que, en el origen, al tener el hombre la posesión plena de su estado de existencia, tenla naturalmente las posibilidades que le corresponden a todas las funciones, antes de cualquier distinción de éstas. La división de las funciones se produjo en un estado sucesivo correspondiente a un estado ya inferior al "estado primordial", pero en el que cada ser humano, a pesar de tener solamente algunas posibilidades determinadas, tenla todavía espontáneamente la conciencia efectiva de estas posibilidades. Es sólo en un periodo de mayor oscurecimiento cuando esta conciencia llegó a perderse; y, desde entonces, la iniciación se volvió necesaria para permitir al hombre volver a encontrar con esta conciencia el estado original al que es inherente; este es en efecto el primero de sus objetivos, aquél que la iniciación se propone de forma más inmediata. Para que sea posible, esto supone una transmisión que se remonta, a través de una »cadena« ininterrumpida, hasta el estado que debe ser restaurado y así, progresivamente, hasta el mismo "estado primordial"; sin embargo, la iniciación no se detiene ahí, y no siendo los "misterios menores" más que la preparación para los "misterios mayores", es decir para la toma de posesión de los estados superiores del ser, es necesario remontarse aún más allá de los orígenes de la humanidad. En efecto, no hay iniciación verdadera, incluso en el grado más bajo y más elemental, sin la intervención de un elemento "no humano", que es, según lo que hemos expuesto con anterioridad en otros artículos, la "influencia espiritual" comunicada regularmente por medio del rito iniciático. Si esto es así, evidentemente no hay motivos para buscar "históricamente" el origen de la iniciación, cuestión que por lo tanto parece sin sentido, ni, por otra parte, el origen de los oficios, de las artes y de las ciencias, considerados en su concepción tradicional y '1egítima", puesto que todos a través de las diferenciaciones y de las adaptaciones múltiples, pero secundarias, derivan igualmente del "estado primordial", que los contiene todos en principio, y que por esta razón, se unen con los otros órdenes de existencia, más allá de la humanidad misma, lo que es por otra parte necesario para que puedan, cada uno en su rango y según su medida, contribuir efectivamente a la realización del plan del Gran Arquitecto del Universo. Traducción: Nadia Citon Sbroggio y Yamileth Brenes Conejo.

EL RETORNO DE HENOCH, o la Masonería que regresa...


Por el Q.H. Joël Pozarník



El libro del ex-Gran Maestro de la Gran Logia de Venezuela (1959-1961), Fermín Vale Amesti, « Le Retour d’Hénoch ou la Maçonnerie qui revient… », está dirigido esencialmente a los Francmasones que presienten – es decir, que saben en su Corazón – que la Francmasonería es una Escuela de Misterios que tiene un propósito doble : a la vez espiritual y social.

¿Social ? Los Francmasones comprenden – o creen comprender – de lo que esto se trata.

¿Espiritual ? Ya las cosas no son tan sencillas…Algunos, victimas de sus propias confusiones, intentan – en vano - confundirla con una religión…Otros reducen su contenido a asuntos psicológicos, políticos o filosóficos… Lamentablemente muy a menudo, los masones que no « ven » la vocación espiritual de la Francmasonería prefieren negarla, en lugar de admitir que las limitaciones de su visión.

Sin embargo, en 1886, la Providencia envió a Occidente un Ser - René Guénon, celebrándose en este mes de Enero el 56mo aniversario de su nacimiento. Su función espiritual consistió justamente en explicar nuevamente a los Occidentales lo que era la Iniciación verdadera. Para hacerlo, en la medida en que eso es posible, él trató de utilizar términos racionales – ya que éste es el modo dominante de comprensión del mundo que utiliza el Occidental - , o más bien, términos supra-racionales.

El conocimiento que él transmitió no ha sido siempre bien comprendido; ciertamente, no es fácil asimilarlo. Sin embargo, cuando de Tradición se trata, es al individuo a quien le toca hacer el esfuerzo para elevarse hacia el Conocimiento en toda su complejidad, y no al Conocimiento de simplificarse y esquematizarse – y consecuentemente de traicionarse a si mismo – para hacerse accesible al individuo. ¿Pero quién acepta eso en la época nuestra de la “comida rápida”, y en particular de la “comida rápida” espiritual ?

Muchas veces la enseñanza Tradicional transmitida por René Guénon ha incomodado a los dirigentes de las organizaciones espirituales que él deseaba ayudar; en la mayoría de los casos han preferido condenarlo, y después, declararlo “pasado de moda”. ¡Como si la grandes verdades eternas pudiesen estar un día “de moda” y otro día “pasadas de moda”! Indudablemente que su formulación evoluciona con la evolución del lenguaje, pero en esencia, ellas son por supuesto ne varietur

A pesar de todo, sobre las huellas de René Guénon, muchas almas « calificadas » han respondido a la posibilidad cíclica de regeneración espiritual ofrecida por el Maestro de Blois: ellas han estudiado las Tradiciones Orientales, para después trabajar, en la medida de sus capacidades, en la regeneración de diversas formas de la Tradición Occidental.

Los europeos saben que es el caso en Francia, en Italia, en España, y en otras partes de Europa. Pero también es el caso en Venezuela en particular, y en América Latina en general. El libro de Fermín Vale Amesti, el « Maestro de Caracas », lo testimonia. Tal como su nombre iniciático lo indica, esa era la misión de Fermín Vale Amesti hacia la Francmasonería: Al Bannah (El Masón), Nashar (Regenerar) ; Albanashar, el Regenerador de la Francmasonería. Pionero de la difusión en Venezuela de las enseñanzas transmitidas por René Guénon, Fermín Vale Amesti (1922-1999) tenía un talento excepcional para la enseñanza de la Tradición. Fue amigo de los principales esoteristas de su generación establecidos en Francia, España, Gran Bretaña, y en otras partes del mundo.

Porque si las Escuelas de Misterios transmiten la Iniciación, es necesario que sus dirigentes sepan hacen descubrir a sus miembros el tesoro espiritual del cual ellas son depositarias. Es lo que Fermín Vale Amesti ha tratado de hacer en el Retorno de Henoch, sin pretender ni la infalibilidad ni la exclusividad: ha desarrollado un cuerpo doctrinal adaptado a la Vía Masónica, e inspirado por las enseñanzas transmitidas por René Guénon.

El Retorno de Henoch, es el retorno del Espíritu de la Masonería de Tradición, de la Verdadera Iniciación, la que tiene la capacidad de llevar a las almas sedientas de Verdad, hacia la Luz, hacia la reintegración en el Ser Interior, como una etapa en el Camino de Liberación de todo estado condicionado. Es entonces cuando el masón se vuelve realmente – y no solamente simbólicamente - « libre y de buenas costumbres ».

El Retorno de Henoch es también el regreso, al seno de las ordenes iniciáticas, de las almas calificadas para comprender y realizar su dimensión espiritual, y consecuentemente, el retorno de almas que sabrán – en principio – como constituir una sociedad más humana y más espiritual, cuando los tiempos habrán llegado.