sábado, 20 de septiembre de 2008

El Pentagrama y la Estrella Flamigera

El Pentagrama y la Estrella Flamígera

«Ah, cómo a esta vista todos mis sentidos se estremecen!
Siento la joven y santa voluptuosidad de la vida rebullir en mis
Nervios y hervir en mis venas. ¿Era un Dios el que trazó este signo
que aplaca el vértigo de mi alma, llena de alegría mi pobre corazón,
y, en un vuelo misterioso, desvela alrededor de mí las fuerzas
de la Naturaleza? ¿Soy yo un dios? Todo se aclara ante mi vista;
veo en esos sencillos trazos la Naturaleza activa revelarse a mi espíritu.
Ahora, por vez primera, reconozco la verdad de esta palabra del sabio. ¡El
mundo de los espíritus no está cerrado! ¡Tu sentido es obtuso, tu corazón
está muerto! ¡En pie! Baña, tu pecho, ¡oh adepto de la ciencia!, todavía envuelto
en un velo terrestre, en los esplendores del naciente día!...»
(Fausto, I parte, escena I).


El Pentagrama es una estrella de cinco trazos, que se puede dibujar sin levantar el lápiz del papel, al parecer es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad. Es de notar que entre sus cinco puntas, y los cinco triángulos que lo componen se esconde un pentágono, como también es conocido este símbolo. Dicen que en la antigua Mesopotamia se estableció relación entre este símbolo y el planeta Venus, que el pentagrama es la estrella del este o estrella de la mañana o de la tarde, el Planeta Venus, que para los griegos era Diabalos o el que hace pasar al otro lado, etimología esta de Diablo; de lo que se puede entender que el diablo que es Lucifer o portador de la luz, puede pasar de un lado al otro, de un mundo al otro. Este símbolo para los griegos era conocido como el Pentalpha o cinco Alphas, primera letra del alfabeto. Fue el símbolo también de la escuela pitagórica, considerado emblema de la perfección.
La relación del Pentagrama y el número dorado o proporción áurea es tácita, El número áureo tiene un papel muy importante en los pentágonos regulares y en los pentagramas. Cada intersección de partes de un segmento, intercepta a otro segmento en una razón áurea. El pentagrama incluye diez triángulos isósceles: cinco acutángulos y cinco obtusángulos. Estos triángulos se conocen como los triángulos áureos. Teniendo en cuenta la gran simetría de este símbolo se observa que dentro del pentágono interior es posible dibujar una nueva estrella, con una recursividad hasta el infinito. Por lo tanto el número de veces en que aparece el número áureo en el pentagrama es infinito al anidar infinitos pentagramas. El número áureo o proporción divina es un número irracional que se descubrió en la antigüedad y que está presente en algunas figuras geométricas y en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas. Dicen que Fidias y otros escultores y arquitectos conocieron y aplicaron estas proporciones a sus obras.
El número cinco presente en la figura y número de importancia vital en el Gra:.Comp:. , es el Papa en los arcanos mayores del Tarot, parte del uno que es la individualidad, que es dualidad en el dos que se convierte en tres por la elevación de la conciencia y cuatro con el encuentro de los cuatro elementos que logran hacerse del quinto, que no es otra cosa que la quintaesencia o éter. El pentagrama en Egipto fue el símbolo de Horus, el perfecto iniciado, en el cristianismo primitivo representaba las cinco heridas de Cristo, y la fiesta de la Epifanía o visita de los tres Reyes Magos al niño Jesús. Para las órdenes de caballería simbolizaba entre otras cosas las cinco virtudes caballerescas: generosidad, cortesía, castidad, código de caballería y piedad. Dice Eliphas Leví que con este poderoso símbolo se puede controlar los cuatro elementos y sus elementales, con este símbolo atrapa Fausto a Mefistófeles, este es el símbolo del microcosmos o el hombre mismo. Representa a un hombre parado con las piernas y los brazos abiertos, recordemos el hombre de Vitrubio de Da´Vinci, que representa un pentagrama.
Para un observador atento la naturaleza obedece a un patrón en base cinco, evidente en cada ser considerado como un todo y en sus miembros o partes. Los seres humanos tenemos cinco miembros (cabeza, brazos y piernas) y nuestras manos y pies están dotados cada uno con cinco dedos. Las plantas poseen cinco partes (raíz, tronco, hoja, flor y fruto), los nudos de los árboles leñosos como el roble conforman los vértices de un pentágono, algunas frutas como el tamarindo chino tienen una forma de estrella de cinco puntas y si cortamos otras (manzana, plátano) de manera radial descubriremos que las semillas están dispuestas como un pentágono. El mundo mineral no está exento de ellos pues los cristales de pirita siguen un patrón pentagonal. El papel destacado del número cinco en la cosmología explica la importancia del pentágono y de la estrella de cinco puntas como símbolos. La estrella de cinco puntas es un símbolo de Shiva y sus cinco rostros o aspectos (productor, conservador, destructor, ocultador y dador de gracia), por lo que es un elemento importante en muchos de los yantras mágicos.
La Estrella Flamígera que es el símbolo de este grado representa la dominación del Espíritu sobre los elementos de la naturaleza, es símbolo del Verbo Universal, del hombre perfeccionado, o arquetipo divino del hombre, del verdadero Hijo del Dios hecho o emanado directamente de Él y por ende a su imagen y semejanza. Sus cinco puntas corresponden a los cuatro elementos y a la Quintaesencia. En Alquimia corresponde a los metales ordinarios o facultades comunes del hombre: el plomo de sus instintos materiales; el estaño de su compostura vital; el cobre de sus deseos y el hierro de su temple, a los cuales se une el mercurio filosófico de la Inteligencia Soberana que todo lo amalgama y domina. Representa el Poder Soberano del iniciado ante el cual la naturaleza se inclina y obedece, reconociendo aquella Imagen Divina que, reflejando la Verdad y la Nobleza, hacer fluir lo mejor de sí, con su sola presencia, todos los demonios de los prejuicios y de los errores, de los instintos y de las pasiones. También, por este mismo pentagrama, se miden las proporciones exactas del grande y único atanor necesario para la confección de la piedra filosofal y para el cumplimiento de la gran obra. El alambique más perfecto que puede elaborar la Quintaesencia, está conforme con esta figura, y la misma Quintaesencia está figurada por el signo del pentagrama.

Dentro de la estrella hay un “G” que si la estrella fuese un hombre estaría ubicada en sus genitales, órgano de generación por excelencia centro de creación, representa el génesis, el nacimiento, el principio de la fuerza creadora y de la vida. La canalización de dicha fuerza, que está dentro del hombre mismo es el objetivo de nuestros esfuerzos y de nuestros estudios. Esa “G” en primer lugar representa el G:.A:.D:.U:. también esa “G” representa la Geometría o medida de la tierra y a la tierra misma, como generadora, esto sigue recalcando la importancia de la generación y esa fuerza que debe ser medida, estudiada y controlada. También representa el Genio que es la elevación de la Generación, todo lo que eleva al hombre las artes, las ciencia, la religiones, las disciplinas, hacen una labor de elevar esa fuerza generadora al genio, no es casualidad que los estudios de este grado tengan que ver con la sutilización del aprendiz, se dice que debe hacer sus viajes y estudios a fin de refinar su arte, refinarse a sí mismo. Este es el objetivo fundamental del Grad:. Comp:. el de cultivarse, refinarse, sutilizarse, en el cual su propia fuerza generadora se canaliza para la consecución de metas más altas. La “G” es también la Gnosis o conocimiento, conocimiento del universo, de sí mismo, de Dios, del universo, ciencia. La “G” está vinculada a la letra YOD del alefato hebreo, que es la primera letra del nombre divino de Dios, que no puede ser pronunciado sin que se perturben las huestes celestiales, de esa letra YOD creen los Hebreos que se genera todo el alefato de ese idioma, y de allí todas las palabras, el lenguaje y por tanto el mundo, nada hay donde no existe la palabra, en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el verbo era Dios.
También representa la “G” la Gravitación que nos lleva a conocer las leyes que rigen el Universo, el dominio de lo Moral y de lo espiritual, en una compresión más profunda y perfecta de lo que es la realidad, no olvidemos que la masonería nos da en la iniciación un leve levantar de ese velo de Maya que es la apariencia y nos muestra una pequeña punta de la Realidad. Así mismo, no va descubriendo poco a poco el velo que cubre nuestros ojos, reacuérdese que en el aumento de salario el ojo derecho es destapado, gradualmente se no aleja de la ceguera. La compresión de esto no hace ver el Arte real de la construcción individual y universal , como un principio que rige el universo y debe regir la vida del Masón, llevándolo a la elevación y edificación de sí mismo. Estos estudios nos llevaran a la compresión profunda de nosotros mismos y del universo, y al revelársenos completamente esa “G” cesaremos de ser hombres, habiendo obtenido la maestría en el Arte Sagrado, que nos llevará a conquistar la inmortalidad sobre la tierra y el dominio completo sobre la naturaleza, sobre todo sobre nuestra naturaleza.



Es todo V:. Maest:.


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Antonio Gámez
C:.M:.

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