sábado, 20 de septiembre de 2008

La Oracion y la Caridad

La Oración y la Caridad



Aunque se me impuso el orden: Oración y Caridad, he querido invertirlo de manera que mi confusión recurrente en estos temas profundos se acomode al orden necesario en mí. Por esto, creo que es justo comenzar hablando sobre la virtud de la Caridad, virtud ésta que no deja de prestarse a ciertas confusiones no sólo de ejecución sino también confusiones teóricas que en el desarrollo este tema de reflexión se me han ido aclarando.
La Caridad conforma junto con la Fe y la Esperanza las tres virtudes teologales, entonces para poder hablar de ella es necesario aclarar un poco el significado de virtud, que es a fin de cuenta a lo que le levantamos templos nosotros los Mas:. Virtud: (Latín virtus: viril, fuerza de carácter) Virtud es una propensión, facilidad y prontitud para conocer y obrar el bien. Virtud es un buen hábito que capacita a la persona para actuar de acuerdo a la razón recta. Hace de su poseedor una buena persona y hace sus actos también buenos. La virtud es el esfuerzo que domina a las pasiones, dice nuestro ritual; debe haber lucha para que exista, lucha contra nuestra propia naturaleza. Pero dice el ritual que: no debe confundirse, la virtud con la honradez, ni la benevolencia ni con la caridad, porque la primera se halla en los apáticos, la segunda en los débiles y la tercera puede unirse con el vicio. Esto realmente se me torna confuso y no tengo explicación para esta recomendación, pido a quienes puedan aclarar un poco esto me ayuden. Porque ¿Cómo puede una virtud teologal estar cercana al vicio?
Lo que pienso es que la caridad es confundida con la limosna, la conmiseración y lástima hacia el prójimo, y no es esto la Caridad. Caridad es la virtud sobrenatural infusa por la que la persona puede amar a Dios sobre todas las cosas, y amarse a sí mismo y al prójimo por amor a Dios. Es una virtud basada en la Fe Divina o en creer en la verdad de la revelación de Dios. Dice John Hardon que es conferida solo por Gracia Divina, que no es adquirida por el mero esfuerzo humano. Frecuentemente se identifica con el estado de gracia. Por lo tanto, quien ha perdido la virtud sobrenatural de la caridad ha perdido el estado de gracia, aunque aun posea las virtudes de fe y esperanza.
Viéndolo así, es común en nosotros pensar que la caridad consiste en darle a los menos afortunados algo, dar limosna, ayudar a necesitado, solamente dar lo que nos sobra. No, la caridad QQ:.HH:. es amar a Dios sobre todas las cosas, aún por encima de nuestro propio egoísmo, aún sobre nuestras propias necesidades. Amar a Dios es amar al prójimo como a sí mismo, amarnos a nosotros mismos HH:. Cuando ayudemos a alguien no lo hagamos por lástima, porque nos gusta ayudar o por sentirnos más que alguien, cuando ayudamos a alguien formamos parte de la gran cadena de Amor a el G:.A:.D:.U:. que nos ama a nosotros sin pedir nada a cambio, que nos da sin esperar recibir, que no mira a quién le da, que no discrimina cuando, ni cuanto dar.
Dice San Pablo que ‘La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se envanee; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta (1 Co 13, San Pablo). ‘Si no tengo caridad -dice también el apóstol- nada soy...’. Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma... ‘si no tengo caridad, nada me aprovecha’ (1 Co 13). La caridad es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales: ‘Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad’ (1 Co). El ejercicio de todas las virtudes está animado e inspirado por la caridad. Esta es ‘el vínculo de la perfección’ (Col 3), es la forma de las virtudes; las articula y las ordena entre sí. La caridad asegura y purifica nuestra facultad humana de amar. La eleva a la perfección sobrenatural del amor divino. Porque la caridad no es ayudar al prójimo porque está en necesidad, es ayudarlo porque es nuestro deber como hijos del Altísimo, porque amando a nuestro prójimo y ayudándolo nos ayudamos a nosotros mismos y amamos a Dios sobre todas las cosas.
Dice el Maestro Jesús, que cuando des caridad tu mano derecha no debe saber lo que tu mano izquierda hace, que no debemos vanagloriarnos de lo que damos, así como El Señor no se vanagloria de lo que nos da. Recordemos HH:. Que el saco de beneficencia es un símbolo externo de nuestra propia caridad, que representa la caridad de esta Orden, así que no seamos miserables no mesquinos con lo que demos, no seamos medidos en el dar, que si se parte el pan con el necesitado, El Señor que está en lo secreto en secreto nos recompensará, pero cuidado, no demos con la intención de que alguien recompense lo que damos, recordemos que los hacemos por amor al G:.A:.D:.U:.Así hermanos míos, seamos caritativos, amemos al G:.A:.D:.U:. y a sus hijos sobre todas las cosas, seamos respetuosos, amorosos con nuestros hermanos, estemos prestos a ayudarlos. La caridad es una virtud que han demostrado los Mas:. Durante mucho tiempo, sigamos honrando esa tradición. No hagamos el bien por el beneficio de la honra que nos trae, ni seamos medidos en la caridad, no es medible la ayuda que se pueda prestar, pero no sólo la ayuda, la solidaridad, seamos hombres virtuosos que demostramos con obras y no con palabras nuestro verdadera esencia.
En cuanto a la Oración se debe decir que es la oportunidad que tenemos de comunicarnos con el G:.A:.D:.U:. tiene que ver con hablar, con comunicarse; debemos pensar que ya sabe el Señor que necesitamos antes de pedirlo, por eso debemos pedir con Fe, agradeciendo antes de recibir lo pedido, porque la Oración debe hacerse con Fe. Debemos saber también que no sólo debemos
Dice San Mateo: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?“ Orad es entrar en contacto con el G:.A:.D:.U:. entrar en comunicación con el, Orad sin cesar, dice San Pablo, dice


Es todo V:. Maest:.
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Antonio Gámez
C:.M:.

El Pentagrama y la Estrella Flamigera

El Pentagrama y la Estrella Flamígera

«Ah, cómo a esta vista todos mis sentidos se estremecen!
Siento la joven y santa voluptuosidad de la vida rebullir en mis
Nervios y hervir en mis venas. ¿Era un Dios el que trazó este signo
que aplaca el vértigo de mi alma, llena de alegría mi pobre corazón,
y, en un vuelo misterioso, desvela alrededor de mí las fuerzas
de la Naturaleza? ¿Soy yo un dios? Todo se aclara ante mi vista;
veo en esos sencillos trazos la Naturaleza activa revelarse a mi espíritu.
Ahora, por vez primera, reconozco la verdad de esta palabra del sabio. ¡El
mundo de los espíritus no está cerrado! ¡Tu sentido es obtuso, tu corazón
está muerto! ¡En pie! Baña, tu pecho, ¡oh adepto de la ciencia!, todavía envuelto
en un velo terrestre, en los esplendores del naciente día!...»
(Fausto, I parte, escena I).


El Pentagrama es una estrella de cinco trazos, que se puede dibujar sin levantar el lápiz del papel, al parecer es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad. Es de notar que entre sus cinco puntas, y los cinco triángulos que lo componen se esconde un pentágono, como también es conocido este símbolo. Dicen que en la antigua Mesopotamia se estableció relación entre este símbolo y el planeta Venus, que el pentagrama es la estrella del este o estrella de la mañana o de la tarde, el Planeta Venus, que para los griegos era Diabalos o el que hace pasar al otro lado, etimología esta de Diablo; de lo que se puede entender que el diablo que es Lucifer o portador de la luz, puede pasar de un lado al otro, de un mundo al otro. Este símbolo para los griegos era conocido como el Pentalpha o cinco Alphas, primera letra del alfabeto. Fue el símbolo también de la escuela pitagórica, considerado emblema de la perfección.
La relación del Pentagrama y el número dorado o proporción áurea es tácita, El número áureo tiene un papel muy importante en los pentágonos regulares y en los pentagramas. Cada intersección de partes de un segmento, intercepta a otro segmento en una razón áurea. El pentagrama incluye diez triángulos isósceles: cinco acutángulos y cinco obtusángulos. Estos triángulos se conocen como los triángulos áureos. Teniendo en cuenta la gran simetría de este símbolo se observa que dentro del pentágono interior es posible dibujar una nueva estrella, con una recursividad hasta el infinito. Por lo tanto el número de veces en que aparece el número áureo en el pentagrama es infinito al anidar infinitos pentagramas. El número áureo o proporción divina es un número irracional que se descubrió en la antigüedad y que está presente en algunas figuras geométricas y en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas. Dicen que Fidias y otros escultores y arquitectos conocieron y aplicaron estas proporciones a sus obras.
El número cinco presente en la figura y número de importancia vital en el Gra:.Comp:. , es el Papa en los arcanos mayores del Tarot, parte del uno que es la individualidad, que es dualidad en el dos que se convierte en tres por la elevación de la conciencia y cuatro con el encuentro de los cuatro elementos que logran hacerse del quinto, que no es otra cosa que la quintaesencia o éter. El pentagrama en Egipto fue el símbolo de Horus, el perfecto iniciado, en el cristianismo primitivo representaba las cinco heridas de Cristo, y la fiesta de la Epifanía o visita de los tres Reyes Magos al niño Jesús. Para las órdenes de caballería simbolizaba entre otras cosas las cinco virtudes caballerescas: generosidad, cortesía, castidad, código de caballería y piedad. Dice Eliphas Leví que con este poderoso símbolo se puede controlar los cuatro elementos y sus elementales, con este símbolo atrapa Fausto a Mefistófeles, este es el símbolo del microcosmos o el hombre mismo. Representa a un hombre parado con las piernas y los brazos abiertos, recordemos el hombre de Vitrubio de Da´Vinci, que representa un pentagrama.
Para un observador atento la naturaleza obedece a un patrón en base cinco, evidente en cada ser considerado como un todo y en sus miembros o partes. Los seres humanos tenemos cinco miembros (cabeza, brazos y piernas) y nuestras manos y pies están dotados cada uno con cinco dedos. Las plantas poseen cinco partes (raíz, tronco, hoja, flor y fruto), los nudos de los árboles leñosos como el roble conforman los vértices de un pentágono, algunas frutas como el tamarindo chino tienen una forma de estrella de cinco puntas y si cortamos otras (manzana, plátano) de manera radial descubriremos que las semillas están dispuestas como un pentágono. El mundo mineral no está exento de ellos pues los cristales de pirita siguen un patrón pentagonal. El papel destacado del número cinco en la cosmología explica la importancia del pentágono y de la estrella de cinco puntas como símbolos. La estrella de cinco puntas es un símbolo de Shiva y sus cinco rostros o aspectos (productor, conservador, destructor, ocultador y dador de gracia), por lo que es un elemento importante en muchos de los yantras mágicos.
La Estrella Flamígera que es el símbolo de este grado representa la dominación del Espíritu sobre los elementos de la naturaleza, es símbolo del Verbo Universal, del hombre perfeccionado, o arquetipo divino del hombre, del verdadero Hijo del Dios hecho o emanado directamente de Él y por ende a su imagen y semejanza. Sus cinco puntas corresponden a los cuatro elementos y a la Quintaesencia. En Alquimia corresponde a los metales ordinarios o facultades comunes del hombre: el plomo de sus instintos materiales; el estaño de su compostura vital; el cobre de sus deseos y el hierro de su temple, a los cuales se une el mercurio filosófico de la Inteligencia Soberana que todo lo amalgama y domina. Representa el Poder Soberano del iniciado ante el cual la naturaleza se inclina y obedece, reconociendo aquella Imagen Divina que, reflejando la Verdad y la Nobleza, hacer fluir lo mejor de sí, con su sola presencia, todos los demonios de los prejuicios y de los errores, de los instintos y de las pasiones. También, por este mismo pentagrama, se miden las proporciones exactas del grande y único atanor necesario para la confección de la piedra filosofal y para el cumplimiento de la gran obra. El alambique más perfecto que puede elaborar la Quintaesencia, está conforme con esta figura, y la misma Quintaesencia está figurada por el signo del pentagrama.

Dentro de la estrella hay un “G” que si la estrella fuese un hombre estaría ubicada en sus genitales, órgano de generación por excelencia centro de creación, representa el génesis, el nacimiento, el principio de la fuerza creadora y de la vida. La canalización de dicha fuerza, que está dentro del hombre mismo es el objetivo de nuestros esfuerzos y de nuestros estudios. Esa “G” en primer lugar representa el G:.A:.D:.U:. también esa “G” representa la Geometría o medida de la tierra y a la tierra misma, como generadora, esto sigue recalcando la importancia de la generación y esa fuerza que debe ser medida, estudiada y controlada. También representa el Genio que es la elevación de la Generación, todo lo que eleva al hombre las artes, las ciencia, la religiones, las disciplinas, hacen una labor de elevar esa fuerza generadora al genio, no es casualidad que los estudios de este grado tengan que ver con la sutilización del aprendiz, se dice que debe hacer sus viajes y estudios a fin de refinar su arte, refinarse a sí mismo. Este es el objetivo fundamental del Grad:. Comp:. el de cultivarse, refinarse, sutilizarse, en el cual su propia fuerza generadora se canaliza para la consecución de metas más altas. La “G” es también la Gnosis o conocimiento, conocimiento del universo, de sí mismo, de Dios, del universo, ciencia. La “G” está vinculada a la letra YOD del alefato hebreo, que es la primera letra del nombre divino de Dios, que no puede ser pronunciado sin que se perturben las huestes celestiales, de esa letra YOD creen los Hebreos que se genera todo el alefato de ese idioma, y de allí todas las palabras, el lenguaje y por tanto el mundo, nada hay donde no existe la palabra, en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el verbo era Dios.
También representa la “G” la Gravitación que nos lleva a conocer las leyes que rigen el Universo, el dominio de lo Moral y de lo espiritual, en una compresión más profunda y perfecta de lo que es la realidad, no olvidemos que la masonería nos da en la iniciación un leve levantar de ese velo de Maya que es la apariencia y nos muestra una pequeña punta de la Realidad. Así mismo, no va descubriendo poco a poco el velo que cubre nuestros ojos, reacuérdese que en el aumento de salario el ojo derecho es destapado, gradualmente se no aleja de la ceguera. La compresión de esto no hace ver el Arte real de la construcción individual y universal , como un principio que rige el universo y debe regir la vida del Masón, llevándolo a la elevación y edificación de sí mismo. Estos estudios nos llevaran a la compresión profunda de nosotros mismos y del universo, y al revelársenos completamente esa “G” cesaremos de ser hombres, habiendo obtenido la maestría en el Arte Sagrado, que nos llevará a conquistar la inmortalidad sobre la tierra y el dominio completo sobre la naturaleza, sobre todo sobre nuestra naturaleza.



Es todo V:. Maest:.


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Antonio Gámez
C:.M:.

El Vitriol

El VITRIOL

Por: Antonio Gámez
Apr:. Mas:.


“Los labios de la sabiduría permanecen
Cerrados, excepto para el oído capaz
de comprender.”
El Kybalion

VITRIOL, que es la palabra que nos piden no olvidemos cuando nos introducen en el cuarto de reflexiones el día de la iniciación, es un acrónimo que significa: Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Occultum Lapidem, Visita el interior de la tierra, rectificando encontrarás la piedra oculta. Esta oscura sentencia nos lleva a pensar en lo que es el cuarto de reflexiones, y a ahondar un poco en el acrónimo mismo y su significado no tan evidente. Dice el catecismo para el grado de Ap:. “¿Dónde fuisteis preparados para vuestra iniciación? En el Cuarto de reflexiones. ¿Por qué os introdujeron en el cuarto de reflexiones? Para dejarme entregado a mis meditaciones y pensamientos; porque todo hombre que quiera adoptar un estado en la sociedad debe consultar su corazón en silencio y reflexionar con madurez sobre las obligaciones que va a contraer…” Pero el cuarto de reflexiones es el interior de la tierra, el primero de los cuatro grandes viajes que se deben realizar para ser iniciado en nuestros augustos misterios, cuatro viajes en cuatro elementos, tierra, aire, agua y fuego. En el cuarto de reflexiones se nos invita al VITRIOL, se nos invita a visitar el interior de la tierra para rectificar y así tener la posibilidad de encontrar la piedra oculta. El interior de la tierra es el interior del hombre mismo.

El VITRIOL es representado por un estrella de siete puntas, como siete son las letras que lo componen y siete las palabras que resumen esas letras, está entonces relacionado con el número siete o septenario, número sagrado para todas las religiones y cosmogonías. El septenario o héptada que es la tríada sumada al cuaternario, tres mas cuatro; el dominio del espíritu (3) sobre la materia (4), lo celeste sumado a lo terrenal. La relación entre lo divino y lo humano, cuyo resultado es la creación. El número siete es el cuarto número primo y una constante en todas las culturas, reacuérdense los siete planetas de la astrología tradicional, los siete colores del arco iris, las siete notas musicales, así como siete son los principios herméticos de la verdad contenidos en el Kybalión, también podemos mencionar las siete virtudes, los siete metales, las siete iglesias, los siete sellos y los siete ángeles que aparecen en el Apocalipsis, los siete hornos alquímicos, los siete chakras, las siete puertas de Tebas, los siete animales sagrados, las siete virtudes de Buda, los siete cielos del Islam, que representan todos lo mismo.

Los secretos de la alquimia fueron ocultos a la vista de todos, las claves de sus más oscuros secretos fueron colocadas en sus dibujos simbólicos, cada imagen es todo un capítulo, quien las comprende tiene la clave mágica con la que todas las puertas del Templo se abrirán de par en par. Así, en la imagen del VITRIOL está contenida toda la Gran Obra., las siete realizaciones cósmicas, las siete serpientes del proceso alquímico. El número siete representa la armonía universal y es el símbolo de la vida y la perfección.
En el Tarot o libro de Hermes el Arcano 7 o el Carro, representa al hombre que en su viaje espiritual ejerce sus poderes y domina sus pasiones. La victoria sobre los vicios o pecados capitales que son 7, en oposición a las virtudes que son 7 también, las tres teologales mas las cuatro cardinales. La imagen tiene también dos caballos que jalan el coche, como las fuerzas de las pasiones que cada una tira a su lado, pero a la vez representan esos dos caballos las dos columnas de nuestro templo J:. y B:. o dos agentes. Nos recuerdan a los dos caballos desbocados que describe Platón o los caballos del coche que describe Gurdjieff. La imagen representa también un hombre coronado sobre un cubo, ese cubo representa la piedra filosofal, tal vez la piedra oculta del VITRIOL. Para los Cabalistas el número siete está ligado a la ley divina que rige el universo, Jehová creó el mundo en siete días; el arco iris, pacto entre Dios y los hombres consta de siete colores, siete velas tiene el candelabro que se enciende en las fiestas sagradas de los Hebreos. En el alfabeto hebreo es la séptima letra, llamada zain. Representa los valores espirituales, que son la finalidad del mundo: Dios creó el mundo en 6 días y el séptimo descansó. Es signo cabalístico de la luz y representación del ojo humano capaz de captarla; es el sefira neshá que representa el Triunfo o Carro del Sol triunfante representado por el 7º Arcano del Tarot. Siete es también el segundo vigilante en el templo masónico, que cuida de los aprendices, que aún no están adaptados a los rigores del trabajo.
En la figura del VITRIOL la estrella de siete puntas es rodeada por un doble círculo de las fuerzas masculina y femenina, en el centro de la septenaria estrella de la alquimia, se representa el rostro de un venerable anciano que simboliza el mercurio sófico. Es de notar que antiguamente el Vitriol designaba para los alquimistas el ácido sulfúrico, el cual era conocido también como aceite de vitriolo o licor de vitriolo. Vitriol se le llamaba a los compuestos que por sus virtudes purificantes eran la representación de la condición necesaria para comenzar el trabajo alquímico.

El VITRIOL es el proceso de transmutación, la transformación del plomo a oro, luego de los procesos necesarios para ello, procesos que comienzan con la iniciación, con el cuarto de reflexiones que nos llevan a la oscuridad, oscuridad necesario para que en nuestro interior germine esa semilla que es plantada con la iniciación y que sólo prosperará y dará frutos con trabajo y atención constantes. La purificación, la rectificación que es el proceso iniciado, la visita a nuestro propio interior es labor de todo M:. labor que no se debe olvidar nunca.

Así, visitando el interior de la tierra, adentrándose en la conciencia de uno mismo, y rectificando, luchando con las pasiones, ya que sin lucha contra las pasiones, sin lucha contra uno mismo no hay virtud; así se encontrará la piedra oculta. El VITRIOL nos sugiere trabajo conciente en nosotros mismos, nos sugiere mirarnos con la luz de la conciencia y rectificar, cauterizar quizás las heridas causadas por una vida conducida por los caballos de la pasiones, de la incontinencia, de los vicios. Rectificar-se, purificar-se, en ese interior de la tierra donde se oculta la piedra filosofal, la piedra filosofal que es el fin último de la Opus Magna o gran obra de los alquimistas. De ella se dice que transforma el plomo en oro, que cura todas las enfermedades y proporciona la inmortalidad, por eso es conocida también como: el elixir de la vida. También es una alegoría de lo que se busca en el trabajo sobre sí mismo, que no es más que la transmutación de nuestras imperfecciones en algo mejor, la purificación del hombre para llegar a estados más altos, el hacer de lo inconsistente de nuestra vida en la que todo sucede y nada hacemos, en algo sólido, real; así hacer de nuestra alma algo que puede llegar a ser inmortal.

Para lograr esta transmutación y como bien lo dice el catecismo del grado de aprendiz cuando define la virtud, es necesario que existe un lucha, un sacrificio, un encuentro entre el si y el no dentro nosotros mismo, para que por medio de la fricción de esta lucha se produzca el fuego que nos ilumine y que cristalice en nosotros el material necesario para encontrar este elixir de vida, para hallar escondida en el interior de nosotros mismos, la cura a todas las enfermedades, la transmutación de los metales en oro y la inmortalidad.


Es todo V:. M:.


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Antonio Gámez
A:.M:.