sábado, 20 de septiembre de 2008

La Oracion y la Caridad

La Oración y la Caridad



Aunque se me impuso el orden: Oración y Caridad, he querido invertirlo de manera que mi confusión recurrente en estos temas profundos se acomode al orden necesario en mí. Por esto, creo que es justo comenzar hablando sobre la virtud de la Caridad, virtud ésta que no deja de prestarse a ciertas confusiones no sólo de ejecución sino también confusiones teóricas que en el desarrollo este tema de reflexión se me han ido aclarando.
La Caridad conforma junto con la Fe y la Esperanza las tres virtudes teologales, entonces para poder hablar de ella es necesario aclarar un poco el significado de virtud, que es a fin de cuenta a lo que le levantamos templos nosotros los Mas:. Virtud: (Latín virtus: viril, fuerza de carácter) Virtud es una propensión, facilidad y prontitud para conocer y obrar el bien. Virtud es un buen hábito que capacita a la persona para actuar de acuerdo a la razón recta. Hace de su poseedor una buena persona y hace sus actos también buenos. La virtud es el esfuerzo que domina a las pasiones, dice nuestro ritual; debe haber lucha para que exista, lucha contra nuestra propia naturaleza. Pero dice el ritual que: no debe confundirse, la virtud con la honradez, ni la benevolencia ni con la caridad, porque la primera se halla en los apáticos, la segunda en los débiles y la tercera puede unirse con el vicio. Esto realmente se me torna confuso y no tengo explicación para esta recomendación, pido a quienes puedan aclarar un poco esto me ayuden. Porque ¿Cómo puede una virtud teologal estar cercana al vicio?
Lo que pienso es que la caridad es confundida con la limosna, la conmiseración y lástima hacia el prójimo, y no es esto la Caridad. Caridad es la virtud sobrenatural infusa por la que la persona puede amar a Dios sobre todas las cosas, y amarse a sí mismo y al prójimo por amor a Dios. Es una virtud basada en la Fe Divina o en creer en la verdad de la revelación de Dios. Dice John Hardon que es conferida solo por Gracia Divina, que no es adquirida por el mero esfuerzo humano. Frecuentemente se identifica con el estado de gracia. Por lo tanto, quien ha perdido la virtud sobrenatural de la caridad ha perdido el estado de gracia, aunque aun posea las virtudes de fe y esperanza.
Viéndolo así, es común en nosotros pensar que la caridad consiste en darle a los menos afortunados algo, dar limosna, ayudar a necesitado, solamente dar lo que nos sobra. No, la caridad QQ:.HH:. es amar a Dios sobre todas las cosas, aún por encima de nuestro propio egoísmo, aún sobre nuestras propias necesidades. Amar a Dios es amar al prójimo como a sí mismo, amarnos a nosotros mismos HH:. Cuando ayudemos a alguien no lo hagamos por lástima, porque nos gusta ayudar o por sentirnos más que alguien, cuando ayudamos a alguien formamos parte de la gran cadena de Amor a el G:.A:.D:.U:. que nos ama a nosotros sin pedir nada a cambio, que nos da sin esperar recibir, que no mira a quién le da, que no discrimina cuando, ni cuanto dar.
Dice San Pablo que ‘La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se envanee; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta (1 Co 13, San Pablo). ‘Si no tengo caridad -dice también el apóstol- nada soy...’. Y todo lo que es privilegio, servicio, virtud misma... ‘si no tengo caridad, nada me aprovecha’ (1 Co 13). La caridad es superior a todas las virtudes. Es la primera de las virtudes teologales: ‘Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad’ (1 Co). El ejercicio de todas las virtudes está animado e inspirado por la caridad. Esta es ‘el vínculo de la perfección’ (Col 3), es la forma de las virtudes; las articula y las ordena entre sí. La caridad asegura y purifica nuestra facultad humana de amar. La eleva a la perfección sobrenatural del amor divino. Porque la caridad no es ayudar al prójimo porque está en necesidad, es ayudarlo porque es nuestro deber como hijos del Altísimo, porque amando a nuestro prójimo y ayudándolo nos ayudamos a nosotros mismos y amamos a Dios sobre todas las cosas.
Dice el Maestro Jesús, que cuando des caridad tu mano derecha no debe saber lo que tu mano izquierda hace, que no debemos vanagloriarnos de lo que damos, así como El Señor no se vanagloria de lo que nos da. Recordemos HH:. Que el saco de beneficencia es un símbolo externo de nuestra propia caridad, que representa la caridad de esta Orden, así que no seamos miserables no mesquinos con lo que demos, no seamos medidos en el dar, que si se parte el pan con el necesitado, El Señor que está en lo secreto en secreto nos recompensará, pero cuidado, no demos con la intención de que alguien recompense lo que damos, recordemos que los hacemos por amor al G:.A:.D:.U:.Así hermanos míos, seamos caritativos, amemos al G:.A:.D:.U:. y a sus hijos sobre todas las cosas, seamos respetuosos, amorosos con nuestros hermanos, estemos prestos a ayudarlos. La caridad es una virtud que han demostrado los Mas:. Durante mucho tiempo, sigamos honrando esa tradición. No hagamos el bien por el beneficio de la honra que nos trae, ni seamos medidos en la caridad, no es medible la ayuda que se pueda prestar, pero no sólo la ayuda, la solidaridad, seamos hombres virtuosos que demostramos con obras y no con palabras nuestro verdadera esencia.
En cuanto a la Oración se debe decir que es la oportunidad que tenemos de comunicarnos con el G:.A:.D:.U:. tiene que ver con hablar, con comunicarse; debemos pensar que ya sabe el Señor que necesitamos antes de pedirlo, por eso debemos pedir con Fe, agradeciendo antes de recibir lo pedido, porque la Oración debe hacerse con Fe. Debemos saber también que no sólo debemos
Dice San Mateo: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?“ Orad es entrar en contacto con el G:.A:.D:.U:. entrar en comunicación con el, Orad sin cesar, dice San Pablo, dice


Es todo V:. Maest:.
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Antonio Gámez
C:.M:.

El Pentagrama y la Estrella Flamigera

El Pentagrama y la Estrella Flamígera

«Ah, cómo a esta vista todos mis sentidos se estremecen!
Siento la joven y santa voluptuosidad de la vida rebullir en mis
Nervios y hervir en mis venas. ¿Era un Dios el que trazó este signo
que aplaca el vértigo de mi alma, llena de alegría mi pobre corazón,
y, en un vuelo misterioso, desvela alrededor de mí las fuerzas
de la Naturaleza? ¿Soy yo un dios? Todo se aclara ante mi vista;
veo en esos sencillos trazos la Naturaleza activa revelarse a mi espíritu.
Ahora, por vez primera, reconozco la verdad de esta palabra del sabio. ¡El
mundo de los espíritus no está cerrado! ¡Tu sentido es obtuso, tu corazón
está muerto! ¡En pie! Baña, tu pecho, ¡oh adepto de la ciencia!, todavía envuelto
en un velo terrestre, en los esplendores del naciente día!...»
(Fausto, I parte, escena I).


El Pentagrama es una estrella de cinco trazos, que se puede dibujar sin levantar el lápiz del papel, al parecer es uno de los símbolos más antiguos de la humanidad. Es de notar que entre sus cinco puntas, y los cinco triángulos que lo componen se esconde un pentágono, como también es conocido este símbolo. Dicen que en la antigua Mesopotamia se estableció relación entre este símbolo y el planeta Venus, que el pentagrama es la estrella del este o estrella de la mañana o de la tarde, el Planeta Venus, que para los griegos era Diabalos o el que hace pasar al otro lado, etimología esta de Diablo; de lo que se puede entender que el diablo que es Lucifer o portador de la luz, puede pasar de un lado al otro, de un mundo al otro. Este símbolo para los griegos era conocido como el Pentalpha o cinco Alphas, primera letra del alfabeto. Fue el símbolo también de la escuela pitagórica, considerado emblema de la perfección.
La relación del Pentagrama y el número dorado o proporción áurea es tácita, El número áureo tiene un papel muy importante en los pentágonos regulares y en los pentagramas. Cada intersección de partes de un segmento, intercepta a otro segmento en una razón áurea. El pentagrama incluye diez triángulos isósceles: cinco acutángulos y cinco obtusángulos. Estos triángulos se conocen como los triángulos áureos. Teniendo en cuenta la gran simetría de este símbolo se observa que dentro del pentágono interior es posible dibujar una nueva estrella, con una recursividad hasta el infinito. Por lo tanto el número de veces en que aparece el número áureo en el pentagrama es infinito al anidar infinitos pentagramas. El número áureo o proporción divina es un número irracional que se descubrió en la antigüedad y que está presente en algunas figuras geométricas y en la naturaleza en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas. Dicen que Fidias y otros escultores y arquitectos conocieron y aplicaron estas proporciones a sus obras.
El número cinco presente en la figura y número de importancia vital en el Gra:.Comp:. , es el Papa en los arcanos mayores del Tarot, parte del uno que es la individualidad, que es dualidad en el dos que se convierte en tres por la elevación de la conciencia y cuatro con el encuentro de los cuatro elementos que logran hacerse del quinto, que no es otra cosa que la quintaesencia o éter. El pentagrama en Egipto fue el símbolo de Horus, el perfecto iniciado, en el cristianismo primitivo representaba las cinco heridas de Cristo, y la fiesta de la Epifanía o visita de los tres Reyes Magos al niño Jesús. Para las órdenes de caballería simbolizaba entre otras cosas las cinco virtudes caballerescas: generosidad, cortesía, castidad, código de caballería y piedad. Dice Eliphas Leví que con este poderoso símbolo se puede controlar los cuatro elementos y sus elementales, con este símbolo atrapa Fausto a Mefistófeles, este es el símbolo del microcosmos o el hombre mismo. Representa a un hombre parado con las piernas y los brazos abiertos, recordemos el hombre de Vitrubio de Da´Vinci, que representa un pentagrama.
Para un observador atento la naturaleza obedece a un patrón en base cinco, evidente en cada ser considerado como un todo y en sus miembros o partes. Los seres humanos tenemos cinco miembros (cabeza, brazos y piernas) y nuestras manos y pies están dotados cada uno con cinco dedos. Las plantas poseen cinco partes (raíz, tronco, hoja, flor y fruto), los nudos de los árboles leñosos como el roble conforman los vértices de un pentágono, algunas frutas como el tamarindo chino tienen una forma de estrella de cinco puntas y si cortamos otras (manzana, plátano) de manera radial descubriremos que las semillas están dispuestas como un pentágono. El mundo mineral no está exento de ellos pues los cristales de pirita siguen un patrón pentagonal. El papel destacado del número cinco en la cosmología explica la importancia del pentágono y de la estrella de cinco puntas como símbolos. La estrella de cinco puntas es un símbolo de Shiva y sus cinco rostros o aspectos (productor, conservador, destructor, ocultador y dador de gracia), por lo que es un elemento importante en muchos de los yantras mágicos.
La Estrella Flamígera que es el símbolo de este grado representa la dominación del Espíritu sobre los elementos de la naturaleza, es símbolo del Verbo Universal, del hombre perfeccionado, o arquetipo divino del hombre, del verdadero Hijo del Dios hecho o emanado directamente de Él y por ende a su imagen y semejanza. Sus cinco puntas corresponden a los cuatro elementos y a la Quintaesencia. En Alquimia corresponde a los metales ordinarios o facultades comunes del hombre: el plomo de sus instintos materiales; el estaño de su compostura vital; el cobre de sus deseos y el hierro de su temple, a los cuales se une el mercurio filosófico de la Inteligencia Soberana que todo lo amalgama y domina. Representa el Poder Soberano del iniciado ante el cual la naturaleza se inclina y obedece, reconociendo aquella Imagen Divina que, reflejando la Verdad y la Nobleza, hacer fluir lo mejor de sí, con su sola presencia, todos los demonios de los prejuicios y de los errores, de los instintos y de las pasiones. También, por este mismo pentagrama, se miden las proporciones exactas del grande y único atanor necesario para la confección de la piedra filosofal y para el cumplimiento de la gran obra. El alambique más perfecto que puede elaborar la Quintaesencia, está conforme con esta figura, y la misma Quintaesencia está figurada por el signo del pentagrama.

Dentro de la estrella hay un “G” que si la estrella fuese un hombre estaría ubicada en sus genitales, órgano de generación por excelencia centro de creación, representa el génesis, el nacimiento, el principio de la fuerza creadora y de la vida. La canalización de dicha fuerza, que está dentro del hombre mismo es el objetivo de nuestros esfuerzos y de nuestros estudios. Esa “G” en primer lugar representa el G:.A:.D:.U:. también esa “G” representa la Geometría o medida de la tierra y a la tierra misma, como generadora, esto sigue recalcando la importancia de la generación y esa fuerza que debe ser medida, estudiada y controlada. También representa el Genio que es la elevación de la Generación, todo lo que eleva al hombre las artes, las ciencia, la religiones, las disciplinas, hacen una labor de elevar esa fuerza generadora al genio, no es casualidad que los estudios de este grado tengan que ver con la sutilización del aprendiz, se dice que debe hacer sus viajes y estudios a fin de refinar su arte, refinarse a sí mismo. Este es el objetivo fundamental del Grad:. Comp:. el de cultivarse, refinarse, sutilizarse, en el cual su propia fuerza generadora se canaliza para la consecución de metas más altas. La “G” es también la Gnosis o conocimiento, conocimiento del universo, de sí mismo, de Dios, del universo, ciencia. La “G” está vinculada a la letra YOD del alefato hebreo, que es la primera letra del nombre divino de Dios, que no puede ser pronunciado sin que se perturben las huestes celestiales, de esa letra YOD creen los Hebreos que se genera todo el alefato de ese idioma, y de allí todas las palabras, el lenguaje y por tanto el mundo, nada hay donde no existe la palabra, en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el verbo era Dios.
También representa la “G” la Gravitación que nos lleva a conocer las leyes que rigen el Universo, el dominio de lo Moral y de lo espiritual, en una compresión más profunda y perfecta de lo que es la realidad, no olvidemos que la masonería nos da en la iniciación un leve levantar de ese velo de Maya que es la apariencia y nos muestra una pequeña punta de la Realidad. Así mismo, no va descubriendo poco a poco el velo que cubre nuestros ojos, reacuérdese que en el aumento de salario el ojo derecho es destapado, gradualmente se no aleja de la ceguera. La compresión de esto no hace ver el Arte real de la construcción individual y universal , como un principio que rige el universo y debe regir la vida del Masón, llevándolo a la elevación y edificación de sí mismo. Estos estudios nos llevaran a la compresión profunda de nosotros mismos y del universo, y al revelársenos completamente esa “G” cesaremos de ser hombres, habiendo obtenido la maestría en el Arte Sagrado, que nos llevará a conquistar la inmortalidad sobre la tierra y el dominio completo sobre la naturaleza, sobre todo sobre nuestra naturaleza.



Es todo V:. Maest:.


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Antonio Gámez
C:.M:.

El Vitriol

El VITRIOL

Por: Antonio Gámez
Apr:. Mas:.


“Los labios de la sabiduría permanecen
Cerrados, excepto para el oído capaz
de comprender.”
El Kybalion

VITRIOL, que es la palabra que nos piden no olvidemos cuando nos introducen en el cuarto de reflexiones el día de la iniciación, es un acrónimo que significa: Visita Interiora Terras Rectificatur Invenies Occultum Lapidem, Visita el interior de la tierra, rectificando encontrarás la piedra oculta. Esta oscura sentencia nos lleva a pensar en lo que es el cuarto de reflexiones, y a ahondar un poco en el acrónimo mismo y su significado no tan evidente. Dice el catecismo para el grado de Ap:. “¿Dónde fuisteis preparados para vuestra iniciación? En el Cuarto de reflexiones. ¿Por qué os introdujeron en el cuarto de reflexiones? Para dejarme entregado a mis meditaciones y pensamientos; porque todo hombre que quiera adoptar un estado en la sociedad debe consultar su corazón en silencio y reflexionar con madurez sobre las obligaciones que va a contraer…” Pero el cuarto de reflexiones es el interior de la tierra, el primero de los cuatro grandes viajes que se deben realizar para ser iniciado en nuestros augustos misterios, cuatro viajes en cuatro elementos, tierra, aire, agua y fuego. En el cuarto de reflexiones se nos invita al VITRIOL, se nos invita a visitar el interior de la tierra para rectificar y así tener la posibilidad de encontrar la piedra oculta. El interior de la tierra es el interior del hombre mismo.

El VITRIOL es representado por un estrella de siete puntas, como siete son las letras que lo componen y siete las palabras que resumen esas letras, está entonces relacionado con el número siete o septenario, número sagrado para todas las religiones y cosmogonías. El septenario o héptada que es la tríada sumada al cuaternario, tres mas cuatro; el dominio del espíritu (3) sobre la materia (4), lo celeste sumado a lo terrenal. La relación entre lo divino y lo humano, cuyo resultado es la creación. El número siete es el cuarto número primo y una constante en todas las culturas, reacuérdense los siete planetas de la astrología tradicional, los siete colores del arco iris, las siete notas musicales, así como siete son los principios herméticos de la verdad contenidos en el Kybalión, también podemos mencionar las siete virtudes, los siete metales, las siete iglesias, los siete sellos y los siete ángeles que aparecen en el Apocalipsis, los siete hornos alquímicos, los siete chakras, las siete puertas de Tebas, los siete animales sagrados, las siete virtudes de Buda, los siete cielos del Islam, que representan todos lo mismo.

Los secretos de la alquimia fueron ocultos a la vista de todos, las claves de sus más oscuros secretos fueron colocadas en sus dibujos simbólicos, cada imagen es todo un capítulo, quien las comprende tiene la clave mágica con la que todas las puertas del Templo se abrirán de par en par. Así, en la imagen del VITRIOL está contenida toda la Gran Obra., las siete realizaciones cósmicas, las siete serpientes del proceso alquímico. El número siete representa la armonía universal y es el símbolo de la vida y la perfección.
En el Tarot o libro de Hermes el Arcano 7 o el Carro, representa al hombre que en su viaje espiritual ejerce sus poderes y domina sus pasiones. La victoria sobre los vicios o pecados capitales que son 7, en oposición a las virtudes que son 7 también, las tres teologales mas las cuatro cardinales. La imagen tiene también dos caballos que jalan el coche, como las fuerzas de las pasiones que cada una tira a su lado, pero a la vez representan esos dos caballos las dos columnas de nuestro templo J:. y B:. o dos agentes. Nos recuerdan a los dos caballos desbocados que describe Platón o los caballos del coche que describe Gurdjieff. La imagen representa también un hombre coronado sobre un cubo, ese cubo representa la piedra filosofal, tal vez la piedra oculta del VITRIOL. Para los Cabalistas el número siete está ligado a la ley divina que rige el universo, Jehová creó el mundo en siete días; el arco iris, pacto entre Dios y los hombres consta de siete colores, siete velas tiene el candelabro que se enciende en las fiestas sagradas de los Hebreos. En el alfabeto hebreo es la séptima letra, llamada zain. Representa los valores espirituales, que son la finalidad del mundo: Dios creó el mundo en 6 días y el séptimo descansó. Es signo cabalístico de la luz y representación del ojo humano capaz de captarla; es el sefira neshá que representa el Triunfo o Carro del Sol triunfante representado por el 7º Arcano del Tarot. Siete es también el segundo vigilante en el templo masónico, que cuida de los aprendices, que aún no están adaptados a los rigores del trabajo.
En la figura del VITRIOL la estrella de siete puntas es rodeada por un doble círculo de las fuerzas masculina y femenina, en el centro de la septenaria estrella de la alquimia, se representa el rostro de un venerable anciano que simboliza el mercurio sófico. Es de notar que antiguamente el Vitriol designaba para los alquimistas el ácido sulfúrico, el cual era conocido también como aceite de vitriolo o licor de vitriolo. Vitriol se le llamaba a los compuestos que por sus virtudes purificantes eran la representación de la condición necesaria para comenzar el trabajo alquímico.

El VITRIOL es el proceso de transmutación, la transformación del plomo a oro, luego de los procesos necesarios para ello, procesos que comienzan con la iniciación, con el cuarto de reflexiones que nos llevan a la oscuridad, oscuridad necesario para que en nuestro interior germine esa semilla que es plantada con la iniciación y que sólo prosperará y dará frutos con trabajo y atención constantes. La purificación, la rectificación que es el proceso iniciado, la visita a nuestro propio interior es labor de todo M:. labor que no se debe olvidar nunca.

Así, visitando el interior de la tierra, adentrándose en la conciencia de uno mismo, y rectificando, luchando con las pasiones, ya que sin lucha contra las pasiones, sin lucha contra uno mismo no hay virtud; así se encontrará la piedra oculta. El VITRIOL nos sugiere trabajo conciente en nosotros mismos, nos sugiere mirarnos con la luz de la conciencia y rectificar, cauterizar quizás las heridas causadas por una vida conducida por los caballos de la pasiones, de la incontinencia, de los vicios. Rectificar-se, purificar-se, en ese interior de la tierra donde se oculta la piedra filosofal, la piedra filosofal que es el fin último de la Opus Magna o gran obra de los alquimistas. De ella se dice que transforma el plomo en oro, que cura todas las enfermedades y proporciona la inmortalidad, por eso es conocida también como: el elixir de la vida. También es una alegoría de lo que se busca en el trabajo sobre sí mismo, que no es más que la transmutación de nuestras imperfecciones en algo mejor, la purificación del hombre para llegar a estados más altos, el hacer de lo inconsistente de nuestra vida en la que todo sucede y nada hacemos, en algo sólido, real; así hacer de nuestra alma algo que puede llegar a ser inmortal.

Para lograr esta transmutación y como bien lo dice el catecismo del grado de aprendiz cuando define la virtud, es necesario que existe un lucha, un sacrificio, un encuentro entre el si y el no dentro nosotros mismo, para que por medio de la fricción de esta lucha se produzca el fuego que nos ilumine y que cristalice en nosotros el material necesario para encontrar este elixir de vida, para hallar escondida en el interior de nosotros mismos, la cura a todas las enfermedades, la transmutación de los metales en oro y la inmortalidad.


Es todo V:. M:.


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Antonio Gámez
A:.M:.

jueves, 19 de junio de 2008

Solsticio de Verano y Masoneria

A L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:.

S:. F:. U:.

Respetable Logia “Derechos Humanos No. 162”

Or:. De Mérida, 18 de junio de 2007 (e:.v:.)

V:.M:.

QQ:. HH:. Primero y Segundo Vigilantes

QQ:.HH:. Todos

Este Oriente.

"...las fiestas solsticiales, son las fiestas de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, son el momento simbólico en que los Masones nos recogemos hacia el interior de nuestro microcosmo y advertimos nuevas verdades morales y nuevas realidades espirituales para continuar con la obra suprema, en un nuevo comienzo..." Goldstein, Touvia R:.L:.S:. La Fraternidad No. 62, al Or:. Tel Aviv-Israel.

“El Solsticio de Verano y la Masonería”.

Según Frau Abrines y Arús Arderiu (1947) en el Diccionario Enciclopédico de la Masonería se lee: “Bajo el doble nombre San Juan Bautista y de San Juan Evangelista, patronos de nuestra augusta Orden, los Francmasones celebran dos grandes fiestas anuales, llamadas indistintamente fiestas de San Juan o de la Orden. Estas fiestas, que corresponden a los dos Solsticios, se llaman con más propiedad aún fiestas Solsticiales. Se celebran el 24 de junio y 27 de diciembre que dependiendo del hemisferio en que nos encontremos se denominan de Invierno o de Verano”. En fecha más reciente, Frau Abrines (2005) precisa que “Solsticio” es la época en que el Sol entra en los signos de Cáncer y Capricornio llegando a la máxima declinación septentrional y meridional, y es cuando toman su lugar las fiestas Solsticiales que celebra la Masonería en los Solsticios de Verano e Invierno, dedicada la primera al Reconocimiento y reflexión y la segunda a la Esperanza.

En nuestro templo podemos apreciar claramente en su simbología lo vinculado que este esta, con el cuadro físico del curso y los fenómenos solares. Por eso el interior de las Logias nos ofrece las imágenes del sol, de la luna y de la bóveda celeste sembrada de estrellas. Y por supuesto que la luz física viene del Oriente del mundo, las logias Masónicas, en las que se aúnan los esfuerzos más sublimes y generosos que tienden a enaltecer e ilustrar la inteligencia humana, se viene a convertir en otros tantos focos de luz, o sea en tantos orientes particulares. Así pues, en nuestra Logia, símbolos figurados de la naturaleza, los Solsticios se hallan representados por las Columnas que figuran al Occidente, a ambos lados de la puerta de entrada. Estas marcan la marcha aparente del sol durante los doce meses del año, simbolizado por los doce trabajos de Hércules, cuyos viajes tienen por límites igualmente dos columnas semejantes.

El solsticio tiene como su protagonista a el sol, no en vano representa la luz y es donde se encuentra quien guía los trabajo en nuestra logia el V:.M:., El “astro solar” no es más que otro de nuestros numerosos símbolos didácticos. Nace en el Oriente, de la eterna sabiduría y difunde su luz y calor, indispensables para la continuación de la vida. En su continuo y permanente movimiento influye en el ritmo del día y la noche; modula el curso de las estaciones; induce el crecimiento de las plantas y la evolución del mundo animal; condiciona el auge y florecimiento de sociedades humanas; estimula el desarrollo cultural técnico y científico, la vestimenta, la comida, y las costumbres sociales y urbanas. En fin, la fuerza del astro solar está en todo lo que denominamos cultura.

Como Masones, en el Astro Solar vemos un ejemplo de nuestros deseos de ser fuentes de luz y calor humanitario, de entregarnos a todos por igual en un permanente afán de integridad. Al igual que la marcha solar, existe en nuestro diario trabajo ascensos y descensos y por ello nos educamos con la Regla de las 24 pulgadas a un preordenado ritmo laboral, con constancia y responsabilidad. En su ejemplo, educamos hacia la tolerancia, aspirando ser expresión de belleza y bondad, y nuestra Orden e inagotable en sabiduría Madre Logia, nos estimula a plantearnos en el ámbito filosófico -permanentes y continuas preguntas en cuyas alegorías y símbolos sepamos encontrar respuestas-, mismas que sólo lograremos con estudio, talento y virtud.

Para entender mejor el vínculo “Solsticio-Masonería”, cito un párrafo de Yáñez Vega (2002) cuando dice: “Así como el calor y la luz solar se ofrecen sin condición alguna a todos los hombres, así los Masones entregamos el trabajo sin esperar recompensa mayor. Trabajamos por el placer que hallamos en la labor realizada y en la creación regenerante, sin alarde ni ostentación. Ayudamos al necesitado y calmamos al sufriente, porque en el compartir nos elevamos por sobre nuestra condición humana. Combatimos la injusticia y despertamos la adormecida conciencia de los hombres, porque los elevados valores humanos son los únicos que tienen cabida en nuestros pensamientos y actos”.

El Sol es un símbolo masónico de suma importancia. La Logia que, entre otros, simboliza también al Universo, con su piso terrenal y su techo celestial. El V:.M:. que ilumina simbólicamente con su Sabiduría todo el Taller, representa al Sol en su nacer. El V:.M:. dirige la Logia desde su sitial en el Oriente, fuente de la Luz, al igual que el Sol qué comienza su esplendor desde el Oriente; el Primer Vigilante simboliza al Sol en su ocaso al Occidente y el Segundo Vigilante simboliza al Sol al Mediodía

Siendo la Naturaleza el marco de acción del Masón y los fenómenos naturales, fuentes de estudio e inspiración, no podía estar la Orden ajena al fenómeno natural del recorrido elíptico del Astro Rey destacando la coincidencia de que sus puntos más distantes del Ecuador, coinciden con cambios naturales de las dos opuestas Estaciones, el Invierno y el Verano, símbolos también de la contradicción, la dualidad, representados estos opuestos conceptos de pares eternos, en el piso cuadriculado del Taller.

La masonería, en su intento de entender la realidad profana, comprende y enseña el simbolismo encerrado en este flujo y reflujo del ir y venir del Sol. El Solsticio nos enseña que el Pulido de la Piedra Bruta, el esfuerzo personal de mejorar nuestra condición humana y crecer intelectualmente, no se produce solamente en un continuo ritmo ascendente; en cierto momento el trabajo cotidiano decae y el ánimo merma. Quisiera citar, las palabras de Yáñez Vega (2002) que dice: “…es ahí cuando se halla la fuerza emergente del pensamiento Masónico, el espíritu hecho vigor en la Cadena Fraternal, que con su fuerza y aliento nos induce a recomenzar la marcha con renovada vitalidad. Puesto que por encima de nosotros, como permanente ejemplo, se halla la presencia del Sol omnipotente, que irradia calor, fuerza y luz constante, sin discriminación alguna en la entrega de estos valores. De este ejemplo se nutre la Masonería e induce a sus miembros a seguir una senda de justicia, de amor y de fraternidad, en una armónica conjunción operativa para que las enseñanzas de la Orden no sean infecundas semillas sin frutos. Unámonos espiritualmente al conjunto de la Naturaleza y en el simbolismo de esta celebración encontremos renovadas fuerzas para nuestro mejoramiento humano, espiritual e intelectual. Y cada mañana elevemos nuestra mirada al iluminado día sintiendo la felicidad por el hecho de que la vida continua en su eterno flujo y especialmente por la existencia de la otra realidad, sensible y espiritual, que los símbolos de la Masonería permiten descubrir”.

Para concluir el, Solsticio de Verano, se le relaciona directamente con San Juan Bautista, a quién se le atribuye en la Masonería la ciencia de la escuadra y del nivel, útiles imprescindibles para que los cimientos de toda construcción se encuentre perfectamente allanada y encuadrada, simbolismo que se refiere claramente al trabajo de rectificación que cada uno debe ejercer consigo mismo, rememorando el momento de nuestra Iniciación Masónica en el que en la Cámara de Reflexiones confrontados con los símbolos de la muerte y del lema hermético VITRIOL (Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta), procedemos a redactar nuestro testamento masónico. Sirva pues ese día de solsticio al mediodía en punto para que reflexiones y rectifiquemos en nuestro arduo proceso de devastar la piedra bruta, para renovar ese juramento que hicimos algunos con mas tiempo que otro de convertirnos obreros de la luz.

Josher J. González N.

M:.M:.

Siete Maestros Masones. Símbolo, Rito, Iniciación (La Cosmogonía Masónica).Ediciones Obelisco. Barcelona, España. 1992.

Yáñez Vega, José Alvaro, 2002. Solsticio de Verano. Plancha de Trabajo. R:.L:. Fraternidad No. 2, Gr:.O:. Valle de Concepción, Chile.

lunes, 12 de mayo de 2008

Los siete vicios y las siete vietudes

AL\G\D\G\A\D\U\

S\F\U\

Resp\Log\DERECHOS HUMANOS Nº 162

Or\ de Mérida, 23 de abril de 2008 (e\v\)

Resp\ Maes\

VV\HH\ Primero y Segundo Vig\

VV\HH\ Todos.

Este Oriente.-

“Los sietes vicios y las sietes virtudes”

Durante nuestro proceso iniciático, siempre hemos mantenido la premisa de “elevar templos a las virtudes y cavar calabozos a los vicios”…, este hermoso precepto lo mantendremos a lo largo de toda la carrera masónica, por que es la esencia viva del trabajo simbólico de nuestra orden. Pero esta ardua tarea de encerrar a los vicios parte del principio fundamental del compromiso con el trabajo interior, la disciplina en el trabajo esotérico es la herramienta fundamental para poder iniciar la colosal tarea de edificar ese templo interior.

Para encarcelar y dominar los vicios hace falta cavar los calabozos primero y esa tarea se inicia desde el primer momento que empezamos a estudiarnos a nosotros mismo. Desde el momento de la iniciación masónica, en esa parte fundamental en donde nos fundimos con el elemento tierra, se nos entrega sin duda la herramienta fundamental, concentrada en esa iníciales que conforman esa poderosa frase: “Visita el interior de la tierra rectificando, descubrirás la piedra oculta”. Al analizar el contenido, tenemos la primera arma para iniciar el estudio de esos emblemático siete vicios, que derivan en tantos elementos perjudiciales que truncan y atrasan el trabajo de todo iniciado, esa arma es la rectificación, que nos dará la luz para aceptar que tenemos esos vicios, que nos tienen dominados, que nos manejan en muchísimos casos a su antojo, pero que hemos tomado la decisión firme de encerrarlos para siempre en los calabozos del entendimiento y la luz que emana pura desde el simbolismo milenario de nuestra institución.

Pero sin el compromiso claro de un trabajo consciente sobre el desarrollo de nuestro espíritu no podremos lograr la meta, aun cuando el gran arquitecto nos entregue todos los dones y todas las herramientas posibles. Lo lejos que podamos llegar en ese trabajo asignado desde la etapa de aprendiz cuando recibimos la luz, es asunto exclusivo de cada Q\H\ ya que para poder edificar la obra que no es mas que el dominio de esos sietes vicios y transmutarlos en virtudes, se requiere, alto desarrollo espiritual, una vida de constante humildad, mucha auto-observación y sobre todo servicio a nuestros semejantes, procurando siempre ayudar y enseñar cuanto podamos, que es lo que nos dará el capital darmico suficiente para lograr convertirnos en verdaderos alquimistas de la luz.

Al integrarnos con nuestro espíritu, que no es mas que nuestro maestro interno, ese venerable maestro, de muchas existencias que hoy dominado por lo denso de la materia que ocupa, rodeado de esos vicios que hoy en día están mas acentuados en este plano, busca incesantemente las respuestas en diferentes caminos, hasta encontrar el compendio de herramientas que lo ayudara a edificar su obra y lo enseñara a practicar la alquimia y transformar una serie de elementos que por si solo serian perjudiciales para su obra, en virtudes que lo consagran en el camino duro del proceso de construcción de su templo interior.

Al analizar los sietes vicios, y consultar diferentes autores, para respaldar las ideas que pienso plasmar en este trabajo, coincido con la mayoría en colocar 1.La pereza, como primer aspecto negativo a estudiar y analizar, por que la inconstancia, la falta de compromiso que derivan directamente de este, hacen que los trabajo se atrasen y truncan la obra de todo iniciado, pero si sabemos trabajar este vicio a beneficio de nosotros transformándolo en la virtud de la constancia, del amor al trabajo espiritual y material, los resultados serán evidentes en el proceso de manejar los otros seis vicios. Nos encontramos posteriormente a 2.La lujuria, cuanto daño y desequilibrio conlleva este elemento altamente perjudicial para el iniciado, afectando su entorno y a su familia, llevándolo a cometer cuantas abominaciones podamos imaginar convirtiéndonos en verdaderos esclavos, deshonrando el don mas sagrado conferido que es el poder creador a través de la energía sexual, prostituyendo esa llama sagrada del amor en el altar de las bajas pasiones que quema la vida, y oscurece el alma llevándonos sin medida al abismo de la degeneración. Pero el iniciado medido a su trabajo, dominado y encarcelando este vicio encarna el mas grande de las virtudes que es el amor puro, ese que lo establece como hombre libre y de buenas costumbres, entregado a su familia y a la formación de esta con el arma mas poderosa que es el ejemplo, vivificando el verdadero uso de la moral para construir, recordando siempre que sin una vida ética y sin practicar la moral, ningún progreso espiritual es posible. 3.La ira, que tanto nos ciega, que nos perturba y nos convierte en amargados, que nos retrasa nuestro trabajo y nos aleja de la familia y los hermanos, esa que es la base del egoísmo que nos ata a una vida llena de maldad, es sin duda unos de los factores mas perturbadores en el proceso del crecimiento espiritual, desvanece el amor y sin amor es imposible crear obras a la gloria del gran arquitecto del universo. Al transformar la ira en armonía con nosotros mismo y nuestros semejantes, rectificando, corrigiendo ayudando y sobre todo perdonando, podremos seguir cultivando el arte de trasmutar los vicios en virtudes y en este caso particular la armonía espiritual necesaria para ejecutar la obra. 4.La gula, es otro factor destructivo que generalmente vinculamos con la forma afanosa y desmedía de consumir alimentos, pero este vicio aplica, al cigarrillo, la bebida, y otras tantas cadenas que llevamos encima por permitir que este viva de nosotros, como parasito que destruye poco a poco nuestro cuerpo físico que fue prestado para cumplir la obra de redimirnos en este plano. Al trabajar con este vicio y convertirnos en seres comedidos, disfrutaremos de una vida mas plena, sin excesos y sin abusos de ninguna índole, impidiendo que por nuestros propios actos destruyamos la materia que ocupamos y el daño que muchas veces sin saber infringimos a nuestros semejantes. 4.La envidia, sin duda, nos ciega y nos convierte en prisioneros de las mas viles ilusiones, apartándonos del trabajo por estar pendiente del trabajo de los demás, por lo que es necesario tener la balanza del equilibrio al admirar los progresos del prójimo para que por justo sacrificio y esfuerzo se logren las metas espirituales y materiales, por que “el que nada sacrifica a nada tiene derecho”.

5.La avaricia es otro de los más perversos vicios, que nos encadena y nos ciega en el terrible mundo del materialismo, que es atraso de todo tipo, paralizando por completo cualquier adelanto en nuestra obra interior, llevándonos a cometer los peores crímenes por el amor desmedido de las riquezas materiales, impidiendo cristalizar ese factor fundamental en el desarrollo de la obra que es el sacrificio consiente y desinteresado por la humanidad, contribuyendo con lo que podamos y en justicia tengamos para tal fin. La dominación de de este vicio nos lleva a un comedido uso de lo material, para el desarrollo y la mejora de la calidad de vida para nuestras familias y hermanos, sin descuidar el óvolo, de la beneficencia que tiene que plasmarse tanto en el plano material como en el espiritual. 6.La soberbia y 7.el orgullo, no es mas que el antifaz que sigue puesto en nuestros ojos e impide ver la luz que se nos entrego en el día de nuestra iniciación, es muy peligroso, por que nos impide de verdad entregarnos a una rectificación verdadera y por ende dar inicio al trabajo de dominar estos aspectos negativos que destruyen y paralizan el trabajo ya iniciado.

Para concluir, quisiera reflexionar sobre lo que hacemos en logia y que fue con la frase que inice este trabajo, que es cavar calabozos a los vicios y elevar templos a las virtudes, creo que para cumplir con ese sagrado precepto, tenemos que liberarnos primero nosotros de los vicios, para construir esa prisión donde después de juzgarlos por la oscuridad en que nos han mantenido en este plano hemos de meter a esos vicios, para transmutarlos y lograr así la gran obra de culminar ese templo interior a la gloria del gran arquitecto del universo.

Podría describir en otros párrafos mas, las sietes virtudes una vez sublimado los metales densos y convertidos en los mas puros materiales de construcción dignos de ese templo interior, pero me limitare a decir que según mi entender, las sietes virtudes se pueden resumir en una sola que es el amor, por que Dios es amor, y es ese sentimiento el que redime los espíritus, los reconforta y les permite buscar siempre la luz, así que siguiendo ese legado de ese gran hombre hecho maestro como lo fue Jesús de Nazaret, quien un día dijo ama a tu prójimo como a ti mismo, encerró esas siete virtudes en una sola, que vuelvo y repito para mi es el amor universal.

ANEXO

Los Siete Vicios

Las sietes virtudes

Orgullo

Humildad

Codicia

Generosidad

Lujuria

Castidad

Ira

Mansedumbre

Gula

Templanza

Envidia

Amor Fraterno

Pereza

Diligencia

Por: Josher González

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