lunes, 27 de mayo de 2013

La Meditación en nuestro diario vivir



Llevar una vida virtuosa no es en sí suficiente para alcanzar la realización de Dios. La concentración de la mente es absolutamente necesaria.
Una vida buena y virtuosa solo prepara la mente como un instrumento adecuado para la concentración y la meditación. Son estas las que conducen eventualmente a la realización del Ser.
 Sin la ayuda de la meditación no puedes lograr el conocimiento del Ser, sin cuya ayuda no puedes alzarte hasta el estado divino. Y sin éste, a su vez, no puedes librarte de las trabas de la mente y alcanzar la inmortalidad.
 La meditación es el único camino real hacia el logro de la salvación, o Moksha. Es una escalera misteriosa que conduce de la tierra al cielo, del dolor a la dicha, de la inquietud a la paz perenne, de la ignorancia al conocimiento, y de la mortalidad a la inmortalidad.

¿Que es la meditación?

 La meditación es mantener un fluido constante de la consciencia hacia Dios. Todos los pensamientos se expulsan de la mente, la cual se llena, satura de pensamientos divinos, de la gloria divina y de la presencia divina.
 La meditación es la séptima etapa o escalón en la escalera del Yoga. Los yoguis la llaman Dhyana. Los Ñanis la denominan Nididdhiasana. Los Bhaktas la nombran Bhayana.
 Olvida el cuerpo. Olvida tu entorno. Olvidar es el Sadhana mas elevado. Ayuda mucho en la meditación y facilita la aproximación a Dios. Acordándote de Dios, puedes olvidar todas las demás cosas.
 Jesús dice: ‘Vacíate y yo te llenaré’. Esto corresponde a la enseñanza de Patanjali Maharshi: “El Yoga consiste en la aniquilación de todas las funciones mentales”. Este proceso de vaciar o dejar la mente en blanco es, sin duda, una disciplina de entrenamiento, aunque no cabe duda de que una práctica continuada, de cualquier tipo que sea, conduce al éxito.
        En una gran ciudad hay mucho ruido y bullicio a las ocho de la tarde. A las nueve ya no hay tanto. A las diez de la noche se reduce aún más, y a las once mucho más aún. A la una de la madrugada hay paz en todas partes. De igual modo, al principio de las prácticas yóguicas hay continuos Vrittis en la mente. Gradualmente, las olas del pensamiento se amainan, hasta que, al final, todas las manifestaciones mentales se controlan. El yogui disfruta entonces de una paz perfecta.
Como practicar la meditación
Siéntate en un lugar solitario en Padma, Siddha o Sukha Asana. Libérate de todas las pasiones, emociones e impulsos. Subyuga los sentidos. Abstrae la mente de los objetos. La mente estará entonces calmada, fija en un punto, pura y sutil. Con ayuda de este instrumento entrenado que es la mente disciplinada, contempla al Ser Infinito. No pienses en ninguna cosa. No dejes pensar a la mente en ningún pensamiento mundano. No dejes pensar a la mente en ningún goce físico o mental. Cuando abrigues estos pensamientos, dale un buen martillazo. Entonces tenderá hacia Dios. Así como el Ganga fluye continuamente hacia el mar, los pensamientos en Dios deben fluir continuamente hacia el Señor. Igual que el aceite fluye al ser vertido de una jarra a otra, formando un chorro ininterrumpido y continuo, e igual que el sonido armónico del doblar de las campanas llega hasta el oído en una corriente continua, así también debe fluir la mente hacia Dios como una corriente ininterrumpida.
 Has de tener una imagen mental de Dios o de Brahman, ya sea concreta o abstracta, antes de comenzar a meditar. Si eres un neófito en la meditación, empieza por repetir algunos versos sagrados (Slokas o Stotras) e himnos sublimes durante diez minutos tan pronto como te sientes a meditar. Eso elevara la mente, que podrá abstraerse entonces fácilmente de los objetos mundanos. Interrumpe luego también este tipo de pensamiento y fija la mente sólo en una idea por medio de grandes y repetidos esfuerzos. Entonces se producirá Nishta, o la meditación.
 Cuando enciendes un fuego, reúnes algo de paja, pedazos de papel y trozos finos de madera. Pero el fuego se extingue rápidamente y tienes que soplarle varias veces con el fuelle. Poco después, se convierte en un gran fuego que difícilmente puedes apagar. Del mismo modo, al principio de la meditación, los neófitos se distraen y vuelven a sus viejos derroteros. Tendrán que elevar su mente una y otra vez, fijándola en la meta, o Lakshia. Cuando ésta se vuelve firme y profunda, se establecen eventualmente en Dios. La meditación se vuelve entonces natural, o Sahaya, y habitual.
 Que ocurre durante la meditación
 Durante la meditación se forman nuevos surcos en el cerebro y la mente asciende por nuevos derroteros espirituales. Cuando la mente se vuelve firme en la meditación, los globos oculares quedan fijos también. Un yogui cuya mente esta calmada tiene una mirada firme y no parpadea. Sus ojos son limpios, de color rojo o blanco puro.
 Cuando penetras en una meditación muy profunda y silenciosa, la respiración deja de producirse en las fosas nasales, aunque puede producirse algún movimiento lento y ocasional en los pulmones y en el abdomen.
 En la meditación profunda y continuada, el pensamiento cesa por completo, quedando sólo la idea única de ‘Aham Brahma-asmi’ (Yo soy Brahman). Cuando también esta idea desaparece, se produce el Nirvikalpa Samadhi o la Sahaya-Aduaita-nishta. Así como la sal se disuelve en el agua, la mente sattuica se funde entonces en el silencio de Brahman, su substrato.
 Ayudas en la meditación
 Para meditar necesitas tener un intelecto calmado, claro, puro, sutil, agudo, firme y fijo en un punto. Brahman es puro y sutil, por lo que necesitas una mente pura y sutil para aproximarte a Él.
 Si prendes fuego a un madero verde, no puede quemarse; mientras que si pones al fuego un trozo de madera seca, en seguida prenderá y se quemará. De igual modo, quienes no han purificado su mente no serán capaces de encender el fuego de la meditación. Cuando se sienten a meditar se dedicarán a dormir y a soñar, o a construir castillos en el aire. Pero quienes han eliminado las impurezas de su mente por medio del Yapa, el servicio, la caridad, el Pranayama, etc., penetrarán en la meditación profunda en cuanto se sienten a meditar. La mente pura y madura prenderá en seguida con el fuego de la meditación.
 Practica la meditación en el Brahma Muhurta. Este es el mejor momento para meditar. Tendrás una mente clara y calmada en las horas tempranas de la mañana. La mente es en ese momento como una hoja blanca de papel o como una tarjeta en blanco, y estará relativamente libre de Samskaras, o impresiones. La mente puede ser moldeada como quieras fácilmente con pensamientos divinos.
 Hay entonces una influencia espiritual y un silencio misterioso. Todos los santos y yoguis practican la meditación a esa hora y envían sus vibraciones espirituales al mundo entero. Te beneficiarán sus vibraciones si comienzas tu oración, Yapa y meditación a esa hora. Necesitas esforzarte, pues el estado meditativo de la mente llega por sí solo.
 Practica la meditación regular y sistemáticamente a la misma hora todos los días. Tendrás entonces fácilmente el espíritu meditativo.
 Un lugar solitario con condiciones y vibraciones espirituales, un lugar fresco y sattuico con un clima templado, como Uttarkashi, Rishikesh, Lakshmanyhula, Kankhal, Badrinaraian, es un requisito indispensable para la concentración de la mente y la meditación. Las orillas del Ganga o el Narmada, el paisaje de los Himalayas, los jardines floreados y agradables, los templos sagrados, estos son los lugares que elevan la mente en la concentración y la meditación. Acude a ellos.
 Sólo puedes meditar cuando la mente está por encima de toda ansiedad. Se debe suspender toda actividad física, y todo apego debe ser aniquilado por completo y sin piedad durante cinco o seis años si deseas practicar el Dhyana Yoga y si quieres realizar a Dios por medio de la concentración de la mente. El leer periódicos y mantener correspondencia con amigos y parientes ha de interrumpirse por completo, pues distraen la mente y fortalecen la idea del mundo. La reclusión por un período de cinco o seis años es indispensable.
 Algunas indicaciones útiles
 No fuerces los ojos en la meditación. No fuerces la mente. No luches ni te pelees con la mente. Esa es una seria equivocación. Muchos neófitos cometen este error grave. Y esa es la razón por la que pronto se cansan.
 No hagas ningún esfuerzo violento por controlar la mente. Déjale, más bien, un poco de libertad durante un rato, permitiéndole que corra, se canse y se agote. La mente saltará al principio como un mono sin domesticar. Pero se calmará gradualmente hasta que puedas fijarla en tu Lakshia, o meta espiritual.
 No alejes voluntaria y violentamente los pensamientos intrusos. Permite que fluyan suavemente los pensamientos divinos. Los pensamientos viciosos se desvanecerán de ese modo por si mismos.
 Cuando empiezas a barrer una habitación que ha permanecido cerrada durante seis meses, salen de sus rincones todo tipo de porquerías. Igualmente durante la meditación, bajo la presión del Yoga y por la gracia de Dios, surgen a la superficie de la mente diversos tipos de impurezas. Elimínalos valientemente uno por uno por medio de métodos adecuados y de la práctica de sus virtudes contrarias.
 Cuando meditas y cuando desarrollas virtudes divinas o sattuicas, se construye en la mente un camino espiritual. Si no eres regular en tu meditación, si mengua tu desapasionamiento, y si te vuelves descuidado y no vigilas, este camino espiritual será barrido por la inundación de pensamientos impuros y de Vasanas negativos.  Por tanto, se regular en tu meditación. La regularidad en la meditación es de capital importancia.
 Razones para el fracaso en la meditación
 Siempre se oye una protesta entre los aspirantes “He meditado durante los últimos doce años y no he hecho ningún progreso. No tengo ninguna Realización” ¿Por qué es así? ¿Cuál es la razón de ello? Que no se han sumergido en la meditación profunda en lo más hondo de sus corazones. No han saturado adecuadamente su mente con pensamientos en Dios. No han llevado a cabo un Sadhana regular y sistemático. No han disciplinado los Indriyas perfectamente. No han recolectado los rayos de la mente que tienden hacia el exterior. No han hecho la autodeterminación: “Voy a realizarme en este mismo segundo”. No han entregado a Dios el cien por cien o el todo de su mente.
Si quien medita tiene pensamientos divinos durante diez minutos y luego pensamientos mundanos y conflictivos durante los diez minutos siguientes, no tendrá éxito en alcanzar la conciencia divina. Debes correr tras un solo consejo vigor, fortaleza y firmeza. Así podrás estar seguro de cogerlo. Debes albergar sólo pensamientos divinos durante todo el tiempo. Entonces podrás estar seguro de realizar pronto a Dios.
No debes precipitarte demasiado en anhelar los frutos en seguida cuando empieces a meditar. Una mujer joven dio ciento ocho vueltas al árbol Asvattha para tener descendencia e inmediatamente tocó su abdomen para ver si tenía ya o no el hijo en él. Eso es sencillamente una tontería, pues tendrá que esperar durante meses. Así mismo, si meditas por algún tiempo regularmente, tu mente madurará y alcanzarás eventualmente Atma-saksshatkara, o la realización del Ser. La prisa es enemiga de la perfección.
 Experiencias en la meditación
        Varias personas distintas tienen varias experiencias espirituales distintas en la meditación. No puede haber una experiencia común para todos. Depende del temperamento, del tipo de Sadhana, del lugar de concentración, y de varios otros factores. Algunos oyen sonidos melódicos en sus oídos. Otros ven luces. Algunos obtienen Ananda, o dicha espiritual. Otros obtienen ambas Prákasa y Ananda. Durante la meditación puedes experimentar que te estás elevando sobre el suelo. Algunos experimentan que incluso vuelan por los aires.
         Si tienes experiencias de destellos del Ser durante la meditación intensa, si contemplas una luz brillante durante la meditación, y si tiene visiones espirituales de ángeles, arcángeles, Rishis, Munis, Dévatas, o cualquier otra experiencia espiritual extraordinaria, no te eches atrás con terror. No los confundas con fantasmas. No interrumpas el Sadhana. Continúa. Persevera diligentemente. Rompe un velo tras otro.
         Los aspirantes están ansiosos de tener experiencias espirituales en seguida. Pero en cuanto las experimentan, sienten  miedo. Se alarman terriblemente cuando se alzan por encima de la consciencia física y se preguntan con temor si regresarán o no. ¿Por qué han de sentir ningún miedo? No importa mucho si van a regresar o no a la consciencia física. Todos  nuestros intentos están dirigidos principalmente a salir de esta consciencia física. Estamos acostumbrados a ciertas limitaciones, y cuando éstas desaparecen repentinamente, sentimos como si no tuviésemos base alguna sobre la que apoyarnos. Ésa es la razón por la que tememos cuando nos alzamos por encima de la consciencia física. Es una experiencia nueva para la que se necesita coraje. La valentía es un requisito indispensable.
         A veces, te molestarán espíritus malignos. Puede que tengan rostros feos y fieros con largos dientes. Ahuyéntalos con tu voluntad fuerte. Ordénales: “Marchaos”, y se irán. Son vampiros. Son elementos. No hacen ningún daño a los Sádhakas. Pero ahí se probará tu coraje. Si eres tímido no podrás seguir adelante. Obtén fuerza y coraje del Atman dentro de ti, que es la fuente inexhaustible. También te cruzarás con espíritus buenos que te ayudarán mucho según progreses.
         Durante la meditación, algunas de las visiones que veas son tus propios pensamientos materializados, mientras que algunas otras serán visiones reales y objetivas.
         Si tu salud general es buena, si eres alegre, feliz y fuerte física y mentalmente, si tu mente es serena y firme, si obtienes Ananda en la meditación, y si tu voluntad se vuelve más fuerte, pura e irresistible, piensa que estás mejorando en la meditación y que todo va bien.
 La meditación y el trabajo 
         Quien medita no es capaz de trabajar. Quien trabaja no es capaz de meditar. Eso no es equilibrio. Eso no es ecuanimidad. Los dos principios de la meditación y del trabajo deben estar equilibrados. Debes ser capaz, si estás dispuesto a seguir el mandato divino, de aceptar cualquier tarea que se te ofrezca, incluso un trabajo estupendo, y abandonarlo al día siguiente con la misma quietud con que lo tomaste, sin sentir que la responsabilidad es tuya. Debes ser capaz de trabajar duramente en el mundo con gran esfuerzo, y una vez la tarea esté concluida, deberás ser capaz de encerrarte en una cueva en reclusión absoluta durante mucho tiempo con una gran paz de mente. Eso es equilibrio. Ésa es la verdadera fortaleza.
 Beneficios de la meditación
         La meditación actúa como un tónico poderoso. La energía divina fluye libremente de los pies del Señor a los distintos organismos de los Sádhakas. Las vibraciones sagradas penetran en todas las células del cuerpo y curan todas las enfermedades de éste. Quienes meditan se ahorran las facturas de los médicos.
         La meditación ayuda mucho a eliminar diversas emociones e impulsos. Si puedes controlar tus emociones y humores, no cometerás acciones tontas ni equivocadas.
         Si das cuerda al reloj por la noche, funciona sin parar durante veinticuatro horas seguidas. De igual modo, si meditas durante una o dos horas en el Brahma Muhurta, serás capaz de trabajar sosegadamente durante el día. Nada podrá perturbar tu mente. Todo tu organismo estará cargado con las vibraciones espirituales o las ondas divinas.
         La meditación regular abre las avenidas del conocimiento intuitivo, vuelve a la mente calmada y firme, despierta un sentimiento estático y pone al estudiante yóguico en contacto con la fuente del Supremo Purusha. Si hay dudas, éstas se esclarecen por sí mismas al avanzar firmemente por el sendero del dhyana-Yoga.
         La meditación desarrolla pensamientos fuertes y puros. Las imágenes mentales son entonces claras y bien definidas. Los pensamientos buenos están bien arraigados. Al esclarecerse las ideas, se desvanece la confusión. Descubrirás por ti mismo el modo de afianzarte sobre el siguiente escalón de la escalera espiritual. Una voz interna y misteriosa te guiará. Escúchala atentamente.
         El fuego de la meditación aniquila toda impureza debido al vicio. Entonces llega pronto el conocimiento o la sabiduría divina, que conduce directamente a Mukti, o la emancipación final.
         Medita. Medita. No pierdas un solo segundo. La meditación eliminará todas las aflicciones de la vida. Éste es el único camino.



Tomado del libro SENDA DIVINA (De Ahimsa a la Muerte) de
Sri Swami Sivananda

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