domingo, 4 de abril de 2010

A proposito de las religiones y semana santa

Por estos días de semana santa me he dado a la tarea entre otras cosas de estar en mi casa relajado meditando y disfrutando de la buena lectura de algunos libros.
Entre mis manos ha caído uno que me ha interesado bastante como lo es “La Manzana de la Discordia” del I:.P:.H:. Fermín Vale Amesti “El maestro de Caracas”, que describe de una manera magistral el enredo entre los fanatismos que han rodeado a las principales religiones que dominan al mundo a saber el Islamismo, cristianismo y judaísmo, me he deleitado con algunas consideraciones que las pongo a su discusión no sin antes recomendar este libro que lo pueden encontrar a un increíble precio de 20,00Bs. Todo un regalo.
En el prologo de Elizabeth Galindo Millán, podemos encontrar 3 conclusiones importantes sobre la obra de Fermín Vale:
1. Todos somos portadores del Espíritu y de la Unidad en Dios. Es el más poderoso factor que puede realmente conducirnos a la única y verdadera unidad ecuménica.
2. Las religiones deben adaptarse a cada época y servir de elemento propulsor de la espiritualidad que permita al hombre religarse verdaderamente con Dios. Ese es su más alto objetivo, que no se pude ignorar, a pesar de que sus manifestaciones externas difieran unas de otras.
3. Uno de los propósitos de toda religión es el reconocimiento mutuo de la fraternidad Humana, así como es sentimiento viviente de la unidad a través de la práctica efectiva de esa fraternidad.
Lo que continuo leyendo me llama mucho la atención porque es justamente el debate de estos días con el nivel de decadencia que han caído las religiones productos de fanatismo viscerales y perversos instintos totalmente alejados de lo que representa la esencia original de las fundaciones de esas creencias sobre todo la católica con el tema de la pedofilia que ha salido en estos días.
Me permito compartir unas citas del libro por demás interesantes:
“Únicamente mediante la aplicación práctica y efectiva de la virtud vital de la concordia podremos solucionar el problema del conflicto de voluntades y el pecado del falso orgullo, tan arraigados en la personalidad Humana”.
“En el mundo desacralizado, materialista e incrédulo en que estamos viviendo, hace falta recordar a quienes lo hayan olvidado, como a los que nunca lo sospecharon siquiera, que somos todos, sin excepción recipientes portadores del espíritu…Todos podemos ser verdaderos hermanos, por convicción y por la acción consciente que nos conduzcan hacia un destino previsible en el que resplandezca la sabiduría y el amor a dios y al prójimo”.
“Las generaciones por venir hijos y nietos, serán menos religiosos que otras inmensas colectividades religiosas del pasado pues la decadencia y el debilitamiento de la religión conduce a la perversión que es la inversión total de la intensión y del sentido original. Por degradación continua. O lo que es lo mismo la perdida de la autoridad espiritual por abuso de poder temporal.”
La religión verdadera radica en nuestro corazón nuestro ser y no es otra que el amor, la misma que predico Buhda, Cristo, Maoma y otros tantos, cuando logremos amarnos los unos a los otros solo así se podrá implantar la verdadera religión la doctrina del amor.

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